LA DEUDA MUNDIAL LLEGÓ A UN RECORD A FINES DE 2017

La deuda mundial de Estados, empresas y hogares, alcanzó la cifra record de 237 billones de dólares al concluir el cuarto trimestre del año pasado, en momentos en que los bancos centrales de Europa y de Estados Unidos inician una senda de alza en las tasas de interés, informó hoy el Instituto Internacional de Finanzas (IIF, por sus siglas en inglés).
De acuerdo con el trabajo elaborado trimestralmente por la organización que nuclea a los grandes bancos del planeta y que tiene sede en Washington, la deuda total equivale al 318% del PBI mundial, lo que supone un porcentaje inferior al 382% registrado a finales de 2016.
En términos relativos y desde comienzos de este siglo, la deuda de las naciones denominadas emergentes se ha multiplicado por siete y la de los países considerados desarrollados o maduros se ha duplicado.
En los mercados de mayor desarrollo económico, el porcentaje de deuda de los hogares con relación al PBI, por ejemplo, ha tocado máximos históricos en Bélgica, Francia, Luxemburgo, Noruega, Suiza, Suecia y Canadá.
Desde el estallido de la crisis financiera de 2007-2008, el incremento de la deuda ha sido muy rápido en países de desarrollo desigual, como es el caso de China o de España, donde la deuda pública tiene el mismo valor que el PBI debido a las operaciones de rescate de los bancos privados realizado por el Estado para evitar una quiebra financiera.
Por otro lado, el informe destaca que la deuda privada del sector no financiero tocó máximos históricos en Francia, Suiza, Turquía, Canadá, Corea del Sur y Hong Kong.
Asimismo y el caso de los emergentes, el informe del IIF menciona específicamente los casos de Argentina, Polonia y Turquía, países que tienen una gran dependencia de los flujos de capital extranjero a través de la emisión de deuda soberana y grandes empresas locales para solventar las necesidades de financiamiento de sus economías.
En la medida en que sus deudas están nominadas en dólares, euros y francos suizos, de acuerdo con la zona en la que se ubica cada una de esas tres naciones, el trabajo advierte sobre las negativas consecuencias que pueden sufrir ante un proceso de fuga masiva de capitales hacia los mercados centrales para protegerse.
Por caso, el año pasado la deuda de los países emergentes aumento en alrededor de 800.000 millones de dólares, destacándose el incremento de China y también de los países petroleros del Golfo Pérsico, con Arabia Saudita en primer lugar.
Al referirse a la caída de la relación de la deuda con relación al PBI mundial entre diciembre de 2016 y diciembre de 2017, el IIF dijo que “un conjunto de factores que incluyen un crecimiento mundial sincronizado superior al potencial, el aumento de la inflación (China, Turquía) y los esfuerzos para evitar una acumulación desestabilizadora de deuda (China, Canadá) han contribuido al declive”.
También precisa que esta situación de elevado endeudamiento podría servir de freno para alzas de las tasas de interés por parte de los bancos centrales, debido a los temores sobre la capacidad de repago de empresas y gobiernos.
Sin embargo, el mismo informe advierte sobre los peligros que podrían cernirse sobre Estados, empresas y familias, ya que los bancos centrales (Reserva Federal, BCE) se preparan oficialmente para poner fin a las políticas monetarias flexibles que se instauraron a partir de 2007 para evitar una nueva Gran Depresión.
Esas políticas sirvieron, además, para impulsar un crecimiento explosivo de los mercados bursátiles que batieron record históricos y también una expansión extraordinaria del crédito que han conducido a un gran endeudamiento de las familias.