MURIÓ SIMONE VEIL, PRIMERA MUJER PRESIDENTA DEL PARLAMENTO EUROPEO Y FIGURA DEL FEMINISMO

27

Simone Veil, la primera mujer elegida presidenta del Parlamento Europeo, en 1979, y considerada un ícono del feminismo en el Viejo Continente tras legalizar el aborto en Francia en 1974 como ministra de Salud, murió hoy a los 89 años, anunció su familia.
Veil fue una de las figuras públicas más apreciadas y respetadas en el país galo -presente aún en la lista de políticos más populares de los sondeos de opinión-, cuyo nombre quedará siempre ligado a tres hechos fundamentales del siglo XX: la tragedia de las deportaciones nazis, la emancipación de las mujeres y el proceso de integración europea.
Nació en Niza el 13 de julio de 1927, en el seno de una familia burguesa de judíos no practicantes, y fue detenida en su ciudad natal junto con sus familiares por la Gestapo en 1944, para ser luego deportados a los campos de exterminio nazis.
Veil logró sobrevivir a su paso por los campos de Auschwitz-Birkenau y Bergen-Belsen, pero sus padres y su hermano no corrieron la misma suerte. Marcada por la tragedia, conservó toda su vida su número de prisionera 78651 tatuado en su brazo izquierdo.
Al regresar a su país, tuvo una formación jurídica y trabajó como alta funcionaria en la magistratura hasta que en mayo de 1974 el recién electo presidente, el conservador Valéry Giscard d’Estaing, la nombró ministra de Salud, un cargo en el que destacó por la denominada “ley Veil”, que tras virulentos debates logró despenalizar en 1975 la interrupción voluntaria del embarazo e hizo de Francia el primer país principalmente católico en legalizar el aborto.
Prácticamente desconocida cuando se unió al gabinete, se enfrentó a una oposición particularmente dura de derecha y ultraderecha, con algunos diputados que le llegaron a reprochar que apostaba por el genocidio y por un comportamiento similar al de los nazis.
Pero además de la derecha católica y antisemita, tuvo que enfrentarse a un año de debate en un Parlamento sexista, dominado por una mayoría de hombres, con tan sólo ocho mujeres entre los 490 diputados.
“¿Si me siento orgullosa?. No, pero siento una gran satisfacción porque era algo importante para las mujeres, y porque ese problema significaba mucho para mí desde hace tiempo”, declararía años más tarde.
En 1979 marcaría un nuevo hito al convertirse en la primera presidenta de la Eurocámara, cuyos miembros fueron elegidos entonces por primera vez por sufragio universal.
Convencida europeísta -y distinguida por ello con el Premio Príncipe de Asturias de la Cooperación Internacional en 2005-, permaneció al frente del Parlamento Europeo hasta 1993, cuando el primer ministro Édouard Balladour la nombró ministra de Asuntos Sociales y Sanidad de su gobierno.
Tras su salida del Ejecutivo, fue miembro del Consejo Constitucional de 1998 hasta 2007, año en que -fuera ya del órgano judicial- defendió con fervor la candidatura presidencial de su amigo Nicolas Sarkozy.
En 2008, pasó a ser la sexta mujer en acceder a la Academia Francesa, la prestigiosa institución creada en 1635 por el cardenal Richelieu.
Con orientación política de centroderecha, Veil fue una figura fundamental en la historia de la V República, que hoy le rindió homenaje.
En una de las primeras reacciones, el presidente francés, el liberal Emmanuel Macron, envió a través de su cuenta de Twitter su pésame a la familia y dijo esperar que Simone Veil “pueda con su ejemplo inspirar a nuestros compatriotas, que encontrarán lo mejor de Francia”.
También la líder del ultraderechista Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, imputada hoy por haber empleado a su jefa de gabinete con fondos del Parlamento Europeo, se refirió a Veil como “una mujer que dejó innegablemente su huella en la vida política francesa”.
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, habló de “una luchadora infatigable de las causas más nobles” que vivió “en su carne” las desavenencias europeas y “ayudó a construir un continente de paz”.
Las exequias oficiales de Veil se celebrarán el próximo miércoles en el Palacio Nacional de los Inválidos, en la capital francesa, y contarán con la presencia de Macron, quien pronunciará un discurso, según informó hoy la Presidencia gala.