HUNGRÍA SANCIONÓ LEY QUE OBLIGA A ONGS A REVELAR SI SON FINANCIADAS DESDE EL EXTRANJERO

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El presidente húngaro, Janos Ader, anunció hoy la firma de una polémica ley sobre el funcionamiento de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), criticada tanto dentro como fuera del país por considerarse que las estigmatiza al exigir que revelen el origen de sus fondos.
La firma del documento por parte del jefe del Estado, después de su aprobación por el Parlamento el pasado martes, es el último trámite requerido para su simultánea entrada en vigor y publicación en la gaceta oficial, que se prevén para los próximos días.
En un comunicado, Ader dice no tener “ninguna preocupación legal o constitucional que podría significar una traba para la promulgación de la ley”, que, en su opinión, “no afecta al funcionamiento de estas organizaciones”, informó la agencia de noticias EFE.
El Gobierno del conservador Viktor Orban ha justificado la normativa como una forma de mejorar la transparencia en el funcionamiento de las ONG.
La ley obliga a las ONG que reciben más de 23.000 euros desde el exterior a proporcionar una lista de donantes y definirse como una “organización financiada desde el extranjero”.
Esas organizaciones consideran que esta definición, que debe ser visible en sus documentos, las estigmatiza y busca socavar su credibilidad.
La ley ha generado severas críticas, entre ellas, del Gobierno alemán, de Amnistía Internacional (AI) y de más de 180 organizaciones del país, que pidieron su anulación.
Ya el 10 de abril, el presidente húngaro promulgó una ley universitaria que en la práctica hacía imposible funcionar a una universidad financiada desde el exterior, la CEU, patrocinada por el magnate financiero globalizador George Soros.
La ley, cuya sanción provocó polémicas, manifestaciones y resoluciones contrarias de la Unión Europea, exige que los institutos académicos financiados desde el extranjero tengan una sede y programas en el país de origen, Estados Unidos en el caso de la CEU.
Exige también un acuerdo entre los gobiernos de Hungría y Estados Unidos para que la CEU pueda funcionar, algo inaplicable ya que en Estados Unidos son los Estados los responsables por la educación.
El espíritu de la norma equivale al que se sancionó en Rusia y obliga a las ONG con apoyos en el extranjero a registrarse como “agencias extranjeras”. En su momento, el Kremlin hizo notar ante las protestas que no hacía sino repetir una ley estadounidense de la década de 1930.