LOS MISMOS BOTS QUE APOYARON A TRUMP EN TWITTER ATACARON A MACRON MESES DESPUÉS, SEGÚN UNA INVESTIGACIÓN

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Decenas de miles de bots que apoyaron en Twitter al entonces candidato Donald Trump en su carrera presidencial en 2016 fueron el motor de una campaña de desinformación contra el presidente de Francia, Emmanuel Macron, durante los días previos a su elección en mayo, tras permanecer inactivos durante meses, reveló una investigación.
El artículo, publicado por el investigador Emilio Ferrara, del Instituto de Ciencias de la Información de la Universidad de Baja California, planteó además la existencia de un “mercado negro” de bots -que no son cuentas falsas sino programas informáticos automatizados que imitan el comportamiento humano- “reutilizables de desinformación política”, del que se habrían valido los promotores de la campaña en torno a los llamados “MacronLeaks”.
Si bien las redes sociales “han sido extensamente alabadas por su poder de democratizar la conversación online” y han llevado a plataformas como Twitter y Facebook a jugar “un rol central en el ecosistema informativo moderno”, estas “poderosas herramientas pueden también ser abusadas para propósitos nefastos”, afirma Ferrara en su investigación.
Entre estos usos, menciona al de grupos extremistas que usan las redes para difundir propaganda radical y reclutar; manipuladores del mercado de valores que coordinan sus esfuerzos para jugar en el sistema financiero; o grupos que conspiran para distribuir artículos científicos falsos y apoyar movimientos contra la vacunación, creando problemas masivos de salud pública.
“Otra forma de manipulación de las redes sociales, de gran preocupación para la democracia, es el ascenso de la popularidad de los bots y la desinformación en el contexto de la propaganda política”, a partir de los cuales se generan grandes volúmenes de publicaciones para apoyar o atacar a los candidatos y así manipular y alterar la opinión pública.
Si bien ya en 2010 se reportaron los primeros ataques coordinados contra candidatos de diversas latitudes, desde Estados Unidos a Sudamérica, el Reino Unido e Italia, en la últimas elecciones norteamericanas de 2016 “se observó un fenómeno bastante nuevo”, que implicó el uso de “bots sociales hiperpartidistas” para distribuir noticias falsas y coordinar campañas de desinformación, detalla el artículo.
Estas estrategias, indica el autor, son “particularmente preocupantes porque existe el potencial de alcanzar una masa crítica lo suficientemente grande como para dominar el discurso público y alterar la opinión pública, lo que podría alejar la atención del público de los hechos y redirigirla para proteger la información fabricada y plantada”.
La investigación sobre el caso francés se centró en la difusión de los supuestos documentos secretos que conformaron el llamado “MacronLeaks”, que según trascendió en su momento, habrían sido filtrados de los mails del entonces candidato a la presidencia y que probarían su práctica de evasión de impuestos.
Estos documentos fueron subidos al sitio 4chan.org por un militante del movimiento derechista estadounidense alt-right, y pronto inundaron las redes sociales y los medios, y lograron generar una discusión a nivel nacional en la que se vio envuelto el propio candidato.
“Consideramos al ‘MacronLeaks’ una instancia de desinformación dado que exhibió dos ingredientes necesarios: primero, la naturaleza no verificada de la información compartida, y segundo, el esfuerzo coordinado detrás de la propagación”, justificó el científico.
Así, Ferrara y su equipo recolectaron entre el 27 de abril y 7 de mayo (el día de la elección) casi 17 millones mensajes de Twitter, publicados por un total de 2.068.728 usuarios distintos, a raíz de una serie de palabras clave asociados a Macron y a su contrincante, Marine Le Pen, además de otros términos generales referentes a la elección.
Luego, emplearon una mezcla de técnicas de inteligencia artificial (machine learning y “heurística cognitiva”) para crear un algoritmo con el que pudieran detectar bots y los separaron de los humanos, para estudiar sus actividades tomados independientemente, así como su interrelación.
De las casi 100.000 cuentas de Twitter que se involucraron en la conversación sobre los “MacronLeaks”, más de 18.000 correspondían a bots, un porcentaje de 18% “extremadamente consistente”, si se lo compara con el 15% de bots que se registraron en las elecciones estadounidenses.
“Descubrimos que los intereses previos de los que impulsaron la desinformación señalan las razones del escaso éxito de esta campaña”, precisa el informe, y revela que la mayoría de estas cuentas eran de habla inglesa y con intereses similares a los de la comunidad alt-right, en lugar de usuarios franceses con opiniones políticas diversas.
“Finalmente, descubrimos que las cuentas usadas para apoyar al entonces candidato presidencial Trump antes de las elecciones estadounidenses de 2016 fueron traídas de vuelta de un limbo de inactividad (desde noviembre de 2016) para unirse a la campaña de desinformación ‘MacronLeaks'”, reveló el estudio.
Tales patrones anómalos del uso de las cuentas, concluye el artículo, ·sugieren la posible existencia de un mercado negro para bots reutilizables de desinformación política”.