TRAS CHARLOTTESVILLE, ARRECIA EN EEUU EL DEBATE POR LOS MONUMENTOS CONFEDERADOS

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El gobernador de un estado norteamericano dijo hoy que retirar monumentos que glorifican al bando sureño y esclavista de la guerra civil es “exactamente igual” que eliminar el memorial a las víctimas del atentado a las Torres Gemelas, en medio de creciente debate en Estados Unidos tras la violencia racial en Charlottesville.
En el ojo del huracán por su postura ante los disturbios, el presidente Donald Trump sumó su voz a la polémica por la simbología confederada, al considerar hoy “triste” el retiro de estatuas y monumentos a la Confederación esclavista, que perdió la Guerra de Secesión (1861-1865) frente a los norteños estados de la Unión.
En Charlottesville, el enfrentamiento entre quienes defienden los símbolos confederados como su “patrimonio” y quienes los consideran racistas terminó en tragedia: un joven blanco neonazi arrolló con su automóvil una manifestación antifascista el sábado pasado, matando a una mujer e hiriendo a 20 personas.
Los antirracistas se habían congregado en esa tranquila ciudad universitaria para protestar contra la mayor demostración de fuerza del nacionalismo blanco estadounidense en décadas: la marcha “Unir la derecha”, convocada contra el retiro de la estatua del general confederado Robert. E. Lee.
El monumento es uno de los más de 700 que hay en 31 estados del país en honor al bando confederado de la guerra civil (1861-1865), formado por los estados secesionistas favorables a la esclavitud.
A raíz de estos hechos, que han sacudido al país, varios alcaldes se han apresurado a sacar los monumentos confederados de sus calles, mientras que algunos ciudadanos han optado por derribarlos ellos mismos.
El gobernador de Maine, Paul LePage, se despachó hoy con uno de los comentarios más polémicos en el marco de esta controversia, al afirmar que sacar monumentos confederados es “exactamente igual” que retirar el memorial de Nueva York a las víctimas de los ataques islamistas del 11 de septiembre de 2001.
En declaraciones a la radio WGAN-AM, de Maine, el gobernador republicano dijo que condenaba a “los dos bandos” que se manifestaron en Charlottesville, reiterando criticados comentarios casi idénticos hechos por Trump sobre una responsabilidad compartida entre antirracistas y supremacistas blancos y neonazis.
LePage agregó que encuentra a los blancos nacionalistas y a los activistas de izquierda “igualmente malos y desagradables”.
El gobernador señaló asimismo que quienes exigen remover las estatuas confederadas son unos ignorantes de la historia y quieren borrarla, al punto que los comparó con “los talibanes de Afganistán” por su deseo de derribar monumentos.
LePage agregó que no se enteró de los disturbios en Charlettosville hasta el martes, porque no ve televisión ni lee diarios.
En un tuit, Trump consideró hoy “triste” la retirada de estatuas y monumentos confederados.
“Es triste ver la historia y la cultura de nuestro gran país siendo destrozadas con la eliminación de nuestras hermosas estatuas y monumentos. No puedes cambiar la historia, pero puedes aprender de ella. Robert E. Lee, Stonewall Jackson – ¿quién será el siguiente, Washington, Jefferson? ¡Tan tonto!”, consideró Trump.
“¡También la belleza que está siendo sacada de nuestras ciudades, ciudades y parques será grandemente extrañada y nunca seremos capaces de reemplazarla!”, añadió el mandatario ante la polémica.
El debate sobre si la simbología de la Confederación es racista y debe retirarse de los espacios públicos cobró fuerza en junio de 2015, cuando el joven blanco Dylann Roof mató a nueve afroamericanos en una iglesia de Charleston, Carolina del Sur.
Desde entonces ha habido más de 100 intentos a nivel local y estatal de eliminar estos símbolos o dotarles de contexto histórico, según una investigación del Southern Poverty Law Center (SPLC), la ONG que estudia con más detalle el extremismo en Estados Unidos.
Ese número sigue creciendo tras los sucesos de Charlottesville, que han reavivado un debate en el que en esta ocasión participa hasta un tataranieto del general Lee.
En declaraciones a la CNN, Robert E. Lee V se mostró de acuerdo con que los alcaldes retiren las estatuas confederadas y apoyó la idea de trasladarlas a museos.
El propio general, como recuerda su biógrafo Jonathan Horn, se opuso a que se levantaran monumentos a la Confederación tras la derrota en la guerra civil.
Trump, además, arremetió hoy contra dos legisladores republicanos en su primer contraataque verbal contra algunos de los tantos dirigentes de su propio partido que criticaron su postura ante los recientes disturbios raciales en Charlottesville, Virginia.
Trump dedicó su primer tuit del día al senador Lindsey Graham, quien ayer lo cuestionó por haber dicho que la violencia entre manifestantes antirracistas y supremacistas blancos del sábado pasado, que causó la muerte de una mujer, Heather Heyer, fue responsabilidad de ambos bandos, pareciendo igualar las acciones de los dos.
“El buscador de publicidad Lindsey Graham declaró falsamente que yo dije que hay una equivalencia moral entre el Ku Klux Klan, los neonazis y los supremacistas blancos y la señora Heyer”, señaló el presidente en su cuenta de Twitter.
“Qué mentira asquerosa”, dijo Trump. En otro tuit, acusó a las “Falsas Noticias” de distorsionar sus dichos “sobre odio, intolerancia, etc. ¡Qué vergüenza!”, agregó.
En una primera reacción, el sábado de los incidentes, Trump acusó de la violencia a “muchas partes”, desatando una ola de críticas de legisladores demócratas y también de algunos republicanos, entre ellos el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, y los senadores John McCain y Marco Rubio.