Las empresas petroleras adjudicaron la caída en la producción de hidrocarburos, que entre enero y mayo se ubicó entre las más bajas en 36 años, a la permanente conflictividad gremial, los bajos precios y los fenómenos climáticos de los últimos meses.
“La merma que se está manifestando en la producción es como en toda la industria: una cuestión de precios y, en particular en las provincias de Santa Cruz, Chubut y Neuquén, a la inactividad por problemas gremiales”, indicó a Télam el director de YPF Emilio Apud.
Entre enero y mayo de este año la producción de petróleo alcanzó los 11.478.057 metros cúbicos, y la de gas los 18.361,7 millones de metros, con caídas de 8,1% y 0,8%, respectivamente, frente al mismo período de 2016.
Apud subrayó que “no es una novedad que con precios tan bajos, de US$ 42 el barril internacional de petróleo crudo y de US$ 55 el barril criollo, no se pueda pensar que habrá una reactivación rápida”.
En la misma línea el gerente de Relaciones Gubernamentales de Sinopec, José Esteves, señaló a esta agencia que “la conflictividad gremial, los bajos precios y la falta de previsibilidad hacen que haya una menor producción, sobre todo en petróleo”
En el caso de la petrolera china, con presencia en Santa Cruz, Esteves explicó que “también se suma la inestabilidad social por la cual atraviesa la provincia, con conflictos de diferentes índoles que terminan en cortes de ruta que perjudican la actividad”.
En cambio Pan American Energy (PAE), con fuerte presencia en la cuenta del Golfo San Jorge, principalmente del lado de la provincia de Chubut, adjudicó a cuestiones climáticas la performance de la petrolera en el semestre, donde la producción de petróleo bajó 3,7% pero la de gas aumentó 0,7%.
Apud explicó que “a futuro, al inversor le importan los costos, no los precios, porque son una cuestión coyuntural”, y remarcó que “como las inversiones son para décadas, lo que les interesa más que nada es la calidad del yacimiento y la dificultad para para obtener el hidrocarburo”.
En ese sentido, Esteves puso de relieve que Sinopec “tenía un plan de inversiones muy grande para este año de US$ 300 millones que se pensaban emplear en traer equipos nuevos, automáticos, que pueden perforar un pozo en 22 días, la mitad de tiempo que demora normalmente”, y precisó que “eso se traduce en una importante baja en los costos”.
De todos modos, indicó que el proyecto todavía “no se puede aplicar”, porque “no están dadas la condiciones: estos proyectos funcionan con previsibilidad”.
“En abril hubo un temporal en Comodoro Rivadavia, con una caída de agua en cuatro días que fue equivalente a la que cae en 4 años”, explicaron desde PAE a Télam, al tiempo que añadieron que “en junio se produjo otro temporal, esta vez de nieve, que duró 20 días”.
“En total hubo 35 días de alto impacto en el semestre por cuestiones climáticas”, pese a lo cual durante los primeros 6 meses del año “hubo mucho más actividad tanto en perforación, como en equipos de torre y en procesos activos, que en el primer semestre de 2016”, remarcaron.
“Tenemos la misma cantidad de equipos que hace un año, no bajamos equipos y esto ya es un signo positivo”, insistieron en PAE.
El experto Daniel Gerold, de la consultor G&G Energy, alertó a su vez, en un reciente seminario, sobre “la notable caída de la inversión, desde casi 200 pozos perforados en 2015 a la mitad el año pasado”, y vaticinó que en 2017 “estaremos en un nivel similar al de 2016, lo que sólo puede augurar que haya caída de la producción futura”.
Ese retroceso, según advirtió Gerold, “es drástico, especialmente en el Golfo San Jorge y norte de Santa Cruz, donde por primera vez en su trayectoria YPF no tiene ni un sólo equipo de perforación”.
“Este año terminará con bajas cercanas a los dos dígitos y va a ser el de mayor descenso de la historia argentina en la producción de petróleo”, concluyó el especialista.