TEMER SOBREVIVE AL GANAR VOTACIÓN EN DIPUTADOS, QUE ARCHIVÓ LA DENUNCIA PARA PROCESARLO POR CORRUPCIÓN

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El presidente de Brasil, Michel Temer, logró sobrevivir esta noche a una suspensión de seis meses del cargo luego de que el oficialismo ganara por 263 a 227 la votación en la Cámara de Diputados para rechazar la denuncia por corrupción que le hizo el fiscal general, Rodrigo Janot, quien lo acusa de negociar y recibir sobornos.
“Es una victoria del Estado de derecho y de la ley”, dijo Temer en un pronunciamiento en el Palacio del Planalto, luego de que el oficialismo superara con holgura los 172 votos que necesitaba para archivar la denuncia por corrupción, la primera realizada por un fiscal general contra un presidente en ejercicio.
Para que la denuncia fuera aceptada y Temer suspendido durante seis meses hasta un veredicto del Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema), eran necesarios dos tercios de los votos de los 513 diputados.
Ahora, el Supremo Tribunal Federal deberá decidir el camino de la denuncia, que debe volver a ser evaluada cuando el presidente Temer abandone el cargo y pierda los fueros.
El presidente envió en su discurso un mensaje al fiscal general, a quien combatió desde la denuncia: “Todos deben obedecer la ley la Constitución, son principios que nos garantizan la normalidad de las relaciones instituciones y personales y hoy esos principios vencieron”.
Además, dijo que prepara una reforma tributaria para ayudar a “retirar a Brasil de la más grave crisis económica de la historia”.
La sesión iniciada a las 9 de la mañana estuvo marcada por tumultos, empujones, insultos y manifestaciones de protestas dentro del recinto de la Cámara Baja.
Temer se encontraba con sus principales colaboradores siguiendo la votación en el Palacio del Planalto, sede del gobierno.
El fiscal Janot prepara una segunda denuncia contra Temer por asociación ilícita y lavado de dinero a raíz del mismo caso, que involucra el pago de sobornos de la empresa cárnica JBS y una grabación que le hizo en la residencia oficial al mandatario el empresario delator Joesley Batista.
Es la segunda vez en menos de dos meses que Temer logra mantenerse en el cargo, luego de que el Tribunal Superior Electoral lo absolviera de delitos en la campaña de 2014, en la que fue reelecto como vicepresidente acompañando a Dilma Rousseff, destituida el año pasado en un juicio político.
El presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, número dos del país, dijo que la denuncia será archivada con esta decisión: el resultado final fue de 263 votos a favor del informe que rechazaba la denuncia del fiscal Janot contra 227, 19 ausentes y 2 abstenciones.
El mercado financiero, con los rumores de una victoria de Temer, mandó un mensaje de apoyo al gobierno: el índice Bovespa de la Bolsa de Sao Paulo saltó 1% y llegó a los 67.000 puntos, un nivel que no se registraba desde 17 de mayo, cuando explotó el escándalo entre el presidente y la empresa JBS.
La sesión, que tuvo momentos de escándalo, se dividió entre quienes acusaban a Temer de “golpista y corrupto” y quienes lo respaldaban argumentando que el “despegue económico” no puede detenerse.
El jefe del bloque del opositor Partido de los Trabajadores, Carlos Zarattini, pidió la realización de elecciones y puso como ejemplo a la Argentina durante su discurso, al afirmar que los comicios realizados en 2003 llevaron estabilidad luego de la crisis de 2001 y la sucesión de presidentes en nuestro país.
Pese a la victoria, que para Temer es la ratificación de que, pese a las encuestas que le otorgan un rechazo récord y una aprobación de entre 2% y 5%, el Congreso es el que da las cartas en Brasil, el gobierno constató que no tiene asegurados los votos para su próximo objetivo, la reforma jubilatoria.
Aprobada la reforma laboral por mayoría simple el mes pasado, la reforma jubilatoria en cambio necesita dos tercios, ya que se trata de una reforma constitucional.
El campo oficialista se fracturó luego de que el Partido de la Social Democracia Brasileña declara el voto a favor de la denuncia.
El jefe del bloque del oficialista PSDB, Ricardo Trípoli, dijo que “blindar la denuncia le resta credibilidad al parlamento”, tras lo cual los fieles al presidente le gritaron: “Entreguen los cuatro ministerios, traidores”.
El PSDB, clave en el sostén de Temer desde el impeachment que destituyó a Dilma Rousseff el año pasado, tiene cuatro ministerios, entre ellos el de Relaciones Exteriores.
La nota aún más escandalosa la dio el ya célebre Wladimir Costa, del oficialista Solidaridad. “Prepárense para llorar los opositores. Van a perder la elección. El presidente Michel Temer es un hombre ético”, dijo el parlamentario que salió a la fama por haberse tatuado en el hombro el apellido del jefe del Estado.
Así como ocurrió en la sesión del 13 de abril de 2016 para destituir a Dilma Rousseff, la definición sobre el futuro de Temer y la denuncia de corrupción en su contra tuvo un trámite por demás alterado, como el tramo en el que los opositores lanzaron billetes de dólares con la cara de Temer.
“Esto es una vergüenza, es ser connivente con la corrupción de Temer. Es el peor gobierno de la historia de Brasil. Comprando con enmiendas parlamentarias el voto de los parlamentarios”, dijo el diputado Glauber Braga, jefe del bloque del Partido Socialismo y Libertad (PSOL).
La oposición intentó atrasar la votación con la teoría de que quedaran expuestos ante el horario central de la televisión los aliados de Temer: es que en base a una encuesta, el 73% de los brasileños dijo que no reelegirá al parlamentario que salve al presidente.
Varios diputados se tomaron de los trajes, empujándose, y hasta uno de ellos llevó un muñeco inflable del ex presidente Luiz Inácio Lula da SIlva con traje a rayas.
La izquierda gritaba “Fuera Temer”, mientras desde distintos lados se escuchaba un permanente “¡Corruptos, corruptos!”.
Costa dijo que se iba a realizar otro tatuaje alusivo a Temer en caso de que la denuncia sea rechazada.
Del otro lado, la oposición respondió criticando al empeoramiento de la situación económica desde que Temer aplicó su modelo económico.
“Prometieron el cielo para derrocar a Dilma Rousseff y dejaron un infierno de desocupación, endeudamiento y corrupción”, sostuvo Joao Guimaraes, del Partido de los Trabajadores
“El pueblo está como anestesiado, esperando por reconstruir el país”, dijo por su parte Julio Lopes, de la base de apoyo de Temer, el Partido Progresista, principal fuerza involucrada en la Operación Lava Jato.
Durante la jornada, no hubo manifestaciones frente al Congreso, como sí se registraron el año pasado en la votación clave que destituyó a Rousseff.
Los motivos son diferentes: Rousseff fue destituida tras perder el apoyo político del PMDB de Temer por haber alterado las partidas presupuestarias para cubrir el pago de los planes sociales, y Temer es el primer presidente en ejercicio acusado de corrupción, de recibir sobornos por parte de la empresa JBS.
A Temer lo grabó clandestinamente el 7 de marzo pasado el empresario Joesley Batista, dueño del frigorífico JBS, durante una conversación sobre supuestos sobornos, en la residencia oficial.
El fiscal Rodrigo Janot envió la denuncia sosteniendo que JBS pagó coimas a Temer vía su ex asesor Rodrigo Rocha Loures, una operación que fue filmada por la policía federal.
El fiscal Janot prepara una segunda denuncia contra Temer por asociación ilícita y lavado de dinero, siempre vinculado a los sobornos de la JBS entregados al ex asesor de Temer Rocha Loures.
En el escenario para la sucesión de Temer, todos los posibles candidatos que figuran arriba en las encuestas jugaron a favor de investigarlo: un voto en otro sentido los hubiera comprometido con el electorado el próximo año.
Fueron los casos del PT del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva -condenado en primera instancia por corrupción-, favorito en los sondeos, el ultraderechista Jair Bolsonaro y el ala del PSDB que responde al gobernador paulista, Geraldo Alckmin.