PERÚ ES EL PAÍS LATINOAMERICANO CON MÁS EX PRESIDENTES PRESOS O INVESTIGADOS POR LA JUSTICIA

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Perú es el país de América latina más riguroso con sus ex presidentes, pues dos de ellos (Alberto Fujimori y Ollanta Humala) están en la cárcel, a otros dos (Alejandro Toledo y Francisco Morales Bermúdez) se les dictaron sentencias de prisión que aún no cumplen y un quinto (Alan García) es investigado por lavado de activos.
Las denuncias contra ex mandatarios se incrementaron luego de que la constructora brasileña Odebrecht admitiera el año pasado que pagó sobornos por 29 millones de dólares durante los gobiernos de Toledo, García y Humala.
Ya entonces Fujimori estaba en la cárcel desde que fuera extraditado desde Chile en 2007 y condenado en 2009 a 25 años de prisión como autor mediato de dos masacres realizadas por un grupo paramilitar, así como del secuestro de un empresario y un periodista.
Además, Morales Bermúdez era procesado por delitos de lesa humanidad en Perú e Italia -en este último país sería condenado a cadena perpetua a comienzos de 2017- y requerido por la Argentina.
A mediados de julio pasado, a punto de cumplirse un año del fin de su mandato, a Humala y su esposa, Nadine Heredia, se les impuso prisión preventiva por 18 meses, imputados por lavado de activos en detrimento del Estado y asociación ilícita.
Se los acusa de haber recibido tres millones de dólares de Odebrecht durante la campaña para las elecciones presidenciales de 2011.
Humala fue alojado en la prisión Barbadillo, ubicada dentro de un cuartel de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes) de la Policía Nacional del Perú (PNP), en el barrio limeño Ate. Es el mismo lugar donde está recluido Fujimori.
En tanto, Heredia fue internada en Santa Mónica, una cárcel para mujeres en el barrio Chorrillos de la capital peruana.
En febrero de este año, un juez peruano dictó prisión preventiva por 18 meses para Toledo, después de que un ex ejecutivo de Odebrecht afirmara que esa empresa le pagó 20 millones de dólares en sobornos a cambio de que se le concedieran obras públicas.
Como Toledo estaba fuera de Perú, el gobierno lo incluyó en la lista de los más buscados del país, ofreció una recompensa para quien aporte datos que ayuden a detenerlo, libró una orden internacional de captura y pidió su extradición a Estados Unidos.
En diciembre pasado, el actual presidente, Pedro Pablo Kuczynski, rechazó cualquier vinculación con el pago de sobornos durante el mandato de Toledo, del que fue ministro de Economía y primer ministro.
Paralelamente, García es investigado por presuntas irregularidades en la concesión de la Línea 1 del Metro de Lima a Odebrecht.
El fiscal Hamilton Castro sospecha que la constructora pagó más de ocho millones de dólares en sobornos para quedarse con esa obra e investiga a García por la presunta comisión de delitos contra la administración pública en la modalidad de tráfico de influencia.
Humala, militar retirado de 55 años de edad, gobernó en 2011-16; García, de 68, lo precedió en 2006-11 (también había ejercido otro mandato presidencial en 1985-90); Toledo, de 71, estuvo a cargo del Ejecutivo en 2001-06.
En tanto, Fujimori, de 79 años, gobernó en 1990-2000, y Morales Bermúdez, general retirado de 95 años de edad, fue presidente de facto en 1975-80.
Fernando Tuesta, profesor de Ciencias Políticas en la Pontificia Universidad Católica de Perú (PUCP), dijo a Télam que la justicia peruana “está actuando mejor que antes, pero tiene sus déficit”.
El experto hizo una distinción entre los casos de Toledo y Humala, que “no tienen respaldo político ni injerencia en el poder”, y los de García y Keiko Fujimori, “porque aún estos políticos tienen poder en Perú”.
La ex candidata presidencial y ex legisladora Keiko Fujimori -hija de Alberto, el ex mandatario preso- dirige el partido opositor Fuerza Popular (FP), que tiene mayoría propia en el Congreso unicameral, y también es investigada por la Fiscalía por su posible vinculación con el escándalo de Odebrecht.
Otro analista político, Pedro Tenorio, cree que la justicia peruana “no es muy rápida, lamentablemente, pues los procesos son muy largos”.
“Hay instancias que tardan muchos años, lo hemos visto en muchos casos de corrupción, que le han quitado la paciencia a la gente”, agregó Tenorio, habitual columnista del tradicional diario limeño El Comercio.