En diciembre del año 2017 se aprobó mediante la ley No 27.430 la Reforma Tributaria Nacional, que conjuntamente con la firma del Pacto Fiscal Nación – Provincias establecieron una senda gradual de modificaciones tributarias tendientes a disminuir ligeramente la elevada carga tributaria legal que enfrentan los contribuyentes formales en Argentina.

Lo destacable de las reformas tributarias sancionadas por el Congreso de la Nación es que surgieron de una estrategia de espacio fiscal integrado, cuestión poco habitual en nuestro país. Esto significa que se decidió avanzar en la baja de impuestos nacionales y provinciales a la vez, destacándose la reducción del impuesto al cheque y a los ingresos brutos, los dos tributos más distorsivos que tiene nuestro esquema tributario.

La vigencia de las medidas comenzó parcialmente en enero de 2018, habiéndose dispuesto aplicaciones graduales sucesivas hasta la plena vigencia en el año fiscal 2022.


Durante el año 2020, período intermedio del proceso temporal de la reforma, los principales cambios tributarios y previsionales que deben entrar en vigencia son los siguientes:


1) Impuesto a las Ganancias de las Empresas: Para ejercicios fiscales iniciados a partir del 1 de enero de 2020 debe entrar en vigencia la alícuota definitiva para las utilidades no distribuidas del 25%, en lugar de la actual del 30%.


2) Contribuciones Patronales al Régimen Previsional: A partir de enero de 2020 se podrá computar el 60% (actualmente es el 40%) del monto no imponible de $12.000 mensuales por empleado jornada completa, monto que es actualizado conforme la variación del IPC.


3) Impuesto al Cheque: Si bien no estaba contenido en la Ley de Reforma Tributaria, la ley complementaria No 27.432 autorizó al Poder Ejecutivo Nacional a ir incrementado hasta un 20% anual la posibilidad de cómputo a cuenta del impuesto a las ganancias para el caso de empresas medianas y grandes. Debe recordarse que las micro y pequeñas empresas ya lo pueden computar totalmente conforme lo establecido en la Ley 27.264. En el año 2018 se cumplió la pautado, sin embargo, las necesidades fiscales hicieron que el aumento del 20% que debiera haberse dispuesto para el año 2019 ya no se efectivizara. Conforme los anuncios originales, en el año 2020 debería computarse a cuenta del impuesto a las ganancias aproximadamente el 66% del impuesto al cheque abonado (es decir el doble de la situación actual).


4) Ajuste impositivo por Inflación: Un tema con el cual se han verificado muchas idas y vueltas es la posibilidad de aplicar el ajuste por inflación impositivo, cuya suspensión en contextos de alta inflación como el actual, redunda en general en tasas efectivas del impuesto a las ganancias superiores a las alícuotas legales.


5) Ajuste por inflación de los parámetros de cálculo de los impuestos: Un gran avance en materia tributaria ha sido la fijación, más allá del índice utilizado, de cláusulas de ajuste automático para los parámetros y tramos de escala de cálculo de los diversos impuestos, principalmente ganancias y monotributo, los cuales no deberían abandonarse.


Su desactualización fue un mecanismo utilizado deliberadamente en años anteriores para incrementar la alícuota efectiva de los impuestos, sin modificar la tasa legal, derivando en una alta discrecionalidad del sistema tributario.

6) Impuesto a los Ingresos Brutos: las provincias deben continuar con la baja de alícuotas programada en el Pacto Fiscal. En el caso de la actividad de la Construcción, se disminuye la alícuota máxima del 2,50% (2019) al 2,0% (2020), algo que deben hacer veinte provincias. En el caso de Restaurantes y Hoteles, la alícuota máxima pasa del 4,50% al 4,0% (2020), siendo doce las jurisdicciones deben bajar las alícuotas.

(Fuente: IARAF)