Por Daniel Scarafia, General Manager Sudamérica Hispana de Hitachi Vantara

Las empresas de tecnología hemos sido pioneras en la implementación del teletrabajo como un valor y parte de la cultura de la organización. Los avances tecnológicos han hecho posible que esta metodología pueda extenderse a la mayor parte de las organizaciones, sin importar su tamaño ni desarrollo. Una investigación reciente de IDC (anterior al Coronavirus) arrojó que “el 62% de los trabajadores de Estados Unidos indicó que su organización ofrecía cierta flexibilidad con respecto al trabajo remoto”[1]. Algo muy valorado en estos días donde nos vemos obligados a replegarnos y mantener el aislamiento.

Tanto las empresas como los empleados han tenido que adaptarse a este nuevo escenario, ya que la vida misma ha cambiado. Toda la familia en casa, alternar horarios para cubrir las necesidades de los chicos, e incluir en esta rutina el trabajo diario que antes hacíamos en la oficina. En definitiva, conciliar la vida laboral y familiar particularmente en estos días tan especiales.

Sin embargo, recientemente he leído que en Argentina solo el 2% de las empresas utilizan el teletrabajo[2]. Probablemente, la pandemia haya acelerado a nivel local una tendencia mundial que se viene imponiendo desde hace un tiempo. Un cambio de mentalidad sobre la manera en que se conciben los negocios y la productividad. Pero ¿cuán preparados estamos para esto?

Mucho se ha hablado de los beneficios que tiene el teletrabajo para las empresas en cuanto a la reducción de los costos operativos y el aumento de los ingresos y la productividad. Como ejecutivos se nos plantea un enorme desafío por delante: ¿cómo poner a disposición los recursos y fomentar las potencialidades para que esto ocurra? ¿Cómo mantener la rueda girando y el negocio funcionando en épocas de aislamiento?

En estos tiempos, donde la salud se antepone a todo, es indispensable reevaluar las políticas de trabajo remoto, los procesos y la disponibilidad tecnológica. Muchas veces creemos que lo técnico es más fácil de resolver. Es cierto que hoy en día el acceso a soluciones en la nube facilita las cosas, sobre todo a pequeñas y medianas empresas donde contar con infraestructura propia es mucho más costoso. Sin embargo, es un aspecto que requiere ser analizado para poder democratizar el acceso por todos.

Asimismo, la seguridad se transforma en un aspecto clave para las organizaciones, poner en conocimiento y trabajar sobre los protocolos de acción e implementación de prácticas seguras, no descuidar el factor humano que es lo esencial en estos momentos, pero al mismo tiempo garantizar la proteccion y seguridad de los datos que son la base de nuestro negocio.

Estamos viviendo un contexto inaudito y es necesario que nos adaptemos, y rápido, al nuevo escenario. Probablemente, esta nueva situación nos deje muchas enseñanzas y nos encuentre más unidos de acá en adelante. Marcarán la diferencia aquellas organizaciones que puedan generar un entorno de trabajo que valore esto y que rápidamente implementen la tecnología y los procesos que permitan que la rueda de su negocio siga girando.