Seúl confía en que retomarán el diálogo con KIM y se aflojarán las tensiones con Trump

El presidente surcoreano, Moon Jae-in, artífice dialoguista para aflojar la tensión en la península, consideró hoy que su vecino, Corea del Norte, podría retomar el diálogo cuando terminen el próximo viernes las maniobras militares aéreas conjuntas de Washington y Seúl en la zona y se mostró confiado en que habrá éxito en el vínculo con Estados Unidos.
“A partir de distintos análisis, el presidente prevé que varias trabas queden desbloqueadas después del día 25”, dijo hoy el vocero presidencial Yoon Young-chan, según un comunicado de prensa.
Aunque el portavoz no quiso “aportar datos concretos” en torno a la fecha mencionada, el 25 de mayo es el día en el que concluyen los ejercicios aéreos conjuntos que fueron duramente condenados por Pyongyang e incluso motivaron la cancelación de una reunión de alto nivel con Seúl con vistas a la cumbre del 12 de junio entre el líder norcoreano Kim Jong-un y el presidente estadounidense Donald Trump.
Uno de los gestos de distensión que ven los surcoreanos es que el gobierno norcoreano, sin motivos conocidos, aceptó finalmente hoy que ocho periodistas surcoreanos viajen al país para informar sobre el desmantelamiento del centro de ensayos nucleares de Punggye-ri, informó el Ministerio de Defensa en Seúl.
Esta decisión llega luego de que ayer Pyongyang les negara a los reporteros surcoreanos el permiso para subir a bordo del vuelo chárter que trasladó a periodistas de Estados Unidos, Reino Unido, China y Rusia desde Beijing a Wonsan.
La relación entre las Coreas, técnicamente en guerra desde 1953, sigue en suspenso aún luego de la buena sintonía con la que se celebró el pasado 27 de abril la histórica cumbre entre Moon y el líder norcoreano y que concluyó con una declaración por la paz y la “completa desnuclearización” de la península.
La semana pasada, Pyongyang cambió el tono de este año con Seúl y Washington y consideró que el despliegue y las maniobras de “activos estratégicos estadounidenses” -en referencia a los bombarderos B-52- en la península eran “lo contrario” a lo expresado en la declaración conjunta.
Concretamente, en dos puntos de la declaración firmada acuerdan “desarme por etapas, a medida que las tensiones militares se apacigüen y que se realicen avances sustanciales para establecer la confianza militar” y que “no habrá más guerra en la península de Corea y que, por consiguiente, comenzó una nueva era de paz”.
Por las mismas horas en que se enfriaban las relaciones entre los vecinos, Pyongyang hizo tambalear el encuentro con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, previsto para el 12 de junio en Singapur. Los norcoreanos no quieren recibir las presiones de un modelo de desnuclearización “unilateral”.
El propio Trump dijo ayer, tras su encuentro con Moon en Washington, que la cumbre programada para el 12 de junio en Singapur podría llevarse a cabo “quizás más tarde”.
Y deslizó que el cambio de opinión de Kim tendría una influencia de otro actor clave en este capítulo internacional: el presidente chino, Xi Jinping. El estadounidense dijo que percibió “una diferencia” en él cuando volvió de su viaje al gigante asiático.
“Estoy muy decepcionado porque cuando Kim tuvo su segunda reunión con Xi hubo un cambio en su actitud, y eso no me gusta”, dijo.
“El presidente Xi es un gran jugador de póker”, así que “quizás” tuvo algo que ver en el cambio de Kim, o “quizás no”, apuntó Trump.
Según informó la agencia de noticias sucoreana Yonhap, el desmantelamiento del centro de ensayos en el noreste del país, anunciado para esta semana, sería un importante paso simbólico con el que Corea del Norte pretende demostrar su voluntad de proceder a un desarme atómico.
Aunque se desconoce el momento exacto en el que se producirá, los trabajos podrían comenzar mañana si el tiempo lo permite, según comunicó Pyongyang a los periodistas internacionales que se encuentran en el país.
Ante este panorama, el vocero surcoreano aseguró hoy también que Moon trató de transmitir a Trump confianza y le insistió que Kim “está comprometido con el éxito de la cumbre pese a la actitud mostrada recientemente por Corea del Norte”.