MILES DE PALESTINOS VOLVIERON A REZAR EN SU LUGAR SAGRADO, PERO NO CEDE LA VIOLENCIA EN JERUSALÉN

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Miles de palestinos volvieron hoy a ingresar a la Explanada de las Mezquitas en la Ciudad de Vieja de Jerusalén después de más de dos semanas de tensión y violencia, pero la efímera calma terminó cuando se lanzaron nuevas protestas, reprimidas de inmediato por la policía israelí, con un saldo de 130 heridos y nuevas restricciones al acceso a ese lugar sagrado del islam.
El día comenzó con escenas de festejos y miles de palestinos -hombres, mujeres, jóvenes y ancianos- celebrando lo que describían como una victoria frente a Israel y su decisión de colocar medidas de seguridad extras al ingreso de la Explanada de las Mezquitas, en especial detectores de metales, cámaras de vigilancia y vallas, como respuesta al ataque y asesinato de dos policías israelíes el 14 de julio pasado.
“Nunca vimos una victoria así para nuestra gente. La gente está viniendo de todos lados sólo para apoyarnos en este momento”, celebró Raed Saleh un residente palestino de Jerusalén este, la mitad de la parte que la comunidad internacional reconoce como un territorio ocupado por Israel.
“El gobierno israelí ahora entenderá que los palestinos de Jerusalén no aceptarán todo lo que ellos nos digan. Nosotros estamos en control, nadie nos controla”, sentenció el joven en diálogo con la cadena de noticias Al Jazeera, un medio catarí panárabe que el primer ministro Benjamin Netanyahu amenazó con cerrar en Israel.
Después que las fuerzas de seguridad israelíes desmontaran las últimas cámaras de vigilancia anoche y de que el Waqf, la autoridad islámica que controla la Explanada de las Mezquitas y que depende de la vecina Jordania, diera la luz verde, miles de fieles atravesaron por primera vez en 13 días la Puerta de los Leones, la entrada de la Ciudad Vieja de Jerusalén que lleva al lugar sagrado del islam. Una vez adentro, comenzaron a saltar, cantar y celebrar.
En medio de los festejos, un grupo comenzó a marchar hacia la puerta de Bab Hutta, un ingreso más pequeño que se encuentra en el mismo barrio y muy cerca de donde los policías israelíes fueron atacados hace dos semanas, que había quedado cerrado.
Allí, en esa angosta callejuela los manifestantes volvieron a chocar con los policías israelíes que se negaron a abrir la puerta y los festejos terminaron. Según la Policía israelí, un grupo de palestinos les lanzó piedras y un oficial fue herido.
Las corridas, los gritos, las balas de goma y los gases lacrimógenos no tardaron en llegar hasta la explanada central, donde se encuentra la mezquita de Al Aqsa, la más importante del complejo.
Videos difundidos por periodistas locales e internacionales mostraron que las fuerzas de seguridad israelíes dispararon en medio de la sagrada explanada y que el lugar se llenó de gases.
Más tarde, la Media Luna Roja palestina, informó a la prensa que trataron a 128 fieles musulmanes por heridas de balas de goma, golpes e intoxicaciones por los gases, según reprodujeron medios israelíes y palestinos.
Tras dos horas de caos y violencia, los últimos palestinos que quedaban en la explanada comenzaron a ser desalojados por las fuerzas especiales israelíes, que bloquearon una vez más el ingreso al lugar sagrado del islam.
Para evitar nuevas confrontaciones y heridos, los líderes religiosos musulmanes que se encontraban allí ayudaron a convencer a los jóvenes más combativos, que finalmente aceptaron y se retiraron.
Según el diario Haaretz, ni bien se terminó de vaciar el lugar, el gobierno israelí decretó una nueva restricción: sólo podrán entrar a rezar los hombres y mujeres mayores de 50 años. Además, el medio adelantó que Netanyahu dio la orden de desplegar más fuerzas de seguridad de élite en el lugar esta noche y mantenerlas al menos mañana.
No está claro si Israel mantendrá la restricción de la edad mañana viernes, jornada de la semana simbólica para los musulmanes, ya que es el día sagrado, de oración y, que motivó el hace siete días que la ira acumulada estallara y terminara con protestas, enfrentamientos, una fuerte represión y cuatro palestinos muertos.
Como suele pasar en esta región, las escaladas de violencia no se limitan a una ciudad o a un territorio, sino que con rapidez todo el conflicto israelí-palestino se contagia de la tensión y el estallido es siempre una posibilidad palpable.
Apenas horas después de que las fuerzas israelíes reprimieron las protestas palestinas frente a la Ciudad Vieja de Jerusalén el viernes pasado, un palestino se infiltró en una colonia judía en el vecino territorio ocupado de Cisjordania y mató a tres miembros de una familia, cuando festejaban Shabat.
Netanyahu visitó a esta familia hoy para expresar sus condolencias y, tras abandonar la casa, le informó a la prensa que “llegó el momento” de autorizar “la pena de muerte para los terroristas”, en referencia a los palestinos que atacan con armas de fuego, armas blancas y hasta autos dentro de Israel y en los territorios palestinos ocupados.
La escalada de violencia alrededor del principal lugar sagrado del islam en Jerusalén no solo preocupa a los palestinos, sino también a la ONU -que ya advirtió sobre el peligro sobre no solucionar la crisis antes de mañana viernes- y la Liga Árabe.
Esta organización regional se reunió hoy en Egipto para rechazar las “medidas y agresiones ilegales” de Israel contra los palestinos en la ciudad de Jerusalén y la Explanada de las Mezquitas.
Incluso antes de que la celebración palestina terminara con enfrentamientos, represión y heridos, el comandante de la Policía de Jerusalén, el general Yoram Helevi, había advertido que esperaban intentos de lastimar a civiles y oficiales israelíes, según el diario The Jerusalem Post: “Nos nos pongan a prueba mañana; nadie debería sorprenderse si hay heridos del otro lado. Llamo al liderazgo del otro lado a calmar el clima. De nuevo, no nos pongan a prueba”.