MERKEL EMPEZARÁ A NEGOCIAR UNA COALICIÓN DE GOBIERNO

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La canciller alemana, Angela Merkel, celebró hoy un acuerdo dentro de su coalición conservadora para imponer un tope anual al ingreso de refugiados al país y anunció que con esa posición iniciará una negociación el próximo miércoles 18 con el Partido Liberal (FDP) y Los Verdes, los potenciales socios para su cuarta coalición de gobierno que ya anunciaron su desacuerdo con esta política migratoria.
En una conferencia de prensa conjunta entre Merkel como presidenta de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), y el presidente de la bávara Unión Socialcristiana (CSU), Horst Seehofer, ambos líderes anunciaron que el próximo gobierno impulsará un tope anual de 200.000 refugiados, un giro importante después que la canciller ignorara a los aliados bávaros y aceptará a alrededor de un millón de solicitantes de asilo en 2015, en plena crisis humanitaria en Europa.
“No fue fácil. Durante cuatro horas analizamos toda la cuestión migratoria”, explicó Merkel sobre el principal escollo para poder formar gobierno, al mismo tiempo que recordó que lo sucedido en 2015 “no puede volver a ocurrir”, informó la agencia de noticias local DPA.
El acuerdo entre los conservadores busca establecer una serie de medidas para limitar el ingreso de refugiados, entre ellas la cooperación con los países de origen y de tránsito, similar al pacto de la Unión Europea (UE) con Turquía que cerró la frontera de este último, o proteger las fronteras exteriores del bloque regional, como sucede hoy en el Mediterráneo, a lo largo de las costa italiana.
Además, Merkel propuso aprobar una ley migratoria para personal calificado extranjero que, como los ciudadanos de la UE, no estarán incluidos en el cupo.
“El camino está abierto ahora para hablar con el FDP y Los Verdes”, anunció Merkel e hizo evidente que la política migratoria será uno de los ejes que marcará las negociaciones, junto con temas como la protección del medioambiente o la política fiscal, áreas en las que las tres fuerzas tienen propuestas diametralmente opuestas.
Sus eventuales socios de gobierno no esperaron al inicio de las negociaciones de la semana que viene para reaccionar.
El vicepresidente de los liberales del FDP, Wolfgang Kubicki, advirtió que, con esta nueva política migratoria, las negociaciones que comenzarán la próxima semanas serán “cortas”.
“Una cifra hipotética, como la que han acordado CDU y CSU, es un sinsentido absoluto”, sentenció el líder liberal ante medios locales, citados por la agencia de noticias.
La jefa de la bancada legislativa Verde, Katrin Göring-Eckardt, coincidió y advirtió que la propuesta migratoria de los conservadores no sobrevivirá a la primera ronda de negociaciones, según una entrevista con la televisión pública ZDF.
La presidenta de Los Verdes, Simone Peter, fue aún más dura.
Contó al canal público WDR, que su fuerza “ya había rechazado claramente algunos puntos” del acuerdo anunciado hoy por Merkel y su aliado bávaro, Seehofer, y alertó que las palabras de la canciller “no son una buena señal” de cara a las negociaciones, que determinarán si Merkel encabeza su cuarto gobierno apoyado por una inédita coalición tripartita.
Tras la decisión de los socialdemócratas de pasar a la oposición, un giro que tomaron después de cosechar su peor resultado electoral y ante la posibilidad de que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se convierta en la principal fuerza de la oposición, una eventual coalición entre conservadores, liberales y verdes se convirtió en la única opción viable para gobernar durante los próximos cuatro años de manera con una mayoría parlamentaria estable.
Merkel reconoció hoy que no será fácil sellar una alianza políticamente tan heterogénea como esa.
“Esta constelación de partidos no se había dado antes” a nivel federal, señaló la canciller y recordó que sería la primera vez desde 1949 que en Alemania gobierna una coalición tripartita.
Entre 2005 y 2009, la canciller gobernó junto con los socialdemócratas, luego lo hizo con los liberales el FDP y, finalmente, en los últimos cuatro años, tras la derrota electoral de los liberales en las urnas, Merkel tuvo que reeditar su sociedad con la socialdemocracia.
En las elecciones del mes pasado, Merkel volvió a ganar la primera minoría federal, pero se quedó lejos de conseguir una mayoría absoluta en el Parlamento, lo que le hubiese permitido gobernar en soledad los próximos años.
Además, la atomización del Parlamento y el crecimiento de la extrema derecha, que escaló hasta el tercer lugar, detrás de la socialdemocracia, dejó a la veterana dirigente en una situación difícil en la que debe forjar una coalición con una gran amplitud ideológica en las próximas semanas, antes de que el nuevo Poder Legislativo asuma.
El Parlamento es el responsable de elegir al futuro o futura canciller y, en la práctica la costumbre es que tiene 90 días para hacerlo, pese a que la Constitución no pone plazos. Merkel, sin embargo, espera poder asumir y anunciar su nuevo gabinete antes de Navidad.