UN PALESTINO MUERTO Y OTRO VIERNES CON RESTRICCIONES DE ACCESO A LA EXPLANADA DE LAS MEZQUITAS

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Un joven palestino murió hoy en un cruce cercano a Jerusalén al ser abatido por soldados a los que intentó atacar con un cuchillo, en una jornada de renovada tensión por otra tanda de restricciones israelíes al rezo en la Explanada de las Mezquitas un viernes, día santo del Islam, que derivó en una protesta de miles de musulmanes en las calles del Este de la ciudad
Tanto las autoridades del Waqf, el cuerpo religioso que administra la Explanada y la mezquita de Al Aqsa, como el portavoz policial israelí, Micky Rosenfeld, aseguraron que las plegarias terminaron sin incidentes.
Sin embargo, hubo algunas corridas ocasionales de jóvenes impedidos de ingresar a la Ciudad Vieja que chocaban con la policía y se mezclaban en rezos y cánticos religiosos con mayores de 50 años que salían de ella.
El ejército israelí, además, reportó la muerte de un joven palestino abatido a tiros cuando se lanzó cuchillo en mano contra soldados israelíes en el cruce a Gush Etzion, en Cisjordania ocupada y muy próximo a Jerusalén. Los soldados israelíes no sufrieron daños.
Gush Etzion es una de las tantas colonias judías, ilegales según la legislación internacional, que salpican la Cisjordania ocupada por Israel hace ya cincuenta años.
Israel impidió este viernes, día sagrado musulmán, la entrada de varones palestinos menores de 50 años a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, espacio sagrado donde se encuentra la mezquita de Al Aqsa, donde anoche las tropas desalojaron a quienes querían pernoctar.
La decisión, cuya aplicación en un día tan sensible no se había confirmado aún ayer a última hora, terminó de esa manera de ratificarse durante la madrugada de hoy, aunque se preveía su posible aplicación tras los disturbios de ayer en el recinto sagrado.
“Sólo se permitirá (el acceso) a hombres mayores de 50 años y mujeres de todas las edades”, declaró la policía en un comunicado que preveía el “desarrollo de disturbios y manifestaciones”.
“La policía sacó de la zona a la gente que planeaba pasar la noche en la mezquita de Al Aqsa y participar en las manifestaciones en el Monte del Templo (denominación judía de la Explanada) hoy”, indicó el portavoz policial, Micky Rosenfeld, en el comunicado.
En respuesta, miles de jóvenes rezaron de nuevo hoy en las calles de los barrios árabes de Jerusalén Este, mientras hombres y mujeres mayores lo hacían en la Explanada y salían entonando cánticos hacia Dios por las callejuelas de la Ciudad Vieja.
La Media Luna Roja, en previsión de posibles enfrentamientos, instaló un hospital de campaña junto a la explanada tras una jornada previa en la resultaron heridos un centenar de palestinos como consecuencia del material antidisturbios empleado por la policía israelí, además de un agente policial lesionado.
Según los servicios de emergencia palestinos, se registraron al menos cuatro heridos que fueron tratados en el hospital de campaña.
En el valle de Wadi Joz, en la zona oriental de la urbe, ocupada por Israel en 1967 y anexada unilateralmente luego, aumentó la tensión cuando los menores palestinos arrojaron botellas de agua a las fuerzas de seguridad, según pudo comprobar el digital Times of Israel.
Las carreteras alrededor de la ciudad amurallada estuvieron cortadas desde por la mañana y en las entradas se podían ver hidrantes dispuestos dispersar posibles protestas, informó la agencia de noticias EFE.
En el resto de Cisjordania ocupada, se registraron enfrentamientos con el Ejército israelí.
La Media Luna Roja informó de un herido por munición real, diez por gases lacrimógenos y dos por pelotas de goma durante enfrentamientos en Belén.
Un periodista fue lesionado en Nablus cuando cubría los choques entre manifestantes y soldados en un control militar, según la agencia de noticias Wafa.
Los palestinos volvieron a rezar ayer en la Explanada por primera vez después del atentado del día 14, en el que murieron dos policías druso israelíes y los tres atacantes árabe israelíes, y el posterior rechazo a las medidas de seguridad que impuso Israel en los accesos, que finalmente retiró en la madrugada del miércoles al jueves.
Pero la sensación de triunfo que saborearon se diluyó rápidamente en la amargura de nuevas restricciones después de que volvieran los disturbios dentro y fuera del recinto sagrado en los que resultaron heridos más de cien palestinos y un policía israelí.
Israel ha enviado unidades adiciones de policías a Jerusalén y limitarán el transito en las carreteras alrededor de la Ciudad Vieja, en el este ocupado de la urbe.
Ayer, miles de palestinos volvieron a ingresar a la Explanada de las Mezquitas en la Ciudad de Vieja de Jerusalén después de más de dos semanas de tensión y violencia, pero la efímera calma terminó cuando se lanzaron nuevas protestas, reprimidas de inmediato por la policía israelí, con un saldo de 130 heridos y nuevas restricciones al acceso a ese lugar sagrado del islam.
Como suele pasar en esta región, las escaladas de violencia no se limitan a una ciudad o a un territorio, sino que con rapidez todo el conflicto israelí-palestino se contagia de la tensión y el estallido es siempre una posibilidad palpable.