El doctor Oscar Mendiz, director del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, dijo hoy que la decisión de cerrar las sedes de Arenales y Pilar es una medida dolorosa, agregó que ambas sedes eran alquiladas y que hubo que optar entre seguir pagando esas locaciones o mantener las fuentes de trabajo.


La medida afecta a unos 50 empleados (25 por establecimiento) que serán reubicados en el edificio central de la avenida Belgrano, sobre los 1.600 con los que cuenta la Fundación. En los casos en que haya personal que no acepte esta propuesta por cuestión de distancia -como los que se desempeñan en Pilar- se negociará la forma de algún acuerdo entre las partes, agregó.


La sede de Arenales, por su parte, dejará de funcionar a fin de mayo y el de Pilar lo hará a fin de junio.
En los últimos dos meses, por temor a los contagios, la gente dejó de concurrir a las visitas médicas y centros de salud, indicó Mendiz a Télam.

(Fuente: Télam)