En el actual contexto la actividad agropecuaria se posiciona como un sector importante en un eventual y anhelado proceso de recuperación económica, tal como sucediera en la salida de la crisis 2001/2002, lo que exige prestar mayor atención que la usual a los principales factores que influirán en el resultado productivo y en el efecto multiplicador del ciclo agrícola 2020/2021.

• En el tablero del clima, por la inusual ausencia de lluvias en ciertas regiones y cierta
probabilidad de un evento climático Niña, se están encendiendo algunas luces amarillas, que pueden cambiar de color y complicar el avance la campaña. En cuanto a los precios
internacionales, si bien resisten en la crisis global y se han verificado algunos aumentos, sigue habiendo riesgos de reversión; vale recordar que en el período 2002/2003 la soja subió 70% (punta a punta), facilitando la recuperación de la economía en aquel entonces, fenómeno que difícilmente se repita.

• Finalmente, habrá que seguir con mucha atención la situación cambiaria, la política tributaria y las acciones que se llevan adelante para contener la inflación y mejorar el ambiente para hacer negocios. Los precios relativos internos de los granos no están en niveles muy bajos, pero tampoco disponen de mucho margen como para absorber un retraso del tipo de cambio o mayores impuestos; sería importante que no se deterioren en estos próximos meses, al menos si se pretende que la próxima siembra de granos gruesos, que debe definirse en el último cuatrimestre del año, sea lo suficientemente potente como para ilusionarse con una buena cosecha en el 2021.

(Fuente: IERAL)