INVITACIONES CONDICIONADAS A LA OPOSICIÓN, EEUU Y LA OEA, Y AMENAZAS DE CÁRCEL: LA CONTRAOFENSIVA DE MADURO

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, buscó hoy recuperar la iniciativa política al afirmar que está dispuesto a dialogar con la oposición y rever su decisión de abandonar la Organización de Estados Americanos (OEA), en ambos casos bajo ciertas condiciones, y paralelamente amenazar con cárcel y procesos judiciales a quienes saboteen el proceso de elección de una asamblea constituyente a la que convocó el mes pasado.
Esas iniciativas se sumaron a la revelación de supuestas gestiones para entablar conversaciones con el gobierno de Estados Unidos, hecha anoche por Maduro, y a la represión de una manifestación de apoyo a la fiscal general de la República, la chavista disidente Luisa Ortega Díaz, que dejó un nuevo muerto y al menos 16 heridos.
“Nosotros tenemos contacto permanente con líderes de la oposición pero esos contactos son secretos; yo los autorizo permanentemente”, afirmó el mandatario en conferencia de prensa en el palacio presidencial de Miraflores, y agregó que deseaba establecer “un diálogo con agenda”.
El jefe del Estado sostuvo sin embargo que la conversación entre el oficialismo y la oposición “no puede ser a través de mensajeros, de un papelito”, y se preguntó: “¿Es que no somos adultos, no tenemos nivel para dialogar?”
Las dos últimas ocasiones en que se entablaron diálogos entre el gobierno de Maduro y la oposición fueron en 2014, en medio de las protestas cotidianas que duraron cuatro meses y se cobraron 43 muertos y 873 heridos -según datos oficiales-, y la fines del año pasado.
Esos diálogos duraron respectivamente cuatro y dos sesiones formales, ya que en ambos casos la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se negó a continuar conversando tras denunciar que el gobierno no había cumplido los compromisos adquiridos en los primeros contactos.
Además, esas negociaciones fallidas le costaron respectivamente el puesto al primer secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Aveledo, y el ostracismo a su sucesor, Jesús “Chúo” Torrealba, quien mantiene el cargo pero dejó de ser uno de los voceros de la oposición.
Asimismo, Maduro admitió la posibilidad de revisar su reciente decisión de retirar a Venezuela como miembro de la OEA, siempre y cuando deje su cargo el secretario general de ese organismo, el ex canciller uruguayo Luis Almagro.
“Yo pensaría en algún regreso; que Luis Almagro renuncie y Venezuela podría pensar su retorno a la OEA para un plan de reestructuración, reorganización, que respete la soberanía de los pueblos; así lo declaro y así lo propongo”, dijo el presidente durante su rueda de prensa.
Maduro consideró que el hecho de que la Asamblea General de la OEA que sesionó esta semana en Cancún, México, no reuniera consenso para emitir una declaración sobre la situación en Venezuela fue la “más apabullante” derrota infligida a Almagro.
En cambio, Estados Unidos opinó que la OEA sigue siendo “la mejor vía para animar a Venezuela a volver a celebrar elecciones libres y liberar a los prisioneros políticos”, según dijo la vocera del Departamento de Estado, Heather Nauert, en su conferencia de prensa diaria, en Washington.
Maduro había dicho anoche que aprobó reuniones de “muy alto nivel” con el gobierno de Estados Unidos y se mostró dispuesto a conversar con su par norteamericano, Donald Trump, siempre y cuando éste viera “la verdad” sobre al situación venezolana.
“Han pedido unas reuniones importantes, de muy alto nivel; no las voy a desvelar ni a informar todavía”, aseguró Maduro en declaraciones transmitidas por la cadena nacional de radio y televisión, y añadió que está dispuesto a dialogar con Trump si éste “lograra visualizar con un halo de luz la verdad en Venezuela”.
Por otra parte, el jefe del Estado advirtió que habrá juicios y cárcel para quienes saboteen el proceso de la asamblea convocada por él para redactar una nueva constitución.
“La legislación venezolana es clara, dura y taxativa en los delitos electorales; todo el que sabotee un proceso electoral va a ser detenido antes, durante y después de su intento de sabotaje al proceso electoral, y será juzgado”, señaló.
Añadió que el Poder Electoral -que está bajo control del chavismo gobernante- “está trabajando un conjunto de normas para endurecer la respuesta a estas amenazas”.
Asimismo, David Vallenilla, de 22 años, murió mientras era operado en una clínica tras haber recibido tres balazos en el tórax durante la represión en Caracas de una de las varias marchas convocadas en todo el país en apoyo de Ortega Díaz.
Vallenilla se convirtió en la víctima fatal número 75 en el contexto de las protestas contra el gobierno que vienen realizándose casi cotidianamente desde principios de abril.
Ortega Díaz quedó enfrentada al gobierno en las últimas semanas, al criticar varias de sus medidas, y enfrenta un proceso judicial que puede conducir a su destitución.