PUIGDEMONT COQUETEA CON LA POSIBILIDAD DE CONVOCAR A ELECCIONES ANTICIPADAS

A tres días de que el Senado español apruebe a pedido de Mariano Rajoy una intervención de la región de Cataluña, el presidente del gobierno autónomo Carles Puigdemont, comenzó a coquetear hoy con la posibilidad de convocar a elecciones anticipadas, una opción rechazada por aliados que desató un debate en Madrid.
Puigdemont no hizo un anuncio público -su gobierno sólo prometió hoy “una respuesta jurídica”-, pero aliados y rivales reaccionaron ante esta nueva opción, y dejaron al desnudo el tenso clima político y las frenéticas negociaciones que van y vienen entre Madrid y Barcelona por estas horas.
“Nos opondremos radicalmente a una convocatoria electoral. Sería un arma nuclear, volver al escenario Estatutario del que queremos salir y acabaría con el proceso de independencia”, advirtió el diputado Carles Riera de la Candidatura de Unidad Popular (CUP), el partido anticapitalista que se convirtió en el socio necesario de Puigdemont para mantener su mayoría en el Parlamento regional.
Riera aseguró en una conferencia de prensa en el edificio legislativo catalán que Puigdemont está analizando la posibilidad de llamar él a elecciones anticipadas, antes que entre en vigor la intervención española y lo hagan las nuevas autoridades designadas por Rajoy.
“Sería un acto de sumisión, de vasallaje. Nos tratan como una colonia. Convocar elecciones autonómicas sería la herramienta más eficaz y demoledora para parar el proceso de independencia”, sentenció el diputado.
El 10 de octubre pasado, nueve días después del referéndum secesionista que la Justicia declaró ilegal y que Madrid intentó boicotear con una masiva represión y confiscaciones de urnas, Puigdemont amagó ante el Parlamento catalán con declarar la independencia y, acto seguido, le pidió a los diputados que la suspendan para abrir un diálogo con el gobierno español.
Según el gobierno catalán, alrededor de los 2,3 millones de los 5,3 millones de votantes de la región votaron abrumadoramente a favor de la independencia; sin embargo, la intempestiva decisión de varias empresas importantes de trasladar su sede fuera de Cataluña, entre ellas símbolos locales como el banco La Caixa, forzaron a Puigdemont a moderar su posición.
Lejos de aceptar el diálogo propuesto por el líder catalán, Rajoy le pidió que aclare si había declarado la independencia, lo que Puigdemont eludió hacer dos veces.
Finalmente, el sábado pasado Rajoy le pidió al Parlamento nacional que active el artículo 155 y anunció que, una vez que esto suceda, él removerá a Puigdemont y a todo su gobierno, y llamará a elecciones anticipadas en seis meses.
Hoy, el ministro de Justicia de Rajoy, Rafael Catalá, reaccionó desde Madrid a la posibilidad de que Puigdemont convoque a comicios esta semana: “Simplemente un proceso electoral no invalida todas las irregularidades cometidas”.
“Además de disolver el parlamento de Cataluña y comicios en el horizonte, el presidente catalán debe aclarar si ha declarado o no la independencia, cumplir leyes, respetar sentencias de los tribunales”, aseguró el ministro en declaraciones a Radio Nacional de España.
Una posición muy distinta asumió el Partido Socialista (PSOE), la primera fuerza de oposición que aceptó acompañar el voto del oficialismo a favor de una intervención de Cataluña luego que Puigdemont se negara a aclarar si había declarado unilateralmente la independencia.
“Nosotros apoyamos el artículo 155 (de la Constitución que activa la intervención) porque se produjo una quiebra del marco constitucional, pero si ese quiebre no se produjera, si se diera la voz a todos los ciudadanos de Cataluña, entendemos que no tiene sentido aplicarlo”, advirtió la vocera del PSOE en el Congreso de los Diputados, Margarita Robles.
Los próximos dos días serán claves para definir esta pulseada que mantiene en vilo al país entero.
A pedido de Puigdemont, el Parlamento catalán llamó a una sesión el jueves próximo para debatir y decidir cómo responderán al anuncio de Rajoy de una intervención.
Puigdemont estaba invitado ese mismo día a hablar ante la comisión del Senado en Madrid que debe realizar la primera votación sobre la intervención, antes de enviarla al pleno el viernes para su aprobación final.
No está claro si Puigdemont aceptará la invitación de las autoridades del Senado español para hablar el jueves o el mismo viernes, antes de la votación. Tampoco está claro qué sucederá en la próxima sesión del Parlamento catalán.
Por el momento, el presidente catalán coquetea entre al menos dos opciones que ya alcanzaron a los medios de comunicación: la posibilidad de adelantarse a la intervención y la llamada a elecciones desde Madrid, y declarar de forma clara la independencia de la región, como le reclaman sus aliados de la CUP y organizaciones civiles secesionistas.
Mientras crecen los rumores, el gobierno catalán avanzó por la vía legal y anunció que enviará una petición de informe al Consejo de Garantías Estatutarias, órgano que vela por el cumplimiento de Estatuto de Autonomía. Con ese informe espera plantear un conflicto de competencias ante el Tribunal Constitucional español (TC).
Esta estrategia legal no sólo no le funcionó muy bien en el pasado a Puigdemont, sino que además es imposible que concluya antes de la votación del viernes en el Senado español.