MACRON LLEGÓ A EEUU PARA INICIAR SU VISITA DE ESTADO, LA PRIMERA DE LA ERA TRUMP

El presidente francés, Emmanuel Macron, arribó hoy a Estados Unidos para una visita de Estado, la primera de la era Donald Trump, en la que ambos líderes abordarán sus diferencias sobre temas como el acuerdo nuclear con Irán y el conflicto comercial con la Unión Europea (UE).
La visita de Macron abre una agitada semana de actividad diplomática para Trump, quien el viernes próximo recibirá a la canciller de Alemania, Angela Merkel, tras la partida del mandatario francés.
“Este es un gran honor y una visita de Estado muy importante, dado el contexto actual”, dijo Macron a periodistas al aterrizar en la base aérea de Andrews, en las afueras de Washington, informó la agencia de noticias EFE.
“Tendremos la oportunidad de conversar sobre varios temas bilaterales, como la seguridad, el comercio y muchos temas multilaterales que son muy importantes más allá de nuestras fronteras”, explicó Macron, quien añadió que hablaría también con Trump sobre “el medio ambiente”.
Macron, que viaja acompañado de su esposa, Brigitte, fue recibido por Trump y la primera dama estadounidense, Melania, en la Casa Blanca.
Las dos parejas plantaron un roble albar, regalo de los invitados, en el jardín sur de la Casa Blanca.
Es un árbol que simboliza la longeva alianza entre Estados Unidos y Francia: procede del bosque Belleau, lugar de la batalla homónima de 1918 en la que murieron más de 9.000 soldados norteamericanos.
Luego tomaron el helicóptero presidencial para disfrutar de una vista privilegiada de los imponentes monumentos de Washington, un vuelo que concluía al otro lado del río Potomac, en Mount Vernon, en la casa del primer presidente estadounidense, George Washington, para cenar en la vivienda, algo que no está al alcance de cualquier turista.
Mañana, Trump y Macron mantendrán una reunión bilateral y darán una rueda
de prensa, seguida de una visita al Departamento de Estado y una cena de Estado esa misma noche; y, el miércoles, el presidente francés dará un discurso ante el Congreso.
“Esta será una visita de Estado muy productiva y positiva para ambos países”, dijo hoy la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, en una rueda de prensa diaria.
“Los dos líderes tienen un gran respeto mutuo, una gran amistad”, que les permite tener conversaciones “francas”, agregó.
Trump es el primer presidente estadounidense en décadas que no acogió una visita de Estado en su primer año en el poder, y su elección de Macron ilustra la relación pragmática que ha mantenido con ese líder europeo.
En julio pasado, Trump y Macron mostraron una gran complicidad durante el desfile militar de la Fiesta Nacional francesa en París, y ambos también se reunieron en las cumbres del G7, el G20 y la Asamblea General de la ONU, en septiembre.
Pero los dos presidentes han chocado por la decisión de Trump de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático, y ahora afrontan un nuevo tema delicado, con el ultimátum del mandatario estadounidense para que Europa negocie con él, antes de mediados de mayo, un anexo al acuerdo nuclear con Irán que corrija sus “defectos”.
Trump amenaza con desechar el acuerdo firmado entre las potencias e Irán en 2015 si no se obliga a Teherán a limitar su programa balístico y su influencia en Medio Oriente.
A pesar de las manifestaciones de amistad, Trump y Macron tienen profundos desacuerdos, sobre los cuales el mandatario francés espera que la buena relación le permitirá al menos influir en las posiciones de su par estadounidense.
Irán advirtió el sábado que retomaría “vigorosamente” el enriquecimiento de uranio si Washington rompe el acuerdo, lo que sería el primer paso hacia la producción de un arma atómica.
En la agenda también estará la estrategia en Siria tras los avances contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).
París y Washington, junto al Reino Unidos, lanzaron bombardeos militares conjuntos contra las fuerzas sirias en respuesta a un supuesto ataque químico del gobierno de Damasco contra civiles.
Pero Trump quiere retirar de Siria a las tropas estadounidenses -unos 2.000 soldados- lo más rápido posible.