UNA COALICIÓN DE MERKEL CON LIBERALES Y ECOLOGISTAS DEBILITARÁ MÁS EL ESTADO DE BIENESTAR, SEGÚN ANALISTA

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La canciller Angela Merkel y su Unión Democrática Cristiana (CDU) ganaron las elecciones generales del último domingo en Alemania, pero el escenario poselectoral le plantea una sola coalición mayoritaria posible en el parlamento que, en caso de concretarse profundizará, el desmantelamiento del Estado de bienestar según advirtió hoy el economista argentino residente en el sur del país europeo, Andrés Musacchio.
Ante la posibilidad inédita a nivel federal de que se forme la llamada coalición Jamaica, bautizada así porque los colores de los tres partidos -CDU, los liberales del FDP y Los Verdes- coinciden con los de la bandera del país antillano, Musacchio alertó en diálogo con Télam que esa alianza produciría un gobierno “con una debilidad bastante grande en materia de política social”.
Esto se debe a que “es muy probable que esta coalición se enfoque en un intento de ganar competitividad, tratar de profundizar todavía más el proceso exportador y, en esa búsqueda de mayor competitividad, se siga profundizando el desmantelamiento del Estado de bienestar”, remarcó el especialista en Historia Económica y de las Políticas Económicas que actualmente vive en Bad Boll, un municipio del distrito de Goppingen, en el sur alemán.
La desarticulación del Estado de bienestar comenzó en Alemania con el socialdemócrata Gerhard Schroeder, quien fue canciller del país entre 1998 y 2005, período en el que se gestó una reforma drástica neoliberal signada por fuertes recortes a las prestaciones sociales.
Pese a que bajo el mandato de Merkel se logró bajar notablemente la desocupación, esto fue a costa de “mantener empleos basura y una fuerte precarización laboral”, explicó el académico argentino y agregó que con un nuevo gobierno liderado por conservadores y liberales -y aún con la presencia de los ecologistas- esta tendencia empeorará.
Además “va a empezar a discutirse la posibilidad de extenderse la edad jubilatoria a los 70 años”, destacó Musacchio, un tema central para un país con un alto envejecimiento poblacional.
El analista, no obstante, no cree que esta coalición Jamaica será fácil de sellar. Y, aún si se concreta, la convivencia entre Los Verdes y los liberales de FDP en el gobierno “va a ser bastante difícil”.
“Los liberales son extremadamente neoliberales y tienen pocas intenciones de aceptar una política ecológica, que siempre significa costos para los grandes y medianos empresarios, actores a los que apunta el partido” FDP, explicó.
“Eso le va a dejar poco margen de maniobra al partido verde, que si bien puede imponer algunas condiciones de su plataforma central, tendrá que olvidarse de la propuesta de abandonar los combustibles fósiles hacia el año 2030”, continuó el analista.
“La posibilidad de fracaso de negociaciones va a estar latente, no hay que descartar esta posibilidad”, concluyó y recordó: “La democracia cristiana (de Merkel) salió muy debilitada de las elecciones, con una pérdida de más de 8 puntos porcentuales, lo que le quita fuerza y liderazgo”.
Según los resultados electorales del domingo pasado, Merkel sólo tiene dos opciones para conseguir una mayoría en el Parlamento y gobernar con algo de holgura: por un lado, reeditar una alianza con la segunda fuerza del país, los socialdemócratas, algo que estos últimos ya descartaron, y por otro lado, sellar un acuerdo con los liberales del FDP y los ecologistas.
A lo largo de la campaña, la canciller alemana dejó claro que no está dispuesta a negociar ni con la izquierda ni con la extrema derecha, que quedó tercera en los comicios.
El analista argentino también dejó entrever que una profundización de la política económica liberal en Alemania podría alimentar aún más la popularidad de la extrema derecha, que obtuvo el 13% de los votos el domingo y consiguió ingresar al parlamento por primera vez desde 1961.
Para Musacchio la victoria del xenófobo partido Alternativa para Alemania (AfD), que fue especialmente fuerte en la ex Alemania oriental, se explica, en parte, porque “la tan pregonada convergencia” después de la caída del Muro de Berlín “nunca se produjo”.
“En lo que era Alemania oriental hay bolsones de pobreza bastante mas significativos que en lo que fue Alemania occidental. Además, en la ex zona comunista hay una radicalización ideológica, tanto entre sectores de derecha como de izquierda, un proceso que se acentuó en los últimos años”, remarcó.
“La marginalidad y pobreza de muchos sectores, como el miedo a que estos problemas se profundicen, da lugar a este tipo de fenómenos”, agregó.
Sin embargo, aclaró el académico argentino, en materia económica la ultraderecha alemana se caracteriza por proponer medidas regresivas y extremadamente liberales, así como una política monetaria dura y antiinflacionaria.
“Se diferencia del resto del espectro neoliberal alemán al reclamar que estas políticas sean manejadas por el Estado”, aseguró, en referencia al consenso mayoritario que existe entre la dirigencia en Berlín de mantenerse y liderar la Eurozona.
El rumbo de las políticas económicas y sociales en Alemania es incierto y dependerá de la capacidad de Merkel de negociar con sus socios y la oposición.
Pese a ser una economía con un crecimiento sostenido del Producto Bruto Interno (PBI) y la principal potencia de la Unión Europea, Alemania asiste desde hace años a una creciente brecha entre ricos y pobres, una precarización del mercado laboral, dos fenómenos que la extrema derecha quiere responsabilizar a la llegada de más de un millón de refugiados de Siria, Afganistan y Somalía, pese a que comenzaron mucho antes.