RAJOY SE DISPONE A DECLARAR COMO TESTIGO EN LA MEGACAUSA DE CORRUPCIÓN DE SU PARTIDO POPULAR

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El conservador Mariano Rajoy declarará el miércoles como testigo ante la Audiencia Nacional de España por la megacausa de corrupción Gürtel, de financiación ilegal de su Partido Popular (PP), lo que supondrá un hecho inédito para un presidente del gobierno español en activo, pese a que su entorno intentó hoy enmarcarlo en la “normalidad”.
La comparecencia del jefe del Ejecutivo es un trago amargo a nivel político en un momento en el que Rajoy necesita mantener una imagen impecable y reforzar sus apoyos, para hacer frente al grave desafió secesionista de Cataluña, que anunció un referéndum unilateral para el 1 de octubre.
Y la corrupción ha sido en los últimos años la gran mancha oscura que planea sobre el líder del conservador, cuyo partido es el primero en la historia democrática de España en sentarse en el banquillo de los acusados por un juicio penal, concretamente por haberse beneficiado de los presuntos delitos cometidos por una trama corrupta que funcionó en el seno del PP durante décadas.
El caso Gürtel juzga a varios cargos públicos del PP a nivel municipal y al ex tesorero Luis Bárcenas, quien canalizaba el dinero procedente de la trama liderada por el empresario Francisco Correa, quien comenzó a hacer negocios con el PP en la época del ex presidente del gobierno español José María Aznar.
En octubre el año pasado, la Audiencia Nacional comenzó a juzgar los delitos cometidos por la red corrupta en el período comprendido entre 1999 y 2005.
Los dirigentes implicados no sólo se lucraron personalmente sino que la trama financió campañas electorales del PP, concretamente en este período las elecciones municipales de 2003.
Por los tribunales pasaron ya todos los dirigentes que ejercieron los cargos de secretarios generales del PP menos Rajoy, que asumió en septiembre de 2003 hasta octubre de 2004, cuando se convirtió en presidente de la formación.
Si bien aquella campaña electoral la dirigió Pío García Escudero, actual presidente del Senado, y quien también declarará ante la Justicia, Rajoy ya era el responsable político de la fuerza conservadora.
A pedido de la defensa de Bárcenas -por un supuesto pacto- Rajoy se había librado de declarar en dos ocasiones, pero finalmente el juez que preside el tribunal, Ángel Hurtado, accedió al tercer requerimiento que hizo en ese sentido la acusación ejercida por la Asociación de Abogados Demócratas de Europa (ADADE).
Rajoy hubiese podido comparecer por videoconferencia, porque tenía ese beneficio a raíz de su cargo, pero una resolución del tribunal, con el voto contrario de Hurtado, resolvió que lo debía hacerlo de forma presencial el miércoles 26 de julio a las 9.30 hora local (4.30 de Argentina).
Ante la inminente declaración del presidente del gobierno, que la oposición destaca como inédita y trascendente para el país, el PP intenta superar el escollo revistiendo el hecho de normalidad.
“Colaborar con la justicia en calidad de testigo es una obligación de todos los españoles (…) y con la mejor disposición es con la que irá como testigo el presidente del gobierno a colaborar con la justicia”, dijo hoy la vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, durante un acto.
“Absoluta normalidad”, fueron las palabras que utilizó el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maíllo, para referirse a la comparecencia judicial de Rajoy, a la que, según dijo, el presidente irá con la disposición de responder a “todas las preguntas que se le formulen”.
El “número tres” del PP destacó que el líder conservador fue citado como testigo y no está procesado, y reveló que “recordará” cuáles eran sus funciones en ese entonces.
También explicará que cuando se convirtió en presidente del PP, la formación dejó de trabajar con las empresas de Correa, con lo que fue él quien cortó la relación con la trama Gürtel.
Durante la instrucción del proceso, no obstante, se determinó que los vínculos de los conservadores con la trama se extendieron hasta 2009.
Por otro lado, Maíllo advirtió que la oposición socialista intentará obtener un rédito político de la declaración de Rajoy: “los ciudadanos tienen que saber que cuando esté preguntando el abogado de ADADE está preguntando el Partido Socialista (PSOE)”.
El secretarios de organización del PSOE, José Luis Ábalos, remarcó que la comparecencia de Rajoy ante la Audiencia Nacional “no es buena para la imagen y la credibilidad de España”, y espera que el presidente “arroje claridad” sobre este asunto.
Ábalos recordó que lo que se juzga es si el PP “ha ido dopado a las elecciones”, y “lo que va a quedar de manifiesto es que el PP ha vivido sistemáticamente en torno a la corrupción”.
“Espero que diga la verdad”, sostuvo, por su parte, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, aliado parlamentario del PP, quien recordó que Rajoy no goza de su confianza ciega y que por eso mismo, su partido decidió no entrar en su gobierno.
“El PP tiene mucho que limpiar” y Rajoy “ni representa el cambio ni la regeneración”, insistió Rivera en conferencia de prensa.
Además de la causa Gürtel, el PP está a la espera de la apertura del juicio por “los papeles de Bárcenas”, que destaparon una “contabilidad B” de los conservadores durante décadas.
En tanto, diferentes plataformas y grupos vinculados al movimiento de los “indignados” convocaron una concentración frente a la sede judicial donde declarará Rajoy, en San Fernando de Henares, Madrid.