UNA NUEVA FRACTURA COMPLICA AL OFICIALISMO ITALIANO PARA LAS ELECCIONES DE 2018

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La formalización en las últimas horas de una nueva escisión de las filas del Partido Democrático (PD) a partir de una fuerza de centroizquierda que encabezará el presidente del Senado y ex juez antimafia Pietro Grasso amenaza con complicar aún más las opciones del oficialismo italiano para las elecciones generales del año próximo.

Senador de 72 años y magistrado ligado a los históricos Giovanni Falcone y Paolo Borselino, asesinados por la mafia siciliana en 1992, Grasso anunció que competirá con un nuevo proyecto político en el que aglutinará a sectores descontentos con el PD y a la cabeza del que aspira a conquistar el 10% de los votos del país.

El alejamiento de Grasso, que anunció su salida del PD a fines de octubre descontento con los métodos usados por el oficialismo para aprobar la nueva ley electoral, se suma a la escisión de febrero, cuando cerca del 10% del bloque formó el grupo Artículo 1, también crítico desde la izquierda.

Tanto Grasso como el grupo que comanda el diputado Roberto Speranza no ahorraron custionamientos al estilo de conducción del secretario general del PD, el ex primer ministro Matteo Renzi, quien según los estatutos de la fuerza será el próximo candidato a premier para unas elecciones aún sin fecha, pero previstas para el primer semestre de 2018.

La atomización del PD y sus aliados se da en un contexto en el que según los últimos sondeos de las consultoras Piépoli y Demos, el opositor Movimiento Cinco Estrellas aparece en primer lugar con su ya confirmado candidato, el vicepresidente de la Cámara de Diputados, Luigi Di Maio, de 31 años.

Además, según Demos, si el polo de centroderecha que componen Forza Italia de Silvio Berlusconi, la Liga Norte de Matteo Salvini y Hermanos de Italia de Georgia Meloni logra repetir la alianza electoral que los llevó a ganar el gobierno de Sicilia a inicios de noviembre, tienen buena chance de disputar el poder nacional.

Junto a Grasso y su nueva fuerza denominada “Libres e Iguales” se mostraron en las últimas horas los dirigentes ex PD Massimo D’Alema y Pierluigi Bersani, críticos hace años con el estilo de Renzi, y ahora apuntan a llevar al nuevo espacio a la presidenta de la Cámara de Diputados, Laura Boldrini, elegida en 2013 por el grupo Izquierda, Ecología y Libertad, pero distanciada actualmente de Renzi.

En octubre, antes de la escisión de Grasso, el Senado italiano había sancionado la denominada “Rosatellum bis”, que dio al país una nueva herramienta electoral en base a un sistema mixto entre proporcional y mayoritario para la elección de 630 diputados y 310 senadores.

Grasso, fiscal anti Cosa Nostra en la década de 1980, fue además el encargado de investigar el asesinato en 1980 de Piersanti Mattarella, hermano del actual presidente italiano, Sergio Mattarella.

Además, en la primera asamblea del flamante grupo hecha este fin de semana en Roma consiguió el aval de Speranza y otros sectores críticos del PD.

Renzi, de 42 años, y premier entre febrero de 2011 y diciembre de 2016, dejó el cargo a fines del año pasado tras perder un referéndum sobre su propuesta electoral pero a los pocos meses anunció su deseo de volver a competir por el cargo a la cabeza del PD.