LAS DEUDAS Y AFINIDADES IDEOLÓGICAS QUE CONDICIONAN A URUGUAY ANTE VENEZUELA

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Un complejo entramado de simpatía política, deudas y negocios internacionales que rozaron los límites de la legalidad está detrás de la tibieza con la que Uruguay reacciona ante la situación en Venezuela, y que se pondrá a prueba mañana, cuando los cancilleres del Mercosur se reúnan en San Pablo para abordar la situación del país caribeño.
“Simpatía más dinero” es lo que explica que el Frente Amplio busque evitar una sanción dura, resumIó ante una consulta de Télam Adolfo Garcé, doctor en Ciencia Política, docente e investigador en el Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República.
“Hay sectores del Frente Amplio como el Movimiento de Participación Popular (MPP) y el Partido Comunista que tienen una simpatía genuina por el proceso chavista”, analizó Garcé.
“Han visto en el proceso chavista la reedición del sueño socialista. Sienten que es posible seguir creyendo en el socialismo después de la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la URSS. La demostración, para ellos, es que todavía sobrevive Cuba y que se instaló un proceso revolucionario en Venezuela”, agregó.
El partido que hoy gobierna Uruguay está constituido por muchos pequeños partidos que tienen una afinidad común, pero que recorren todo el espectro de ideas de izquierda, desde las más radicales, como el MPP, a los de centroizquierda, como Alianza Progresista, sector del canciller Rodolfo Nin Novoa.
“El gobierno es hijo de una moderación de fuerzas dentro del Frente Amplio”, precisó el experto, y agregó que “en parte, la moderación tiene que ver con que Tabaré Vazquez y Nin Novoa no pueden ser demasiado duros con el proceso de Maduro y lo que está pasando en Venezuela porque dentro de su propio partido hay personas que simpatizan de verdad” con el chavismo.
El MPP es la agrupación más grande del Frente Amplio y el Partido Comunista el que tiene más influencia sobre la central obrera PIT-CNT. “El Frente Amplio se apoya muchísimo en el PIT-CNT, que tiene una postura prochavista notoria. Por eso, no son sectores irrelevantes. A eso hay que agregarle dinero y deudas”, subrayó el politólogo.
“Hay una frase que dice ‘la solidaridad no se agradece, se retribuye'”, explicó a Télam el diputado Daniel Placeres, integrante del MPP, sector liderado por el ex presidente “Pepe” Mujica.
Recientemente el nombre de Placeres comenzó a sonar con mayor frecuencia en la escena pública porque fue citado a declarar por negocios realizados entre Uruguay y Venezuela durante el mandato de Mujica, con quien comparte una relación personal estrecha.
Diputados opositores al gobierno frenteamplista presentaron una denuncia ante la Justicia del Crimen Organizado aludiendo a “intervenciones arbitrarias o abusivas en el comercio exterior con Venezuela, al margen de los procedimientos de derecho público en beneficio de particulares vinculados a jerarcas de gobierno”, según señalaron en el documento.
Las declaraciones serán realizadas este mes y Placeres acudirá como representante de Envidrio, una de las cuatro empresas vinculadas a dirigentes del MPP que firmaron acuerdos con el gobierno chavista en la anterior administración. Otra de las firmas beneficiadas fue la llamada Aire Fresco.
Integrada por ex tupamaros, Aire Fresco exportó productos avícolas a Caracas, funcionó como intermediaria en negocios bilaterales y, según la documentación aportada por los diputados opositores y divulgada por Canal 10 de Uruguay, aportó 19.400 dólares para la campaña política del MPP en las últimas elecciones.
Al ser consultado sobre la postura de Uruguay ante la realidad venezolana, Placeres no habló de los temas que están en manos de la Justicia, pero recordó que Hugo Chávez le dio “una mano muy fuerte a Uruguay, económica y solidaria” y que ambos países han estado unidos desde el tiempo en que Venezuela acogió a cientos de uruguayos que escapaban de la dictadura militar en la década del 70.
En el último tiempo la historia ha comenzado a repetirse pero en sentido inverso, ya que en dos años llegaron 1.800 venezolanos a Uruguay y para fin de año, según cifras divulgadas por el diario El País, se espera que se radiquen 2.300 más.
De todas formas, Placeres se mostró firme al considerar que actualmente no hay dictadura en Venezuela sino que existe un intento de aislamiento por parte de la comunidad internacional, motivado por intereses económicos en pro del petróleo y los recursos minerales del país caribeño.
“Yo tengo por Venezuela un afecto muy grande”, admitió el parlamentario, y dijo entender a quienes no piensan como él, incluso dentro de su partido. “El Frente Amplio no es un partido, es un frente donde confluyen pensamientos. Es imposible que todos piensen como yo pero, en el marco del respeto, se tiene que seguir ese criterio de solidaridad”, concluye.
Los cancilleres de Argentina, Brasil y Paraguay apuestan a aumentar la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro, a la que esperan suspender del bloque por violar la cláusula democrática prevista en el Protocolo de Ushuaia, según adelantaron ayer a Télam fuentes diplomáticas brasileñas.
En este escenario, Uruguay deberá definir si adopta una posición más dura de la que expresó hasta el momento, algo que los brasileños creen que finalmente ocurrirá y que no pasará desapercibido al interior del Frente Amplio.