La existencia de mecanismos de recaudación anticipada es un instrumento válido, siempre que su uso sea razonable, para combatir la evasión y la mora en países que registren importantes niveles de incumplimiento fiscal. La mencionada razonabilidad consiste en que su existencia no debe generar elevados costos de administración tributaria para agentes de recaudación y contribuyentes, y no debiera originar, en contribuyentes cumplidores, la existencia de saldos a favor recurrentes y crecientes, los cuales de verificarse implican en los hechos un incremento encubierto de alícuota.

Estos límites de razonabilidad parecen haberse superado en nuestro país tanto a nivel Nacional como, fundamentalmente, a nivel Provincial. En este último caso el impuesto a los ingresos brutos (IIBB) ha registrado en las últimas décadas una proliferación de regímenes (que hace que una misma operación pueda quedar alcanzada por más de uno de ellos), y un crecimiento sostenido en la alícuota aplicable en cada uno de ellos. Esta situación ha provocado en muchos casos la aparición, en el marco de la operatoria comercial normal, de saldos a favor recurrentes aún en los casos de contribuyentes cumplidores.

En este punto es particularmente complicada la situación de los contribuyentes multi- jurisdiccionales comprendidos en el régimen del convenio multilateral, ya que todas aquellas provincias en las cuales estos contribuyentes se encuentran inscriptos pretenden aplicarles sus regímenes de recaudación anticipada (retenciones, percepciones y recaudaciones bancarias) sobre el conjunto de sus operaciones, sin contemplar (o haciéndolo muy parcialmente) que las mismas están destinadas a diversas provincias y, consecuentemente, la base imponible debiera dividirse entre todas ellas.

Un ejemplo claro de esta situación se vivió en el caso de la generalización del sistema de recaudaciones bancarias, dado que cada provincia aplicaba la alícuota plena al total de las acreditaciones de cada contribuyente, causando graves problemas de generación de saldos a favor.

Se cree que la cantidad de regímenes de recaudación anticipada vigentes actualmente en el IIBB es excesiva, y que además las alícuotas aplicadas resultan demasiado elevadas en relación a la alícuota general del impuesto. Ahora bien, dado este contexto, resulta clave que en los casos de contribuyentes de convenio multilateral se centralicen los regímenes en una sola recaudación y se distribuya el producido de la misma entre las diversas jurisdicciones, ya que ese mecanismo reduciría las distorsiones derivadas de la aplicación de multiplicidad de sistemas provinciales sobre una misma operación.

En tal sentido, por ejemplo, puede decirse que el sistema de centralización de las recaudaciones bancarias (SIRCREB), vigente desde hace unos años, ha contribuido a reducir las distorsiones. Debe resultar claro que se considera que el sistema de recaudaciones bancarias a cuenta del IIBB es un exceso de administración tributaria que no debiera existir, o al menos que las alícuotas aplicables debieran ser mucho más reducidas, pero, dada su existencia y mientras se avance hacia su eventual eliminación, se considera que es mejor la administración centralizada del mismo que la absoluta libertad de cada provincia para su fijación y administración.

(Fuente: IARAF)