SEIS VILLAS DE LA CIUDAD Y LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES SE PUEDEN RECORRER CON IMÁGENES 360 EN STREET VIEW

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Tres villas porteñas y tres bonaerenses quedaron integradas este miércoles a Street View -la plataforma de Google Maps para recorrer lugares a través de imágenes en 360 grados- a partir de un trabajo conjunto entre el gigante de Internet, dos ONGs y vecinos de esos barrios, en una iniciativa que busca darle visibilidad a estos espacios en los que viven más de 130.000 personas.
Luego de un recorrido iniciado en octubre de 2016 por Google, Techo y ACIJ, la plataforma de mapas inmersivos permite desde hoy conocer el interior de las villas 31, 20 y 21-24, de la Ciudad de Buenos Aires, y los barrios Alberti, San Cayetano (La Matanza) y Los Pinos (Escobar), en la provincia de Buenos Aires, desde el teléfono móvil o la computadora.
“A partir de esta iniciativa el mundo va a poder recorrer estos barrios, como lo hace con el resto de la Argentina”, afirmó el director general de Google en el país, Federico Procaccini, para quien este primer paso “es importante porque es democratizar el acceso, darle a cualquier persona del mundo, desde el teléfono celular, la posiblidad de viajar, de recorrer, de conocer”.
Este trabajo “forma parte de un cambio de paradigma respecto de cómo entendemos a los asentamientos, a las villas, y tiene que ver con poder mostrar, poder hacernos cargo y visibilizar que en esos territorios vive gente, como en cualquier parte de la ciudad, que pasan cosas maravillosas, que también hay déficits. Y hasta ahora eso venía siendo invisibilizado”, aseguró Sebastián Pilo, co-director de ACIJ, durante una reunión de la que participó Télam.
En estos barrios “hay organización comunitaria, espacios públicos comunitarios construidos con el esfuerzo de los vecinos”, señaló, y destacó que este esfuerzo también pasa por “integrar simbólicamente estos territorios (en los que vive el 10 por ciento de los porteños) al resto de la ciudad”.
Este trabajo también busca “facilitar el acceso de servicios públicos y de emergencias” en lugares donde por ejemplo las ambulancias no entraban “porque decían que no sabían donde tenían que ir”, y que los habitantes de las villas “cuenten con los recursos tecnológicos con los que contamos el resto de los habitantes de la ciudad. Que puedan identificar sus comercios, que puedan identificar sus plazas, sus monumentos, sus espacios públicos”, continuó Pilo.
En la misma línea, el director ejecutivo de Techo, Virgilio Gregorini, manifestó que esto el permite a los vecinos “dejar de ser invisibles”, además de que “ayuda a romper el estigma de estos barrios, que se los suele concebir como peligrosos”, desde el prejuicio.
Para los vecinos, el hecho de figurar en el mapa es tanto un “orgullo” como una herramienta para reivindicar su derecho al hábitat, según explicó Eduardo “Lalo” Creus, vecino del Barrio San Cayetano y miembro de la Asociación Civil Identidad Vecinal.
“Cuando arrancamos la asociación, hace 12 o 13 años en barrios de González Catán, nos dimos cuenta de que no existíamos, que no estábamos en el planos. Y tampoco en los planes”, afirmó, y explicó que actualmente están “tratando de que Edenor pueda hacer el tendido eléctrico, porque hasta ahora no se lo permitían”, ya que no hay medidores de luz individual, “y si no hay medidores de luz individuales no hay facturas y no hay forma de demostrar que vivimos ahí”.
Entonces, “estamos cerquita de tener esta partida de nacimiento, que vale más que el documento, y sería la primer prueba legal de que vivimos ahí. Se puede usar para inscribir a nuestros hijos, para sacar un crédito, para muchas cosas. Y pasar de esa aspiración a estar visibles para el mundo entero, es muy groso”, sostuvo el vecino.
“Si queremos que todo el mundo ejerza pleno derecho ciudadano, que es más que votar, primero hay que garantizar que quienes no tengan el hábitat garantizado lo tengan, para que puedan ser habitantes, con todas las letras”, continú Creus, y remató. “Nosotros todavía no somos habitantes, estamos en una etapa inferior. El contexto de estos barrios es un contexto de indigencia”.
El mapeo fue una prueba piloto (existía una experiencia previa en una favela de la ciudad brasileña de Río de Janeiro) en el marco del “Programa de Préstamo de Cámaras”, una iniciativa mediante la cual Google presta sus herramienta de recolección a organizaciones y organismos para que tomen imágenes compatibles con Street View, y brinda asesoramiento técnico.
Las imágenes se tomaron con unos aparatos llamados “trekker”, una especie de pelota compuesta por 15 lentes que toman fotos cada dos metros, similar al que suelen llevar los autos de Google en sus techos y que en este caso se transportan en una mochilas de 20 kilos de peso.
Si bien la recorrida fotográfica demoró una semana por barrio, luego el material fue procesado por Google para aplicar los filtros de privacidad (difuminación de rostros y patentes), de la misma forma que se realiza con todas las imágenes de la plataforma.