TRUMP SE CALIFICÓ A SÍ MISMO CON UN 10 POR SU RESPUESTA TRAS EL HURACÁN EN PUERTO RICO

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se adjudicó hoy un 10 por su respuesta frente a la devastación causada en septiembre pasado por el huracán María en Puerto Rico, en medio de una visita del gobernador de la isla, Ricardo Roselló, quien pidió un trato igualitario para sus representados.
“Un 10”, respondió sin dudar Trump, cuando un periodista le preguntó qué nota se daría por su gestión de la crisis tras el paso del ciclón en Puerto Rico, algo por lo que el mandatario fue muy criticado por no actuar de la misma manera que en Texas y Florida, tras el paso de sendos huracanes.
Trump insistió en que hicieron “un gran trabajo”, en Puerto Rico, pese a la presencia de Roselló, con quien había mantenido algunos cruces verbales por la gestión de la crisis.
Con gran manejo de la diplomacia, el gobernador evitó puntuar a la Casa Blanca y dijo que respondieron a todas sus peticiones: “Reconocemos que se ha hecho mucho pero aún hay que hacer mucho”, indicó.
No obstante, remarcó en varias ocasiones que los puertorriqueños merecen el mismo trato que cualquier otro ciudadano estadounidense.
Como estado libre asociado, Puerto Rico no pertenece a Estados Unidos. De todas formas, sus habitantes son ciudadanos estadounidenses, aunque no tienen derecho a participar en las elecciones presidenciales y sus representantes en el Congreso no tienen voto. Los críticos hablan de un sistema colonialista.
Antes de reunirse con Trump en el Despacho Oval, Roselló mantuvo reuniones con congresistas en el Capitolio en busca recabar más ayuda financiera para la reconstrucción, informó la agencia de noticias alemana DPA.
“En estas emergencias puede parecer que las cosas se están estabilizando pero también hay problemas que pueden surgir en el futuro como emergencias de salud pública. Debemos tener una visión de conjunto”, alertó el también líder del Partido Nuevo Progresista, una formación que aboga por la anexión de Puerto Rico como estado federado.
Unos 3,4 millones de personas viven en la isla y una cantidad similar en territorio estadounidense continental, principalmente en los estados de Florida y Nueva York.
El huracán “María” devastó la isla, que antes de su paso se encontraba ya sumida en una grave crisis económica, con una deuda que asciende a más de 70.000 millones de dólares.
Más del 80% de la población continúa sin electricidad y más de un tercio, sin acceso a agua potable.