JESUITA SPADARO: EL PAPA LE DIRÁ A LOS COLOMBIANOS QUE “LA PAZ NO ES UN OBJETIVO SINO UNA CONDICIÓN”

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El papa Francisco buscará “activar un proceso en el pueblo” de Colombia con la visita que hará al país sudamericano entre el miércoles y el domingo próximos, con el mensaje de que la paz “no es un objetivo sino una condición para una vida civil sana”, según analizó el jesuita Antonio Spadaro, miembro estable de la delegación papal en cada uno de los viajes de Jorge Bergoglio fuera de Italia.
“Es un viaje que ciertamente toca una nación herida que vivió una gran polarización, primero entre liberales y conservadores y luego entre la guerrilla y el gobierno”, explicó el también director la revista La Civiltà Cattolica, la publicación cultural más antigua de Italia, hecha exclusivamente por jesuitas que viven todos juntos en un caserón romano, donde Spadaro recibió a Télam.
Hizo hincapié en que el conflicto ha generado en cincuenta años ocho millones de víctimas entre muertos, heridos y desplazados, “por lo que esto significa que hay verdaderamente necesidad de sanar una herida”, agregó Spadaro, autor de varios libros sobre el Pontificado de Francisco, entre ellos la indispensable recopilación de las homilías porteñas del entonces arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires.
Francisco llegará a Colombia el próximo miércoles para una visita de cinco días que tendrá como lema “Demos el primer paso”, en referencia al postconflicto con la ex guerrilla, hoy flamante Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), basado en una frase de la exhortación apostólica de 2013 Evangelii Gaudium, apuntó Spadaro.
“El Papa ama poner las manos sobre las poblaciones o naciones heridas para ayudar y acompañar ese proceso de sanación. Ciertamente es muy importante la frase que acompaña el viaje, ‘demos el primer paso’, que me recuerda mucho el ‘primerear’, al que el Papa se refiere a menudo”, explicó Spadaro, a quien Francisco dio en 2013 su primera entrevista como Pontífice.
En Colombia, Bergoglio recorrerá Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena. “Lo veo como un viaje muy dirigido a los jóvenes, un viaje no ligado exclusivamente al pasado o a sanar una memoria sino al futuro y a construir una nación”, completó.
“Entonces la presencia del Papa no tendrá como objetivo la paz, sino que ve la a paz como la condición para una vida civil sana, para que una nación como Colombia pueda abrirse hacia el futuro. Diría que recuerdo cuando le preguntaron al Papa hace tiempo cuándo iría a Colombia, el Papa dijo claramente ‘ustedes hagan la paz que yo iré’. El Papa tiene como objetivo acompañar el futuro”, apuntó.
Spadaro será uno de los pocos miembros de una delegación vaticana reservada a los colaboradores más estrechos del Pontífice y quienes mejor interpretan su mirada latinoamericana: otros dos confirmados son el secretario de Estado del Vaticano Pietro Parolin y el vicepresidente de la Comisión Pontificia para América Latina, el uruguayo Guzmán Carriquiry.
De cara a la visita, Spadaro planteó que “son los jóvenes los que tienen que creer en la ‘cultura del encuentro’, como dice Francisco. Ver a Colombia como un modelo en el que con diálogo se logró dar un paso para salir de la herida” tras cincuenta años de conflicto armado.
“Será también muy importante la cercanía de Francisco con el pueblo colombiano. Esto es, que el proceso de paz no puede ser entendido como un proceso que se hace entre élites, o solo de acuerdos externos y extraños a la vida de la gente”, explicó el jesuita en esa dirección.
“No, aquí hubo muertos, heridos, de las dos partes. Hay necesidad de que el proceso de paz sea un proceso de pueblo, que tenga como actor al pueblo colombiano. La gente. La presencia de Francisco servirá para activar toda la energía positiva de la gente. Su presencia no es celebrativa, el no va a celebrar un evento. El Papa va para activar un proceso, que involucre a la gente y pueda dar frutos”, agregó.
“La Iglesia en este proceso de paz tuvo una función importante, pero no ha sustituido a la política ni al pueblo. La Iglesia se ha insertado para ayudar este proceso, para hacer entender la importancia pero es la política la que ha dado sus pasos, que han sido complejos”, ahondó Spadaro en esa dirección.
“La tarea de la Iglesia no es dar soluciones para poner en práctica, automáticas. Al contrario, la misión de la Iglesia es acompañar el proceso y las propuestas que emerjan como forma de valorizar y potenciar las que parecen más referidas a la dignidad del pueblo y de la gente”, planteó.
En ese marco, Spadaro aseguró que fuera de dudas en el proceso de pacificación colombiano “el actor es el pueblo”.
“Incluso porque este proceso involucró de manera dramática al propio pueblo. Por lo tanto hacer actuar un proceso de paz que vaya por arriba de las personas es imposible porque hace falta sanar los corazones. En cambio, la Iglesia debe acompañar a todas las víctimas, ayudar a las que quieren huir de estas heridas e imaginar un futuro distinto en un camino de reconciliación”, aseveró.
“El sentido de la visita del Papa es, una vez que el proceso ha iniciado, que se va en esa dirección, él apoya, sostiene y anima”, finalizó.