LA PROVINCIA DE SICHUAN, EL LABORATORIO DE CHINA PARA TERMINAR CON LA POBREZA EN 2020

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Con más de 1.300 millones de habitantes, China tiene 70 millones de pobres, según cifras oficiales, y por eso creó un plan sistemático para que en 2020 esta importante porción de la sociedad llegue a pertenecer a una clase “modestamente acomodada”, una ambiciosa iniciativa que tiene como uno de sus laboratorios la provincia de Sichuan, en el suroeste del país.
Con la fama de “tierra de la abundancia” y hogar natal de los osos pandas, Sichuan, donde están 16 de los 18 de toda China, tiene 91 millones de habitantes, y es la sexta provincia en desarrollo económico de esa región del país, con un PBI de 320 millones de yuanes, unos 47 millones de dólares.
Pese a este crecimiento, “también es una de las provincias con la tarea más ardua en la reducción de pobreza”, ya que de sus 45 mil aldeas, 11.501 son pobres, explicó a Télam Zhang Haipeng, viceinspector del Buró de Reducción de la pobreza y Migración provincial
En los últimos 30 años, China redujo el nivel de pobreza de 250 millones personas a 26,88 millones, con lo que se convirtió en el primer país en cumplir la meta de desarrollo del milenio de la ONU, que reclamaba reducir a la mitad la población pobre.
Desde Sichuan, el funcionario destacó que el progreso en esta provincia es una suerte de “reflejo de la situación nacional”, pero reconoció que en las regiones de concentración de minorías étnicas “el nivel de crecimiento económico es muy limitado” y por ser “las más pobres” son donde más trabaja su oficina.
Xiao Yonggang, del departamento de Relaciones Exteriores de Sichuan, también enfatizó que “el desequilibrio y la brecha entre zonas rurales y urbanas todavía son prominentes”
“Hasta finales de 2013, en Sichuan, había de 6.250.000 pobres, una tasa del 9,6 por ciento. Para 2016, 3.053.000 personas salieron de la pobreza. La tasa se redujo a 4,3 por ciento, pero aún tenemos 2.720.000 pobres. Según el gobierno central ocupamos, entre 22 provincias, el primer lugar en el trabajo de alivio de pobreza”, ilustró Zhang.
El funcionario detalló una serie de iniciativas para lograr pobreza cero en la provincia, que incluye “quitar preocupaciones del pueblo en cuanto a alimentos y ropa y ofrecer garantías en vivienda, educación y servicios médicos”.
“Para los chinos, el trabajo para combatir la pobreza se resume en la palabra precisión”, dijo Zhang, en referencia a objetivos, financiación, proyectos, responsabilidad, medidas de asistencia y procedimientos, aunque también relevó un intenso trabajo de evaluación constante de los resultados.
En esta tarea están involucrados todos los niveles de gobierno: nación, provincia, municipalidad, condados, poblados y aldeas.
“Con el desarrollo industrial y el empleo sacamos de la pobreza a 2.400.000 personas”, explicó Zhang, quien también ponderó el traslado y reasentamiento de población, la educación como factor es central y la importancia de la asistencia médica a un millón de personas.
Sichuan tiene 22 políticas de Estado dirigidas a reducir la pobreza y un programa de inversión planificada de más de 100 millones de yuanes anuales (más de 14,6 millones de dólares), además de un fuerte compromiso económico de empresas privadas, que juegan un papel fundamental en este proceso.
“Estamos movilizando a las empresas para que se articulen con aldeas empobrecidas. Ya son 2.800 las que trabajan en conjunto con ayuda técnica, empleos y consultorías”, explicó.
Al respecto, indicó a la compañía Sichuan Huasheng Agricultural Ltd, fundada en 2012, que aplica tecnología al cultivo de kiwi y emplea a 151 trabajadores, de los cuales 120 son campesinos, además de ayudar a 150 hogares pobres y haber dado trabajo a más de 500 personas desde que abrió sus puertas.
“Los campesinos se benefician al arrendar tierras, al trabajar en el cultivo o en otra actividad relacionada y al recibir dividendos”, explicaron funcionarios desde Huasheng.
En tanto, en la aldea de Nanshan, rodeada de plantaciones de loto, el gobierno local mejoró las instalaciones para promover el turismo rural y convertirlo en un espacio turístico para tomar el té y recrearse frente a las montañas.
Desde la aplicación de estas políticas, Jin, de 52 años, pasó de ser campesino pobre a multiplicar 20 veces su salario trabajando en el turismo rural, mientras otra vecina del lugar contrastó la falta de caminos, agua y electricidad con la posibilidad hoy de dedicarse a la crianza de pollos y educar a sus hijos.
En Deyang, otra ciudad de Sichuan con cuatro millones de habitantes y base de la industria de la fabricación de equipos de energía renovable y limpia y con un fuerte distrito agrícola, también se ve el impacto de este proyecto.
La aldea de Gaoba es otro ejemplo de reducción de la pobreza con “el fortalecimiento en la construcción de infraestructura y el entorno de trabajo con mejoras de instalaciones”, explicó He Mingjun, secretario del Comité del partido Comunista en Denyang.
En Gaoba, el desarrollo agrícola comunitario es uno de los avances más importantes, en especial con el cultivo en cooperativas de uvas, jengibre, hongos y criaderos de pollos. De 88.124 personas, 65.755 ya pudieron salir de la pobreza.
En este proyecto, los terrenos, propiedad del estado, se transfieren y se arrendan a los campesinos para que desarrollen sus cosechas, el gobierno invierte en el desarrollo de los parques agrícolas y el 80 por ciento de las ganancias va a los trabajadores y el resto a las arcas de la aldea.
Lin Zhibi, habitante de la aldea contó que en dos años su situación salarial “se duplicó gracias a los cultivos y la cría de pollos”, mientras su vecina Chang Li Fun, de 67 años, resaltó que “cada vez hay menos diferencia entre el campo y la ciudad”.
“Cubren mis gastos médicos. Si hace tres años no me hubieran dado mi inhalador para el asma, estaría muerta. Me dieron una segunda vida”, resumió la mujer sobre la política para reducir la pobreza.