INFORME FIRST CAPITAL GROUP: FRENO A FINANCIAR PYMES

Las PYMES en Argentina funcionan en ausencia de un sistema financiero que canalice el ahorro de los argentinos hacia la inversión productiva. En lo que va del 2018, el volumen de financiación a PYMES se encuentra estancado y más del 80% es de corto plazo. Las tasas son la principal restricción de acceso al crédito. La financiación a las PYMES vía mercado de capitales es prácticamente insignificante y cada vez con menos incidencia (3,5%)

 

El sistema productivo de las Pequeñas y Medianas empresas (PyME) en Argentina funciona prácticamente en ausencia de un sistema financiero de intermediación capaz de canalizar el ahorro de los argentinos hacia la inversión productiva. La mayor parte de la financiación Pyme proviene de fuentes propiasy la participación del mercado de capitales es prácticamente nula y continúa perdiendo incidencia respecto al resto de las fuentes de financiamiento.

Con la restricción financiera se inhibe el desarrollo y se limita el crecimiento de las Pymes y este problema a nivel nacional constituye una verdadera anomalía funcional para este segmento. Según el Ministerio de Trabajo de la Nación, las PYMES representan el 99% de las empresas registradas en nuestro país, emplean formalmente al 65% de los trabajadores y de acuerdo al Observatorio Pyme, excluyendo agricultura, generan el 44% de la riqueza de nuestro país.

“Lejos de brindarle cada vez más herramientas de financiación, reorientando los plazos, montos y riesgos, aquí se sigue postergando la Ley de Financiamiento Productivo”, comentó Cristian Traut, analista de FIRST CAPITAL GROUP.

Para poner en contexto, la inversión de cartera (inversión en activos financieros y con una naturaleza de corto plazo) en instrumentos emitidos por el sector privado residente en Argentina finalizó el año pasado en US$ 6.215 millones, es decir, el valor más alto en términos absolutos entre varios países de la región. Vale la pena resaltarlo porque parte de ese capital ingresa en forma especulativa y con una naturaleza de corto plazo y por otro lado, porque su incremento estuvo dado fundamentalmente por las colocaciones de acciones de grandes empresas argentinas en el extranjero, casi duplicando 2016 y prácticamente multiplicado por 11 con relación a 2015.

Esto marca una diferencia sustancial con la forma en la que se financian las Pymes, porque así como el ahorro puede exportarse y las grandes empresas acceder a fondos en otros mercados o acudir a préstamos de su casa matriz o empresas relacionadas; muy difícilmente las empresas pequeñas y medianas puedan financiarse en el exterior y es el ahorro argentino el que debe ser utilizado para financiar estas inversiones de largo plazo.

Si analizamos la evolución del financiamiento de las PyMEs en el sistema financiero argentino, vemos que en el primer trimestre del año el volumen de financiación a las pequeñas y medianas empresas fue de $154 mil millones (excluyendo adelantos en cuenta corriente y tarjetas de crédito), que, medidos con el mismo trimestre del año anterior, representa un incremento nominal de 24%. En términos relativos, considerando la inflación acumulada de 25,4% de los últimos 12 meses, implica que el volumen en términos reales se encuentra estancado en lo que va del año y representa un freno al alza que había representado el año 2017.

Cuando se observa la variación interanual, se presentan una serie de particularidades. Por un lado, la financiación a las pequeñas y medianas empresas vía mercado de capitales es prácticamente insignificante en relación a las fuentes de financiamiento de carácter bancario, sino que cada vez tiene menos incidencia, considerando que en el primer trimestre de 2018 dicha participación descendió a 3,5%.

En cuento a las fuentes de financiación, si se desagrega el flujo de financiación del primer trimestre 2018, el 83% de las financiaciones en el sistema financiero a las Pymes se otorgaron en plazos menores a 90 días, considerando que más de la mitad de la financiación corresponde a adelantos de cuenta corriente.

Los documentos descontados en los bancos para financiar capital de trabajo e inversión productiva, que se extiende a plazos más largos, representó en Marzo sólo el 15%.

 

En términos de restricciones a la financiación, cuando se relevan datos del mercado como la encuesta realizada por el Observatorio Pyme a las empresas industriales de ese segmento, la característica más distintiva en los proyectos de inversión frenados por falta de financiamiento es por la alta tasa de interés, mientras que en segundo lugar informan que no obtienen financiación o bien por rechazo del banco o bien porque la empresa no reúne los requisitos formales para ser financiada. Por lo tanto, el número de Pymes que logra acceder al sistema de financiación bancaria es pequeño.

Dejando de lado el fondeo de corto plazo de descalces financieros con acuerdos en cuenta corriente, que resultan los más costosos y representan más del 50%de la financiación a las Pymes, los dos instrumentos más utilizados por las pequeñas y medianas empresas son los descuentos de documentos en el sistema bancario y los cheques de pago diferido en el mercado de capitales.

“A partir del segundo semestre de 2017, se observa una correlación muy fuerte entre la tasa de los cheques que se descuentan en el mercado de capitales y la del corredor de pases fijada como política monetaria. Es decir, se encareció el fondeo durante todo el segundo semestre del año pasado con las subas de tasa del BCRA y posteriormente descendió luego del cambio de metas de inflación el 28 de Diciembre. El shock cambiario y la suba abrupta de la tasa de referencia de la última semana, encarecieron el costo de los principales productos utilizados por las Pymes y se descuenta que el costo de capital va a seguir escalando fuertemente”, comentó el analista de FIRST CAPITAL GROUP.

La otra particularidad que se presenta es que la tasa de interés que se paga por los documentos descontados en el sistema bancario ha subido más de 500 puntos básicos desde el segundo semestre del año pasado. Esta línea es la más utilizada por las Pymes considerando su tasa de interés real negativa ya que entra en los lineamientos del BCRA de la línea para el Financiamiento de la Producción y la Inclusión Financiera (LFPIF), que impuso a las entidades financieras la obligación de que un porcentaje de su financiamiento al Sector Privado No Financiero sea otorgado a empresas PyMEs.

A partir de 2018, el BCRA liberó gradualmente a los bancos argentinos de su obligación de cumplimentar la LFPIF, y como se observa en el gráfico, en lo que va del primer trimestre del año, la tasa promedio continuó subiendo más de 100 puntos básicos, asumiendo una trayectoria que indica que el costo de fondeo continuará subiendo hasta alinearse al resto de las tasas.

“Un auténtico freno de mano y un panorama hostil para el resto del año para las Pymes de nuestro país en donde el sistema financiero no logra cumplir su rol de principal canalizador de recursos para proyectos productivos y donde se observa que la trayectoria de la inversión continúa desconectada con este segmento empresarial. Mientras tanto, hacen falta nuevos instrumentos operativos desarrollados por los bancos e incentivados por el BCRA así como el diseño de nuevas herramientas, alineando programas que estimulen la inversión productiva y de largo plazo, complementando e incentivando el mercado de capitales, para alcanzar una mayor inclusión financiera de la clase media empresarial de Argentina. Este será el próximo desafío de nuestro país”, finalizó Traut.