LAS AUTOMOTRICES REVIVEN: VENTA DE 0 KM POR ENCIMA DE 75.000 UNIDADES EN JUNIO

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Con rebajas que llegan a $50.000 sobre los precios de lista, el segmento de los automóviles chicos y las pick ups son los protagonistas principales de las ventas de junio que, según estimaciones del mercado, se ubicarán por encima de las 75.000 unidades.
Distintos voceros del mercado señalaron que los números de venta de modelos del segmento B, como el VW Gol Trend; el Ford Ka; el Renault Sandero; el Toyota Etios y el Fiat Palio, los primeros cinco automóviles más vendidos de mayo, son los que más presionan para que las cifras se mantengan entre las 70.000 y las 80.000 unidades mensuales hasta fin de año.
Según datos de Acara, la entidad que nuclea a los concesionarios de automóviles, el otro segmento que tracciona las ventas es el de las pick ups.
Los últimos datos de mayo indicaron que la Toyota Hilux vendió 2.747 unidades, seguida por la VW Amarok, con 1.918 ventas; y la Ford Ranger, con 1.717 operaciones.
Las pick ups más urbanas como la Fiat Toro ya suma 1.480 operaciones, y la Renault Oroch registra 1.331 unidades vendidas.
“Las ventas se mantuvieron firmes a lo largo de todo el primer semestre del año porque los precios de los autos subieron entre un 6% y un 8% en pesos. En este escenario, todos los pronósticos apuntan a que el mercado 2017 superará la barrera de las 800.000 unidades”, dijo a Télam un directivo de una concesionaria del GBA.
Sobre los motivos del momento comercial que favorece al sector automotor, el directivo señaló que “no tenemos que pensar sólo en los números fríos”.
Explicó que “este boom de ventas se produce porque la gente invierte en vehículos, pero también porque los compra con descuentos y bonificaciones que se hacen sobre los precios de lista de las terminales. Eso achica los márgenes de ganancia y ya existen concesionarios que no pueden aguantar financieramente esta situación”.
Agregó que “hasta hace cinco años, la ganancia en un concesionario estaba entre un 12% y un 14%. Sin embargo, desde fines de 2014 hasta el presente, esos índices bajaron casi a la mitad, o menos, un poco por la presión fiscal y también porque nadie quiere pagar hoy el precio que figura en las listas de los cero kilómetro”.
Por ejemplo, un Chevrolet Cobalt LT, el sedán del segmento B en su versión más económica, tiene un precio de lista de $ 265.000. Sin embargo, termina vendiéndose en un concesionario oficial entre $ 225.000 y $ 235.000, es decir, con una bonificación cercana a los $ 30.000.
Un Ford Ka Base que se vende en $ 222.000 puede bajar su precio hasta los $ 205.000, dependiendo de las necesidades comerciales y descuentos que pueda otorgar el concesionario; y un Peugeot 208 Allure puede alcanzar una bonificación de $ 45.000.
En el segmento de las pick ups, en tanto, una VW Amarok de alrededor de $ 800.000 llega a tener un descuento de $ 40.000 a $ 50.000, según el punto de venta en el país.
No todas las terminales sugieren que se hagan bonificaciones y descuentos.
“Si un concesionario de nuestra red hace alguna rebaja sobre la lista de precios oficial vamos a sancionarlo duramente y hasta podemos llegar a quitarle la concesión”, señaló a Télam Daniel Herrero, presidente de Toyota Argentina, al ser consultado sobre este tipo de acciones comerciales.
Según el director comercial de una automotriz de una marca europea, “este tema de las bonificaciones y los descuentos nos está llevando a un callejón sin salida. Los potenciales clientes llegan al concesionario con un precio en la cabeza que está por debajo del que figura en nuestros listados y exigen la rebaja, a veces, de manera prepotente”.
“Ningún negocio puede ser rentable si se quita entre un 20% y un 30% del precio de un automóvil. Pero muchos concesionarios necesitan vender a cualquier costo para llegar a la meta prefijada por su terminal local. Si no lo hacen, pueden tener desde multas hasta quita de unidades para el próximo mes”, apuntó el directivo.
En relación con este tema, Ricardo Salomé, directivo de Acara, dijo a Télam que “hoy, el 40% de las ventas de cero kilómetros son por planes de ahorro, y el 60% restante se divide entre un 10% de ventas a empresas y un 50% a clientes tradicionales”.
“Lo que sucede es que estamos viviendo una guerra de precios que las hacen todas las terminales y que repercuten en los márgenes de ganancias de los concesionarios. Hay un 30% de concesionarias en todo el país que están trabajando a pérdida, es decir, que apenas cubren los costos”, puntualizó el directivo de Acara.