REDES COMUNITARIAS PARA CONECTAR A LA POBLACIÓN DISPERSA EN PUEBLOS

Las redes comunitarias que impulsan desde la ONG Internet Society, constituyen una respuesta a las necesidades de conexión a internet de las comunidades más dispersas y alejadas de los centros urbanos, que en el caso de la Argentina reúnen al 10% de la población que vive en pueblos de menos de 2.000 habitantes y en parajes rurales dispersos.
“El riesgo de estar desconectado hoy es muy superior al que tenían quienes no accedían a internet hace 20 años”, afirmó en diálogo con Télam el vicepresidente de Global Engagement para Internet Society, Raúl Echeberría.
Internet Society firmó con el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) un acuerdo de cooperación para detectar los pueblos sin conectividad para promover en ellos las redes comunitarias, en el marco del Congreso Mundial de Desarrollo de Telecomunicaciones que se realiza en Buenos Aires hasta el viernes 20 de octubre.
En la firma del acuerdo, el titular del Enacom, Miguel de Godoy, explicó que el trabajo que realizarán con la entidad será “complementario” del plan Federal de Internet y el programa País Digital.
El primero tiene la meta de llegar con banda ancha a 1.300 localidades, y el segundo promueve la conectividad dentro del pueblo, en un esfuerzo entre las cooperativas o pymes locales, el gobierno municipal, y el ministerio de Modernización.
Las redes comunitarias “van a la base de la población dónde el privado no llega”, afirmó el director regional para América Latina y Caribe de Internet Society, el argentino Sebastián Bellagamba.
Según datos del Indec de 2010, el 3,40% de la población argentina habita en localidades de menos de 2.000 habitantes, mientras que el 7,28% lo hace en viviendas en campo abierto, tipo puestos rurales.
Bellagamba explicó que en las comunidades que no tengan conexión “se diseña una red que será manejada y administrada por la misma comunidad”, por ello, destacó “no se trata sólo de llevar conectividad, hay que capacitar y lograr que la gente vea que tiene un beneficio por el uso de internet”.
Por eso “se trabaja con actores locales, porque si la comunidad no se apropia del acceso no sirve”, remarcó Echeberría.
El trabajo previo al armado de una red comunitaria pasa por detectar las poblaciones sin internet y entre ellos los “héroes locales” que serán quienes impulsen el uso de la red en la comunidad.
“Hace 20 años la vida real pasaba off line y sólo te conectabas para buscar algo o mirar un correo o una pagina web. Hoy buena parte de nuestra vida es on line; antes era optativo, y ahora debemos estar mandatariamente conectados para hacer cualquier trámite”, señaló Bellagamba.
Un ejemplo de la importancia de tener acceso a la red, en Argentina es el trámite de reparación histórica u otro que se deba hacer en Anses; así como en el sitio de Afip la inscripción como monotributista, o la confección de facturas.
Para financiar estas redes comunitarias, Bellagamba indicó que “el Estado argentino tiene muchos instrumentos, desde los fondos de Servicio Universal, hasta la red de fibra y los satélites de Arsat, diferentes activos que pueden contribuir para la construcción de la red”.
El experto aclaró que tampoco se descarta el trabajo conjunto con empresas privadas, ya sean grandes compañías, pymes o cooperativas.
En cambio remarcó que “si la gente tiene acceso y recibe tablets pero no tiene una apropiación del servicio, un modo de encontrare valor a lo que está recibiendo será difícil que lo vaya a usar”.