El gobierno del presidente Michel Temer afirmó hoy que la intervención militar en Río de Janeiro es como un “laboratorio para el resto de Brasil”, que puede tener otros casos similares en el futuro para luchar contra el crimen organizado mediante el uso de las Fuerzas Armadas.
Así lo dijo el oficial a cargo de la intervención, general Walter Braga Netto, al presentar en conferencia de prensa su plan de gestión y el equipo que estará bajo su mando hasta el 31 de diciembre, lapso en el que controlará a la policía, los bomberos, los servicios de inteligencia y el servicio penitenciario.
La jornada estuvo marcada por una agenda de lucha contra el delito impuesta por el gobierno y que reemplazó a la económica, con la asunción de Raúl Jungmann, exministro de Defensa, al frente del flamante Ministerio de Seguridad Pública.
Jungmann sorprendió al responsabilizar también por la violencia narco en Río de Janeiro a los consumidores de drogas ilegales de la clase media, que durante el día se indignan y por las noches ingieren sustancias prohibidas compradas en la ilegalidad, según dijo.
La intervención militar hizo su presentación en sociedad en una conferencia de prensa en la cual no se permitieron preguntas orales sino apenas por escrito para el nuevo hombre fuerte de Brasil, el general Braga Netto, el primer interventor desde la recuperación de la democracia.
Calificó Braga Netto el trabajo que realizará en Río como un “laboratorio para Brasil” en el marco de la intervención de las Fuerzas Armadas en la seguridad pública y la lucha contra el delito.
El objetivo principal, dijo, es reducir el delito en Río de Janeiro y “recuperar la credibilidad” de las fuerzas públicas a cargo de la seguridad.
Braga Netto es el comandante de la región Este del Ejército y fue designado por Temer como el primer interventor federal en seguridad pública.
A la vez, Braga Netto nombró a un militar -también por primera vez desde la recuperación de la democracia- como nuevo secretario de Seguridad de Río de Janeiro, el general Richard Fernandes Nunes, como parte del gabinete del gobernador Luiz Fernando Pezao, en un abierto y reconocido doble comando.
Frente a la lucha contra el delito, Braga Netto negó que exista un plan de ocupación permanente del Ejército en las favelas para combatir al narcotráfico y dijo que se mantienen las Unidades de Policía Pacificadora (UPP) instalada en esas comunidades desde 2009.
Mientras tanto, los jefes de la Policía Militar (patrullaje) y Policía Civil (investigaciones) fueron mantenidos.
La intervención está acompañada por la reformulación del gabinete de Temer, que creó el Ministerio de Seguridad y puso al frente del Minsiterio de Defensa a un militar, también el primero en democracia, el general Joaquim Silva e Luna.
El fondo de esas decisiones es la percepción por parte del gobierno de la necesidad de mejorar su imagen frente a las elecciones de octubre a través del caso de Río de Janeiro, que es la principal imagen de Brasil en el exterior y tiene sus problemas ya crónicos: las guerras en las favelas, la corrupción policial y la desigualdad entre la zona sur, aquella de la bossa nova, Copacabana e Ipanema, y las zonas oeste y norte.
En Brasilia, Temer dijo que el nuevo ministro de la Seguridad Pública entablará diálogos con los estados y no descartó analizar “caso a caso” para poder evaluar nuevas intervenciónes federales con las Fuerzas Armadas como en Río de Janeiro.
Jungmann -un político del Partido Por el Socialismo (ex comunistas), una vertiente conservadora aliada de Temer- citó en su discurso el respeto a los derechos humanos.
Apuntó también al Primer Comando de la Capital (PCC), la mayor banda criminal del país, con ramificaciones en Paraguay y que controla las penitenciarias: “Las cárceles se transformaron en el home office de los delincuentes”, dijo.
Pero también señaló a la sociedad en su conjunto como parte del problema de que Río de Janeiro se haya transformado en una ciudad consumidora de cocaína y marihuana, con los proveedores en las favelas, armados con fusiles.
“Me impresiona el ejemplo de Río; durante el día la gente clama contra la violencia, contra el delito, pero a la noche financian al crimen organizado a través del consumo de drogas, en un caso de alteración de valores de personas a las que no les falta nada, a los que tienen recursos”, dijo Jungmann.
El ministro, diputado, dijo que abandonará su vida política electoral para dedicarse al Ministerio de Seguridad Pública, recién creado.
Tendrá a su cargo nada menos que a la Policía Federal, responsable por la operación Lava Jato, que según aclaró el propio Temer, denunciado en el escándalo, “no será afectada”.