LA UE Y CHINA CRITICARON LAS NUEVAS SANCIONES DE EEUU POR AMENAZAR SUS INTERESES

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La Unión Europea (UE) y China criticaron hoy el nuevo paquete de sanciones estadounidenses contra Rusia, Irán y Corea del Norte, aprobado anoche por la Cámara de Representantes de Estados Unidos, una medida “unilateral” que podría afectar a los intereses económicos de las dos potencias.
El texto, que aún debe ser validado por el Senado y refrendado por el presidente Donald Trump, no sólo aumenta la sanciones contra Rusia, Irán y Corea del Norte, sino que también castiga a las empresas de terceros países que comercien con esas naciones.
“‘América primero’ no puede significar que los intereses europeos son los últimos”, sentenció el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, en un comunicado, citado por la agencia de noticias DPA.
Desde Bruselas, Juncker aseguró que actuará “en cuestión de días” si las sanciones perjudican, aunque sea indirectamente, a los intereses de la UE.
Particularmente el dirigente europeo advirtió sobre el “posible impacto” que la nueva medida estadounidense podría tener sobre la “independencia energética de la UE” ya que prevé “la imposición de sanciones a cualquier compañía, incluyendo las europeas, que contribuyan al desarrollo, mantenimiento, modernización o reparación” de las infraestructuras rusas para la exportación de hidrocarburos.
En consecuencia, entran en juego el mantenimiento de los gasoductos rusos que nutren a Ucrania o iniciativas como el proyecto de gas natural licuado del Báltico, que son construidos por empresas de Alemania, Francia y Holanda.
Por eso, el gobierno alemán fue uno de los primeros en criticar a su aliado estadounidense e, inclusive, puso en duda los motivos reales detrás de las sanciones.
“Las sanciones no pueden ser un instrumento de la política industrial en beneficio de Estados Unidos”, aseguró la vice vocera de la Cancillería alemana, Ulrike Demmer, quien insinuó que Washington podría estar intentando obstaculizar la llegada del gas ruso al mercado europeo para obligar a los países de la UE a comprar el suyo, más caro, según reprodujo la agencia EFE.
Berlín, sin embargo, llamó a evitar una potencial confrontación y propuso a Washington consensuar una política de sanciones, algo que en los hechos sucedió durante los dos mandatos de Barack Obama.
China, por su parte, expresó su oposición a la nueva tanda de sanciones contra Pyongyang y señaló que la misma “no conduce a la confianza mutua o a la cooperación” entre Beijing y Washington, especialmente después de que Trump le pidió ayuda a este país para negociar con Corea del Norte y desactivar su programa militar nuclear.
“China siempre se ha opuesto a las sanciones unilaterales fuera del marco del Consejo de Seguridad de la ONU, y especialmente a que otros países impongan su jurisdicción a empresas y personas chinas”, sentenció hoy en una conferencia de prensa el vocero de la Cancillería, Lu Kang.
Las nuevas sanciones podrían afectar a firmas de terceros países que mantengan lazos comerciales con Corea del Norte, lo que en los hechos significa que la más afectada será China, el principal apoyo económico del aislado gobierno de Kim Jong-un.
El vocero chino afirmó que Beijing “siempre ha aplicado de forma estricta las resoluciones (de Naciones Unidas) contra Corea del Norte” y prometió que si alguna vez existen sospechas de violación de estas sanciones por parte de sus empresas, iniciará de inmediato investigaciones “de acuerdo con su ley nacional”.
Como era de esperar, los países sancionados también rechazaron la medida de Estados Unidos.
Apenas un par de horas después de conocida la decisión de los legisladores estadounidenses, el vicecanciller ruso Serguei Riabkov, alertó sobre la peligrosidad del proyecto para la normalización de la relaciones bilaterales.
“Los autores y patrocinadores de este proyecto de ley dan un paso muy serio hacia la destrucción de las posibilidades de normalizar la relaciones con Rusia”, declaró Riabkov, citado por la agencia de noticias oficial TASS.
El vocero del Kremlin, Dimitri Peskov, en tanto, calificó la decisión como una “triste noticia desde el punto de vista de las relaciones ruso-estadounidenses y las perspectivas de su desarrollo, y no menos lamentables desde el punto de vista del derecho internacional y las relaciones comerciales internacionales”.
El gobierno de Irán tampoco demoró su respuesta y el presidente, Hasan Rohani, acusó a Washington de estar violando los compromisos que adoptó al firmar el acuerdo nuclear junto con Reino Unido, Rusia, China, Francia y Alemania. Según este acuerdo, Teherán aceptó congelar su programa nuclear a cambio de que la comunidad internacional levantara las sanciones que pesaban sobre su país.
“Si el enemigo quiere pisotear parte del compromiso, nosotros pisotearemos una parte del compromiso y, si ellos pisotean todo el compromiso, nosotros también lo haremos”, dijo en un discurso ante los miembros del gabinete, en el que recordó que durante 40 años, día tras día, Irán ha sufrido “sanciones, presiones y acusaciones injustas”.
Corea del Norte, por su parte, amenazó con lanzar un ataque nuclear “contra el corazón de Estados Unidos”, si Washington intenta un cambio de régimen en su país, informó la agencia de noticias surcoreana Yonhap.
La aprobación del proyecto y, especialmente el poderoso consenso que generó en el Congreso, constituye además un claro desafío a Trump y puso de manifiesto la desconfianza generalizada que despierta, en propios y ajenos, su acercamiento a Moscú.
El proyecto de ley no sólo expande las sanciones contra estos tres países rivales de Estados Unidos, sino que además establece un límite claro al presidente para eventualmente las sanciones, de manera unilateral, sin aprobación legislativa.