La inflación de agosto
De acuerdo a los datos publicados por el INDEC, la inflación en agosto a nivel nacional fue 3,9%. El alza no sólo se aceleró respecto del mes anterior (los precios aumentaron 3,1% en julio), sino que además fue el mayor incremento del año. En el Gran Buenos Aires, la suba fue incluso superior (+4,1% mensual), convirtiéndose en el mayor registro de los últimos dos años.

Como resultado de la fuerte suba de los precios en los últimos meses, la variación interanual llegó a 34,4% en agosto para la medición nacional, acelerándose por cuarto mes consecutivo. Tomando como referencia los últimos seis meses, se observa un alza promedio de 3% mensual, lo que equivale a un incremento anualizado de los precios de más de 42%.

Los datos del mes
En agosto hubo aumentos puntuales autorizados por el gobierno que impulsaron la inflación, tal como en el transporte público, los combustibles o las cuotas de la medicina prepaga. Por eso, los precios regulados exhibieron una suba de 6,2% en el mes. Sin embargo, el IPC Núcleo, que excluye los precios regulados y el efecto de los estacionales, también registró un importante aumentó en agosto (+3,4%), lo que revela que la aceleración inflacionaria es un fenómeno generalizado y persistente, consecuencia de la suba del dólar de los últimos meses.

Preocupa en este contexto el alza de los Alimentos y bebidas no alcohólicas –representa aproximadamente un tercio del gasto de los hogares-, que en agosto llegó al 4% mensual.

En los primeros ocho meses del año, los precios acumularon un alza de 24,3%, quedando a menos de 3 puntos porcentuales de la meta central fijada en el acuerdo con el FMI (+27% para el cierre del año). Una parte importante de esta suba obedeció a los aumentos impulsados por el gobierno: los precios regulados acumularon un incremento de 29,4% al cierre de agosto, contra 23,2% en el mismo período de 2017.

Pero además de los incrementos que autorizó el gobierno (la mayoría, asociados a las correcciones tarifarias de los servicios públicos), el resto de los precios exhibió también una dinámica inflacionaria preocupante en el año, sobre todo a partir de mayo cuando los problemas en el mercado cambiario se volvieron más evidentes. El IPC núcleo, que deja de lado justamente los precios regulados y los estacionales, acumuló a agosto un alza de 23,7%, superando el incremento de todo el año pasado (en 2017 aumentaron 21%).

Los capítulos que mayores subas registraron en los primeros ocho meses fueron: Comunicación (+36,1%) y Transporte (+33,5%). Pero en el tercer puesto se destacó el aumento acumulado de Alimentos y bebidas no alcohólicas de 26,8% (y 33,5% interanual). Esto impacta de lleno en la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca la línea teórica de indigencia: si el incremento de los alimentos del último mes se traslada plenamente a la CBA, para agosto una familia tipo necesitaría $ 8.443 para no caer en la indigencia, lo que supera ampliamente el presupuesto de un hogar cuyo único ingreso es, por ejemplo, la AUH ($ 3.156 en el caso de dos hijos).

COMENTARIO

A contramano de la promesa del gobierno (reducir la inflación cerca de 10 puntos porcentuales este año), la inflación de 2018 se encamina a ser la más alta de los últimos 15 años (incluso podría superar el registro de la crisis de 2001): los pronósticos más conservadores refieren a un piso de 40% para el año.

 Los aumentos autorizados por el gobierno (siempre por encima de los salarios de los trabajadores)

impulsaron la inflación, pero fueron los problemas en el frente cambiario, aún todavía a la expectativa de cuál será su desenlace final, los que enterraron definitivamente las posibilidades de alcanzar un sendero descendente para los incrementos de precios.

 Estos resultados ponen en evidencia el error de la implementación del esquema de metas de inflación que ensayó el gobierno. El uso de la tasa de interés del Banco Central como única herramienta para contener los precios no sólo ofreció ganancias exorbitantes a capitales especulativos (a costa del castigo al sector productivo), sino que además exacerbó el problema inflacionario cuando estos capitales desarmaron sus posiciones (tal como ha ocurrido en los últimos meses).

 La inflación se mantendrá en valores elevados en lo que resta del año, sobre todo porque cada vez son más los precios de la economía que se encuentran atados al dólar, como el caso de las tarifas de los
servicios públicos. De hecho, en septiembre se espera que la inflación supere el 5% mensual.

 La creciente “dolarización” de los precios genera además preocupación de cara al 2019: junto a la nueva ola de aumento de los servicios públicos para cumplir la meta fiscal acordada con el FMI, el alza de este año deja un piso muy elevado para la inflación del año electoral, que con suerte volvería a los niveles promedio de la última década del kirchnerismo (25% promedio anual entre 2007-2017). Por lo tanto, en materia inflacionaria no habría habido ningún avance durante el gobierno actual, acumulando 13 años de inflación de dos dígitos.