TRUMP PROHIBIÓ EL INGRESO DE PERSONAS TRANS EN LAS FUERZAS ARMADAS

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció hoy que las Fuerzas Armadas ya no aceptarán a las personas trans por “los enormes costos médicos y la perturbación que implicarían”, un medida que anula un decreto de su antecesor, Barack Obama, y que generó repudio entre organizaciones civiles, defensores de los derechos LGBT y dirigentes políticos de ambos partidos.
“Después de consultarlo con mis generales y expertos, dénse por favor por enterados de que el gobierno de los Estados Unidos no aceptará ni permitirá que individuos transgénero sirvan de ninguna manera en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos”, afirmó Trump en Twitter.
En otro mensaje señaló que las Fuerzas Armadas “deben centrarse en la victoria decisiva y arrolladora, y no pueden ser lastradas con los enormes costos médicos y la perturbación que implicarían los tránsgeneros”.
En junio de 2016, el entonces secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, anunció que las Fuerzas Armadas comenzarían a aceptar en sus filas a personas trans y que se harían cargo del costo de los tratamientos o cirugías que eligieran hacerse.
“Con efecto inmediato, los estadounidenses transgéneros podrán servir abiertamente”, había anunciado Carter.
El último paso en el camino hacia una apertura de género de las Fuerzas Armadas estadounidense lo había dado el presidente demócrata Bill Clinton cuando instaló la doctrina “no digas, no preguntes”. Según esta política, cualquier miembro o aspirante a ingresar a las fuerzas podía no informar sobre su identidad sexual o de género y la institución debía respetar este silencio.
Pese a que el anuncio del gobierno de Obama se ganó los aplausos de un sector importante del país, la medida tenía como fecha de inicio real el primero de julio de este año.
La medida era ambiciosa ya que implicaba ajustes en el sistema médico militar y en el costo de los tratamientos, debido a que los médicos de las Fuerzas Armadas no están preparados para atender a las personas trans, que según la Asociación de Médicos de Estados Unidos (JAMA) ascienden a 13.000.
Con el aumento del presupuesto para las Fuerzas Armadas, que recibirá unos 54.000 millones de dólares extras, no pareciera que el problema haya sido de dinero.
Sin embargo, horas antes de que la medida entrara en vigor, el 30 de junio pasado, el Pentágono anunció un aplazamiento de seis meses -hasta el 1° de enero de 2018- para revisar los planes y el posible “impacto” en la “preparación y poder letal” de las Fuerzas Armadas.
Durante toda la campaña electoral, Trump se había mostrado a favor de la igualdad de derechos para la comunidad LGBT.
“¡Gracias a la comunidad LGBT! Lucharé por ustedes mientras Hillary (Clinton) trae más gente que amenazará tus libertades y creencias”, escribió en junio del año pasado en Twitter.
Pero hoy, tras anunciar la nueva decisión, escribió un mensaje con el que enterró sus anteriores ideas acerca de la igualdad de género.
“En Estados Unidos no adoramos gobiernos, ¡adoramos a Dios!”, escribió Trump en mayúsculas.
Su flamante secretario de Comunicación, Anthony Scaramucci, en cambio, actuó como la contracara de sus declaraciones y reafirmó el apoyo del actual gobierno al colectivo LGBTQ.
“Trump es el presidente que más ha defendido los derechos LGBTQ en la historia de los Estados Unidos. ¿Por qué esa historia no está escrita en los medios de comunicación?, se preguntó.
Organizaciones y referentes civiles en el tema inmediatamente salieron a criticar la decisión del gobierno.
“Una y otra vez, las acciones del presidente Trump hablan más que sus palabras”, escribió en Twitter la Unión Estadounidense por las libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) y subrayó que la medida implica “un retroceso en la marcha hacia la justicia”.
La decisión de Trump equivale a un “ataque espantoso e ignorante contra nuestros militares y nuestros soldados transgénero (…) la discriminación daña la preparación militar”, subrayó Aaron Belkin, director de Pal Center, una organización que defiende los derechos de la comunidad LGBTQ, citado por la agencia de noticias Reuters.
Por su parte, Chelsea Manning, la ex analista de Inteligencia que estuvo siete años presa por filtrar documentos clasificados al portal Wikileaks y realizó un tratamiento de cambio de género mientras cumplía su pena en una cárcel militar, opinó que hay que desmantelar el complejo militar y usar los fondos para reforzar el cuidado de la salud.
“(La decisión de) Hoy es otra razón por la que debemos desmantelar el sangriento y peligroso estado militar /policial /de inteligencia para financiar la salud”, escribió Chelsea, quien ingresó al servicio militar como Bradley y durante su cautiverio comenzó un tratamiento hormonal para cambiar de género.
La ex analista se preguntó además como es que “la tierra llora sobre unos pocos trans” pero no menciona nada sobre “los fondos para los F-35”, en referencia a la negociación entre la empresa Lockeed Martin y varios gobiernos aliados, entre ellos Estados Unidos, para sellar uno de los mayores acuerdos militares de la historia moderna: la compra de 440 aviones de combate F-35 por una suma de entre 35.000 y 40.000 millones de dólares.
La medida deja al borde del abismo a los miles de trans que ya están prestando servicio en las Fuerzas Armadas ya que si bien el presidente sólo se refirió al reclutamiento de nuevos militares, tampoco dejó en claro cuál será el futuro de las personas trans que ya cumplen servicio.