Jesucristo no nació en Belén, pero murió por Covid

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

                Javier Sampedro miente en una columna en El País al afirmar que “El mutante del coronavirus que se ha expandido por… Inglaterra, que ha suprimido vuelos, atascado camiones…”. El virus infecta personas, pero la supresión de vuelos y el atasco es obra de los gobiernos. No se es periodista para mentir, Sampedro. 

                 Y agrega, “El SARS-CoV-2 de nuestros amores muta continuamente, como todo virus…”, entonces, según titulaba un medio, “si los virus mutan a qué viene este pánico que quieren infundir”. George Orwell, en “1984”, escribió que se mantenía a la población en continuo miedo, con noticias contradictorias, para justificar un continuo estado de emergencia que disimule el totalitarismo.

                 Este “periodista” termina diciendo “bienvenida sea la mutación VUI-202012/01, un mensaje del cielo para cancelar la Navidad”. Confunde Cielo con el Infierno que representa -su subconsciente lo delata al escribir “El SARS-CoV-2 de nuestros amores”- y aniquila la Navidad: Cristo no nació, lo mató el Covid, sin resurrección posible.

                 El Estado totalitario que describía Orwell lavaba cerebros tergiversando palabras: “la guerra es paz, la libertad es esclavitud, la ignorancia es fuerza”. Los que promueven los confinamientos forzados dicen “la ‘guerra’ contra el virus es por la paz”, “la libertad de ‘propagar el virus’, mata” y “amar es distanciarse”, “ignorar al prójimo es fuerza” y delatarlo un honor. 

                  Y hay medios que manipulan noticias. Infobae, por caso, publica una nota de Mike Stobbe (“Estados Unidos superó los 3 millones de muertos en un año por primera vez en la historia”) con estadísticas que, aun si son ciertas, desdicen el pánico del título. Dice que, en 2020, en EE.UU. las muertes aumentaron 15% hasta los 3 o 3,2 millones, 400.000 más que en 2019 (2.854.838) pero admite que por Covid solo murieron 318.000, apenas la décima parte.  

                 Según Statista, EE.UU. en 2020 sumaría unos 1,8 millones de habitantes más que en 2019. Así, una tasa de mortalidad del 8,8%, según Knoema, implica que normalmente en 2020 deberían morir unas 160.000 más que en 2019, es decir, precisamente, algo más de 3 millones. 

                 No sé cuáles estadísticas son ciertas, pero tampoco lo sabe este columnista cuyo fin es crear pánico con el daño que conlleva para la sociedad, como que llama a la violencia, al nublar el raciocinio provocando reacciones primarias. 

                 No pretendo negar el Covid. Hay, desde científicos serios hasta burócratas pagados cuando no corruptos, que afirman desde que el virus no existe hasta que es el fin del mundo. No sé quién, si acaso alguno, tiene razón. Pero sí admiro la virtud de la humildad y, por ello, no forzaría mi opinión. 

                 En cambio, los amantes del pánico pretenden forzar, con el monopolio estatal de la violencia, todo tipo de violaciones al derecho humano de la libertad que, como toda violencia -ya lo decía Aristóteles- solo destruye a la naturaleza, al cosmos y, por ende, al hombre. Así, por hambrunas y otras calamidades debidas a la recesión económica consecuencia de esta violencia estatal, según datos de la ONU, morirán cientos de millones de personas, muchas más de las que en el peor de los casos hubiera matado el Covid.

                 Por suerte, el diminuto ser humano no puede contra la naturaleza y, como cayó la URSS -por su propio peso- caerán quiénes promueven la violencia y el cercenamiento del derecho humano a la libertad, a la vida.

 

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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