TEMER SUMA MALAS NOTICIAS EN EEUU Y NORUEGA Y VUELVE DE EUROPA PARA ESPERAR UNA DENUNCIA POR CORRUPCIÓN

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Las decisiones de los gobiernos de Estados Unidos de suspender la compra de carne brasileña, y de Noruega, de reducir las inversiones ambientales, fueron otras dos malas noticias para el devaluado presidente Michel Temer, a quien en los próximos días el fiscal general Rodrigo Janot podría denunciar penalmente por corrupción.
Temer enfrenta por segunda vez en su gestión y en menos de tres meses otro golpe comercial respecto de la exportación de carnes: ahora el Departamento de Agricultura de Estados Unidos suspendió las compras de carne bovina fresca por cuestiones sanitarias.
Y, como un bumerán de su gira por Rusia y Noruega en su intención de atraer inversiones y crear un ambiente de pos-crisis en Brasil, el gobierno de Oslo anunció el recorte en sus aportes al Fondo Amazonia, a raíz de que el país aumentó la deforestación.
El mismo revés lo sufre a nivel local. A partir del lunes el fiscal general, Rodrigo Janot, pretende denunciar al jefe del Estado por el delito de corrupción tras haber sido grabado por el empresario Joesley Batista, del frigorífico JBS, el más grande del mundo, supuestamente avalando sobornos, en una operación que incluyó la filmación de una valija con dinero a un aliado presidencial.
La visita a Moscú y a Oslo estuvo marcada por la agenda brasileña: apenas llegó a Moscú, donde compartió un almuerzo con Vladimir Putin, la oposición y tres senadores aliados que abandonaron el oficialismo permitieron una votación en comisión contra el proyecto de reforma laboral.
En Noruega, Temer recibió protestas de grupos ambientalistas durante su visita a la primera ministra Erna Solbrerg, quien expresó “preocupación” por la operación anticorrupción Lava Jato, tras lo cual citó la palabra “limpieza y buenas soluciones” frente al escándalo de desvíos en contratos con Petrobras.
Al lado de Temer, la gobernante expresó también “preocupación” por el aumento de la deforestación de 2016 , un tema por el cual Noruega cortará unos 70 millones de dólares este año en aportes al Fondo Amazónico.
El fondo es un instrumento internacional creado en 2006 por Brasil que sirve como una caja global para financiar proyectos sustentables en la selva, de la cual los brasileños tienen el 60%, y en el cual Noruega ha aportado el 97% hasta el momento, junto con el gobierno de Alemania y Petrobras.
En medio de protestas de ambientalistas, el ministro de Ambiente de Brasil, José Sarney Filho, culpó al gobierno de la presidenta destituida Dilma Rousseff de haber reducido el presupuesto de fiscalización de la tala.
“Apenas Dios sabe eso” respondió el ministro, hijo del ex presidente José Sarney, sobre cuándo se reducirá la deforestación amazónica.
La tala en la selva amazónica avanzó 29% en la última medición anual, perdiendo casi 8.000 kilómetros cuadrados, en el peor resultado en ocho años.
Para los ambientalistas, el peso del bloque ruralista en el Congreso influye en la reducción de la fiscalización de la deforestación y el avance de la llamada frontera agrícola sobre los biomas protegidos.
“El medio ambiente se convirtió en una moneda de cambio para protegerlo de un proceso de destitución”, dijo al diario Folha de Sao Paulo, Carlos Ritti, del Observatorio del Clima James Gesisky, de WWF.
La decisión de Noruega, subrayó, “es humillante para Brasil”.
El segundo frente abierto tuvo que ver con la carne, con la decisión del secretario de Agricultura de Estados Unidos, Sonny Perdue, de suspender las importaciones de carne bovina fresca debido a preocupaciones con la seguridad sanitaria.
En un audio divulgado por el Palacio del Planalto a los medios extranjeros, el ministro de Agricultura de Brasil, Blairo Maggi, un empresario que ya fue llamado “Rey de la Soja”, y ex gobernador de Mato Grosso, atribuyó la decisión al lobby sobre la administración de Donald Trump de los productores ganaderos estadounidenses.
El Departamento de Agricultura norteamericano suspendió la compra de carne bovina fresca de 13 plantas brasileñas debido a supuestas irregularidades en el proceso de vacunación contra la fiebre aftosa.
La decisión supone un nuevo revés comercial para Brasil, que había sorteado en abril una suspensión a nivel global luego de la operación policial Carne Débil, que había encontrado irregularidades en el control sanitario de las carnes.
“Lamentamos lo que está ocurriendo pero hay que entender que estamos exportando carne para el mayor competidor que tenemos en el mundo, Estados Unidos. Y existe una presión muy grande por parte de los productores estadounidenses para impedir la llegada de carne brasileña”, dijo el ministro.
El gobierno del presidente Temer ha iniciado inspecciones y controles severos en el área tributaria de la empresa nacional JBS, el mayor frigorífico del mundo, cuyo dueño, Joesley Batista, está en el eje de la investigación que la Corte Suprema abrió contra el jefe de Estado.
Productores brasileños dijeron que la pérdida es “intangible” (no se puede cuantificar por ahora) y que el problema se debe a una reacción a componentes de la vacuna contra la fiebre aftosa que crea abscesos que fueron detectados en la parte delantera de la vaca.
“Nos llevó más de 15 años entrar con carne in natura a Estados Unidos y eso abre otras puertas”, dijo el presidente de la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (ABIEC), Jorge Camardelli, al canal Globonews.
La visita de Temer que termina este viernes estuvo precedida por una gaffe en la agenda oficial del Palacio del Planalto, cuando el lunes pasado se anunció que el gobernante viajaba a la “República Socialista Soviética de Rusia”, un error que estuvo diez horas en el aire.
En su último día de visita, Temer en su discurso ante la primera ministra noruega, se equivocó en su discurso y se confundió entre las monarquías escandinavas.
“Dentro de poco me reuniré con su majestad, el rey de Suecia”, dijo Temer siendo que de quien hablaba era del monarca noruego, Harald V.