ISRAELÍES Y PALESTINOS: MENOS TIERRAS PARA LA PAZ

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El viaje de un día que realizó a Medio Oriente Jared Kushner, yerno y consejero de Donald Trump, muestra la obsesión que tiene el presidente estadounidense por lograr un acuerdo definitivo entre israelíes y palestinos.
Ejemplo: en Cisjordania, Kushner discutió con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, el estatus final de ese probable pacto, así como el tema de los refugiados y prisioneros palestinos, informó a la prensa Nabil Abu Rudeina, vocero de la ANP.
Este tema ha sido una de las causas del fracaso de varias negociaciones, incluida la última cumbre de Camp David en 2000.
Lo paradójico es que Kushner llegó a Israel un día después de que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, anunciara la construcción de un asentamiento en la parte ocupada de Cisjordania, por primera vez en los últimos 25 años.
Alemania, país que mantiene una buena relación con Israel luego del Holocausto judío en la Segunda Guerra Mundial, afirmó que la decisión de Netanyahu no solo viola el derecho internacional, sino que, además, relativiza la fórmula de los dos Estados que apoyan las Naciones Unidas.
Desde que asumió la presidencia hace cinco meses, Trump mantiene una buena relación con Netanyahu, después de una era tormentosa vivida con el ex presidente Barack Obama.
Sin embargo, en febrero, el magnate le pidió al primer ministro israelí que frenara la construcción de los asentamientos, mientras apoyaba la fórmula de “uno o dos Estados”, según resuelvan israelíes y palestinos.
En aquellos días, Trump le dijo al diario israelí Hayom una frase que merece recordarse: “Cada vez que usted toma tierra para construir un asentamiento, queda menos territorio”.
Este es uno de los puntos más polémicos de las negociaciones, ya que 600.000 judíos viven en cerca de 140 asentamientos construidos por Israel desde que ocupó hace medio siglo Cisjordania y Jerusalén Este.
Kushner, un judío ortodoxo de 36 años, sin experiencia política (casado con Ivanka Trump), trata de hacer realidad el sueño que obsesiona a su suegro, en un momento crucial del conflicto entre los israelíes y los palestinos.
Nieto de sobrevivientes del Holocausto, mantiene una buena relación con Netanyahu, iniciada hace años por su padre, Charles Kushner, un empresario inmobiliario de New Jersey.
Según el sitio web de la cadena qatarí de noticias Al Jazeera, la conexión de Kushner con Israel incluye inversiones ilegales en los asentamientos de Cisjordania, lo que ha provocado que muchos líderes palestinos se pregunten sobre la capacidad que tiene Trump para ser imparcial en este conflicto.
Al Jazeera cita declaraciones de Omar Barghouti, un prominente dirigente palestino de los derechos humanos, quien señaló que el equipo de Kushner es “el más deshonesto negociador estadounidense”.
Durante su viaje de un día, Kushner estuvo acompañado por el enviado del presidente Trump para Medio Oriente, Jason Greenblatt.
Ambos buscaron un acuerdo para regresar a las últimas negociaciones de 2014, cuando fracasó un plan de paz del ex secretario de Estado norteamericano, John Kerry.
“El viaje de Kushner implica que Trump sigue en marcha con la idea de volver a un proceso de paz. Su motivación: hacer todo lo contrario que Obama. Quiere tener éxito donde otros presidentes norteamericanos fracasaron”, dijo Arie Kacowicz, profesor del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
El analista afirmó a Télam que “por ahora no está claro si Kushner elaborara un plan de paz que no sea diferente del de Kerry”.
“Probablemente, la preferencia de Trump es ‘inducir’ a las partes a reentablar un diálogo directo, a pesar que no hay confianza sino solo escepticismo entre Netanyahu y Abbas”, afirmó Kacowicz.
De todos modos, la visita que realizó Kushner a Israel y a Cisjordania volvió a sacar a la luz un conflicto que trata de aggiornarse a un mundo cambiante, tras la irrupción de guerra civil de Siria en marzo de 2011.
Sin embargo, las profundas diferencias que persisten entre palestinos e israelíes presagian un sin fin de dificultades para lograr un pacto como quiere Trump.
El jefe de la Casa Blanca fue criticado -con razón- por algunas de sus propuestas diplomáticas, como en el caso de completar un muro en la frontera sur con México para detener el flujo de inmigrantes ilegales.
Incluso sugirió la posibilidad de que dicha valla esté revestida con paneles solares. “Bastante imaginativo, ¿verdad? Ha sido idea mía”, dijo el presidente norteamericano, dueño de una vanidad que no tiene límites.
Indudablemente, sus planes son polémicos. Pero hay algo que no pasa desapercibido: Trump ha generado cierta dosis de optimismo tanto en los israelíes como en los palestinos.