La deuda global, China y la Argentina de siempre

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Por Alejandro A. Tagliavini*

 

                  Mientras que el Balance de la Fed equivale al 33,1% del PBI, el de la Eurozona ya está en el 53,9% y ambos prometen seguir subiendo.

Claro que las monedas de ambos tienen una alta demanda global y eso ayuda a que la inflación no llegue a hiper, por el contrario, si al BCRA se le ocurriera hacer algo del estilo estallaría por los aires.  

                     Hoy el volumen global de deuda por el que los tenedores pagan a los emisores, es decir, con tasas negativas, supera los US$ 15,9 B, aun así, muchos los buscan ya sea por razones institucionales o por “perder menos” dada la inestabilidad de otras inversiones. Y los analistas prevén que esto continúe al menos hasta 2022 dada las políticas de los bancos centrales. La distorsión -la “nueva normalidad” financiera- ha llegado al punto de que ya existen “bonos basura” por más de US$ 19.000 M con rentabilidad negativa. 

  La excepción es EE.UU. donde el viernes, el activo libre de riesgo por excelencia, el bono estadounidense a 10 años, marcó un mínimo histórico de rentabilidad del 0,529%. Pero el aumento de los rendimientos reales, descontada la inflación, tuvo su pico de un mes el último día hábil, gracias a datos económicos más alentadores. Revirtiendo la salida hacia las acciones tecnológicas y el oro que, entonces, ese viernes cayeron mientras que el Bloomberg Dollar Spot subió en su mejor día desde junio, el dólar se disparó hasta un 0,8% borrando su caída semanal.

 Las tecnológicas llevaron al Nasdaq a los 11.010 puntos, una baja del 0,87% el viernes, rompiendo una racha ganadora de siete días pero sube un 2,1% en la semana y su rentabilidad anual es del 27,5%. El Dow Jones quedó arriba de los 27.433 puntos y acaba la primera semana de agosto avanzado 3,8% y recorta sus pérdidas del año al 3,9%; y el S&P 500 gana un 2,4% en la semana y un 3,7% en 2020, quedando a menos de un 2% de sus máximos. 

                   El oro que llegó a sus máximos históricos en torno a los US$ 2075/onza, se hundió el viernes 2,3% en su mayor caída desde marzo, acabando más cerca de los 2.023; tras nueve semanas de ascensos la pasada gana un 3,1% y acumula una rentabilidad del 33% en lo que va de 2020. El par EUR/USD venía con un impulso alcista desde los mínimos del 23 marzo en la cuota de 1,06350, y alcanzó un máximo anual esta semana en los US$ 1,1877, pero el viernes cayó en torno a un 0,8% acabando con siete semanas en positivo. En lo que va de ejercicio, la divisa europea se aprecia un 5,1%. 

 

   En tanto que los futuros del Brent terminan la semana arriba 3%, hasta los US$ 44,6 así en lo que va de año cae 32,5%. En tanto el crudo Texas cotiza en los niveles de US$ 41,60, con lo que la subida semanal es del 2,8%, cayendo en el año 32%. 

                     Todo eso retrocede este viernes ante la incógnita del plan de estímulo que negocian demócratas y republicanos, por un lado, y los tira y afloja entre EE.UU. y China. Por cierto, pareciera que Evo Morales tuvo razón al decir que China ganó la tercera guerra mundial sin disparar un tiro, al imponer la solución maoísta de las cuarentenas y, de seguir así, pronto será la potencia dominante. Su influencia ya venía creciendo rápidamente y casi iguala a EE.UU. en número de empresas unicornios, las líderes en el desarrollo tecnológico que valen más de US$ 1.000 M. 

 

                  Y ahora es la única potencia que crece gracias a qué, así como impuso las cuarentenas maoístas, con el mismo autoritarismo las levantó y su economía se disparó en el segundo trimestre un 11%, dato que contrasta con el resto del mundo.

  Y, por cierto, China se mantiene como el principal socio comercial de Argentina, según el IEI de la Cámara de Exportadores. Entre las exportaciones y las importaciones el intercambio alcanzó en junio pasado el 13,9% de los envíos y el 21% de las compras.

               En cuanto a Argentina, para los analistas del REM del BCRA -esos que nunca aciertan- , la recuperación ya se inició y el tercer trimestre cerraría con un rebote del 8%, es decir, de algo menos de la mitad del derrumbe del 17% que -según estiman- tuvo en el segundo trimestre. Así, la caída anual sería de entre 12,5 y 12,6%. A su vez para el 2021 esperan un crecimiento económico de 5,6% interanual y otro del 2,4% para 2022.

               Extremadamente optimistas dado el avance del Estado sobre el sector productivo. De hecho, según la Bolsa de Comercio de Córdoba no hay un rebote significativo. Por ejemplo, en la comparación interanual del consumo minorista a nivel nacional, en febrero la caída era de 1,5%; en marzo 48,7%; en mayo 57,6%; en junio 50,8% y en julio del 14,8%. Es decir, si bien obviamente hay más actividad al ritmo en que se levantan las restricciones, sigue cayendo fuerte en relación con el año anterior. 

               Esta es la razón básica por la que el efecto que generó sobre el mercado el acuerdo de deuda duró un suspiro y el dólar en todas sus variantes tuvo un aumento importante destacándose el blue. Y las reservas del BCRA no pintan bien, solo los “coleros” –que se acercan a los 5 M por mes- suponen un drenaje que, a 200 por persona, se acerca a los US$ 1.000 M mensuales. Lo salva que, con la excusa de la “pandemia”, el país está cerrado al mejor estilo cubano y el déficit cambiario del turismo, que en 2019 había alcanzado US$ 2.150 M, este año casi no suma.

               En fin, así las cosas, ni la inversión en propiedades inmuebles en Argentina vale la pena ya que vienen cayendo, mientras la estrella en renta variable, los Cedears tampoco son recomendables para inversores conservadores, porque dependen de la ley argentina -léase, de la inseguridad jurídica- que los considera de fuente extranjera a efectos del impuesto a las ganancias y sobre bienes personales. Además, Wall Street parece no tener mucho margen alcista y hoy se entra con un CCL a $ 122, con el riesgo de que baje con relación al blue o el gobierno lo baje con la sutileza de siempre, a las patadas. 

                En cualquier caso, para los que insisten en estos instrumentos, ahora les han facilitado las cosas a los minoristas como cuenta Mariano Gorodisch.

 

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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