LOUSTEAU: “NADA DE LO QUE DIGO Y PIENSO LO VOY A CAMBIAR POR LAS ENCUESTAS”

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El precandidato a diputado nacional por Evolución Martín Lousteau aseguró que ninguna encuesta le hará cambiar su discurso de campaña porque “la coherencia entre lo que se dice y se piensa es lo que le da legitimidad al voto”, y también juzgó que el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, utiliza al Estado “en beneficio personal”.
El ex embajador en EE.UU. Martín Lousteau recibió a Télam en su estudio en el barrio de Palermo, donde se mostró entusiasmado y verborrágico, aunque también algo fatigado por el ritmo vertiginoso que se impuso para competir contra “el aparato propagandístico” de su ahora adversaria Elisa Carrió, de Vamos Juntos.
“Carrió dejó de marcar las falencias éticas del Gobierno de la Ciudad”, disparó el economista y volvió a cargar contra el mandatario porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a quien denunció esta semana por “inducir al voto” a través de la publicidad oficial y por “limitar la campaña de la oposición”.
Télam: Hace pocos días Rodríguez Larreta sostuvo que siempre cumplió con la ley y que su gestión gasta en publicidad lo que fija el presupuesto, votado por la Legislatura.
M.L: Nosotros no votamos que se gaste 4 millones de pesos por día en publicidad. Hay proyectos para regular la publicidad oficial que presentamos junto a la Coalición Cívica-ARI, y que el oficialismo siempre se negó a tratar en la Legislatura. En ningún lugar del mundo existe la publicidad oficial donde se usa la cara de los funcionarios para informar cosas irrelevantes.
Télam: ¿Por ejemplo?
M.L: Yo no tengo por qué ver la cara de Rodríguez Larreta cuando voy a sacar mi registro automotor, o recibir en mi casa una carta con su cara explicándome cuáles deben ser las normas de comportamiento en mi familia durante la cena. Lo que se tendría que publicitar, por ejemplo, es que existe un sistema único de denuncias para construir un mapa del delito.
Télam: ¿Por qué piensa que el oficialismo se negaría a discutir una norma que fije límites al uso de la publicidad oficial?
M.L: Porque quiere seguir usando los recursos del Estado como los usa, igual que a los empleados públicos para hacer timbreos o a las camionetas de la ciudad para hacer campaña. Quiere seguir utilizando al Estado en beneficio personal. Lo dijo Gabriela Michetti cuando en la interna del PRO de 2015 acusó a Rodríguez Larreta de hacer uso de los recursos del Estado.
Télam: ¿Piensa que Carrió va interceder -como usted le pidió- ante el jefe de gobierno para que la ciudad adhiera a la ley nacional electoral?
M.L: Confío en que Carrió sostenga lo que dijo durante la campaña de 2013 o la de 2015, cuando con la Coalición Cívica presentamos un amparo por el excesivo uso de la publicidad oficial, y se denunciaba un gasto de 1.200 millones de pesos en publicidad y 500 en infraestructura escolar. Lo decía la Coalición Cívica, le parecía una catástrofe.
Télam: Usted dijo que le gustaría debatir públicamente con Carrió sobre la salud de la República. ¿Corre riesgo la República?
M.L: La salud de la República no se hace con gestas épicas, sino con hechos concretos y cotidianos. El que utiliza la publicidad oficial para mantenerse en el poder no hace República. Elegir, como lo hizo el PRO, un sistema de votación de acuerdo a lo que le conviene o la falta de control en contrataciones en la obra pública, tampoco es muy republicano.
Télam: Carrió dice que inversores y jueces esperan que Cambiemos gane las elecciones, que Cristina Kirchner sea derrotada, y no haya posibilidad para una vuelta del populismo. ¿Eso es así?
M.L: Lilita tiene que explicar lo que dice. Yo pensé que a Cristina ya se le había ganado en 2015. Ya se le ganó y la justicia no actuó. ¿Pero si le ganamos dos veces, sí? Es como una partido de tres, si le gano dos veces la justicia actúa. Podría decir lo mismo de los inversores. La inversión e inclusive el consumo en Argentina dependen de que la economía dé señales de que encontró el rumbo definitivo; y no de si le ganás a Cristina.
Télam: Entonces, ¿se van a ahuyentar las inversiones en la hipótesis de un triunfo de la ex presidenta?
M.L: El mundo espera que los argentinos nos pongamos de acuerdo sobre el rumbo del país y eso implicaría discutir temas que hoy no se discuten, llegar a acuerdos amplios y sostenerlos. Si mañana le ganas a Cristina y no perfeccionaste el diagnóstico y no atacás las causas de la falta de crecimiento, la economía no va a arrancar; aunque tampoco va arrancar volviendo a Cristina porque estamos como estamos en gran parte por los errores de su gestión.
Télam: ¿Por qué dice que la famosa grieta no contribuye a la evolución del país?
M.L: La grieta puede ser una buena estrategia electoral, pero es nefasta para la resolución de los problemas. Yo creo que la gente no quiere volver al pasado pero también siente que este presente no puede ser el futuro. Tenemos que encontrar una síntesis entre el derroche de los recursos públicos y el cercenamiento de los derechos.
Télam: ¿Qué se necesita para llegar a esa síntesis?
M.L: Convocar a los que piensan distinto, a los que representan a otros espacios políticos, a los sindicatos, a los empresarios…Sentarse y ser capaces de diagnosticar juntos. Si descalificás al otro, es imposible.
Télam: Varias encuestas lo ubican a usted en un tercer lugar, detrás de Carrió y del kirchnerista Daniel Filmus. ¿Piensa en algún cambio de estrategia?
M.L: Nada de lo que digo y pienso lo voy a cambiar por las encuestas. Lo relevante para nosotros es hablar de todo aquello que la gente piensa y que no se les pregunta en las encuestas. Después veremos qué nos dicen las elecciones.
Telam: ¿El resultado de octubre va a condicionar su proyecto para gobernar la Ciudad en 2019?
M.L: Los resultados siempre tienen impacto. Pero que compita en esta elección es la demostración más cabal de la convicción del rumbo que tiene nuestro espacio (integrado por la UCR-Partido Socialista e independientes). Para mí era más cómodo quedarme afuera (como embajador en Estados Unidos) y que en la memoria colectiva quedara el 48,4 por ciento que saqué en 2015, en lugar de venir a dar una elección que las encuestas te dicen que te llevan 30 puntos y que salís tercero.