LÍDER REGIONAL DE PODEMOS: “LA ESPAÑA PLURINACIONAL NO LLEGARÁ SI CATALUÑA NO SE MUEVE”

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El referéndum unilateral de secesión de Cataluña dejó a la izquierda divida entre quienes denuncian a los independentistas por vulnerar sus derechos, y los que ven en la votación del 1 de octubre próximo una oportunidad para forzar cambios en España, como Albano Dante Fachin, el líder regional de Podemos, quien llamó a la “movilización”.
“Lo que va a pasar el 1 de octubre lamentablemente no es el referéndum pactado que nosotros querríamos, pero ese referéndum que queremos no va a llegará solo, no va a llegar con un Estado español en manos de un Partido Popular (PP) autoritario, que niega derechos por sistema. Va a llegar si la gente se moviliza”, aseguró Fachin en entrevista con Télam en Barcelona.
Fachin, de 41 años, nació en Bahía Blanca, Argentina, y llegó a Cataluña junto con su familia en los años 90, siendo un adolescente.
Antes de convertirse en julio de 2016 en el líder de “Podem”, la rama catalana del espacio que a nivel nacional comanda Pablo Iglesias, se desempeñaba como periodista y era un activista comprometido en la denuncia de la corrupción en el sistema sanitario catalán.
Su irrupción en la primera línea política estuvo precedida por su implicación en el movimiento soberanista y anticapitalista “Proceso Constituyente”, que promovía un cambio de modelo político y social en Cataluña.
Con estas credenciales, Fachin defiende el referéndum unilateral de Cataluña, posición que le está costando duras críticas, al punto de poner en riesgo su cargo – Iglesias le pidió que dimita, algo que él no hará-, y que provocó que la coalición política de la que participa en el Parlamento catalán haya saltado por los aires.
“La discusión que se está viviendo hoy en Cataluña básicamente es si las instituciones y la sociedad catalana tienen que seguir bajo el paraguas de la Constitución del año 78, o la tienen que traspasar y adquirir la plena soberanía como sujeto político”, dijo el dirigente de la izquierda catalana.
En ese contexto, Fachin justificó que el gobierno catalán de Carlos Puigdemont este “forzando el marco constitucional” con el referéndum unilateral, que no cabe en la Carta Magna, de ahí que fue prohibido por el Tribunal Constitucional.
Su reflexión es que la Constitución española “ya ha quedado invalidada para defender los derechos sociales de millones de personas en Cataluña y en el resto de España”, y “por no haber abordado en su momento la plurinacionalidad del pueblo del Estado español”; ahora ese marco “se está descosiendo, se está cayendo a cachos”.
La fuerte polémica en torno a la legalidad de la vía unilateral prendida por Puigdemont es, naturalmente, el reflejo de “la dificultad que tienen estos procesos, porque cuando intentas ir más allá de los marcos constituidos, entras en un terreno desconocido”, señaló.
“Normalmente forzar los marcos tiene que ver también con la convicción con la que uno desarrolla sus acciones”, advirtió el dirigente de izquierda, quien como diputado del parlamento catalán presenció, sin inmutarse, coómo la coalición independentista Junts pel Sí (JxS) y sus socios anticapitalistas de la CUP (Candidatura de Unidad Popular), utilizaban su mayoría para aprobar de forma exprés las leyes del referéndum y de “desconexión”.
En medio de una elevada tensión, el portavoz de su propia coalición (Catalunya Si que es Pot-Cataluña si que se puede), Joan Coscubiela, fue aplaudido de pie por toda la oposición, desde conservadores, liberales y socialistas, cuando cuestionó a los independentistas por no respetar las reglas del propio parlamento catalán.
Fachin, en abierta rebeldía, se quedó sentado, porque, en su opinión, se olvida una parte de la realidad, que es el “autoritarismo” del PP del presidente Mariano Rajoy, que sistemáticamente se niega a escuchar el reclamo mayoritario de Cataluña a favor de un referéndum pactado.
La izquierda no independentista se convirtió así en la primera víctima política de la división que el conflicto secesionista está provocando en una sociedad tan plural como la catalana.
Tras la suspensión por parte del Tribunal Constitucional de las leyes de ruptura aprobadas en el parlamento catalán, y la prohibición de facto del referéndum, existe ahora una gran incertidumbre en torno a lo que sucederá el 1 de octubre.
“El gobierno de Cataluña dice que esto es un referéndum, y dice, además, que en 48 horas, si gana el sí, lo aplicará y aquí no pasa nada. Entiendo que es una manera de mostrar la seguridad y la fuerza necesaria para poder romper ese marco”, sostuvo Fachin.
A pesar de esta determinación, el dirigente de Podem cree que “ante un Estado que se ha negado rotundamente a escuchar lo que pasa en Cataluña, y ahora muestra su cara más autoritaria, difícilmente se pueda hacer este referéndum y sus consecuencias puedan aplicarse con normalidad”.
“Nos gustaría que fuera así, pero vemos que lamentablemente es más una cuestión de fe que de posibilidad real”, apuntó.
No obstante, frente al dilema que plantea el 1 de octubre, Fachin afirmó que “como fuerza de izquierda, sabemos que es la gente cuando se moviliza la que rompe los marcos que se le imponen”.
“Esa España plurinacional no nacerá si desde Cataluña la gente no se mueve, no presiona”, enfatizó. Por eso “cuando llamamos a la participación el 1 de octubre, entendemos que no sólo es para reclamar un derecho de los catalanes sino para abrir ese candado del 78, que es esa Constitución nacida bajo el ruido de sables de los franquistas”, remarcó Fachin, quien ve en la movilización y el conflicto generado en torno al referéndum la posibilidad de un nuevo renacer de los indignados de España.

Interna de Podemos

Frente a la ambigüedad de Pablo Iglesias, quien alineado con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, defiende el derecho de participación pero no respalda el referéndum unilateral, Fachín cree que la izquierda nacida del movimiento de los indignados debe ser fiel a sus orígenes.
“Nosotros en Cataluña hemos llegado a la conclusión, fruto de unos debates en nuestros órganos territoriales, de que había que empujar, había que llamar a la participación, y de ahí no nos podemos mover si nos seguimos creyendo aquello que decíamos desde las plazas, de que las decisiones tenemos que tomarlas desde abajo, e ir intentando subirlo para empujar hacia arriba”, aseguró.