ESTIMAN QUE LAS INDUSTRIAS ELECTROINTENSIVAS PUEDEN REDUCIR HASTA 20% SUS CONSUMOS ENERGÉTICOS

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Más de 400 industrias con consumos energéticos intensivos podrán beneficiarse de una fuerte inyección de competitividad a partir de 2018 a través del ahorro en los consumos de gas y electricidad, de hasta 20%, en muchos casos sin necesidad de nuevas inversiones o mediante la aplicación de montos reducidos.
El Ministerio de Energía y Minería confía en que esas empresas pueden reducir entre 5% y 20% en promedio sus facturas, como lo demuestran los ejemplos en los últimos años de las compañías Profertil, Mastellone, Genelba o las terminales portuarias sobre el Río de la Plata, entre otras.
Estos resultados, dijeron funcionarios a Télam, se lograrían con la implementación de programas de mejoras en la eficiencia energética en cada proceso productivo, contemplados a mediados de mayo en la resolución conjunta N° 1 de Energía y Minería y de la cartera de Producción.
Esa medida se estableció como contrapartida del descuento de hasta 20% en las tarifas de electricidad dispuesto entonces por los ministros Juan José Aranguren y Francisco Cabrera para los grandes usuarios con demanda de potencia igual o superior a 300 Kw, hasta el límite de consumo de 15.000 megavatios hora (Mwh).
Las bonificaciones en las facturas se extenderán hasta el 31 de diciembre de 2019 y son retroactivas al 1° de febrero para las compañías electrointensivas y al 1° de abril para las ultra electrointensivas.
Entre las beneficiarias figuran fábricas de hilados y tejidos; acabado de textiles; productos minerales no metálicos; madera y corcho; fundición de metales; fabricación de vidrio; papel; y productos de plástico.
Según la resolución N° 1, las industrias incluidas deben identificar las instalaciones, equipamiento, sistemas y procesos que afecten en forma significativa el uso y consumo de la energía; precisar la situación actual y proyectada; e identificar, priorizar y registrar oportunidades para mejorar el desempeño energético.
Todo eso “redundará directamente en una reducción de sus costos e impactará positivamente en su productividad”, afirmó la subsecretaria de Ahorro y Eficiencia Energética, Andrea Heins, durante el primero de los talleres virtuales (los próximos serán el 14 de este mes y el 15 de septiembre) para informar a las empresas sobre las características del programa.
Antes de 31 de agosto las empresas deberán detallar un listado de equipos consumidores de energía eléctrica, involucrados directa o indirectamente en el proceso de fabricación, y a fines de octubre presentarán su primer informe de revisión energética.
Luego, a finales de abril de 2018 entregarán el segundo informe, en el que se incluirán las metas y plazos fijados para reducir el consumo y aprovechar las oportunidades de mejoras, considerando las condiciones financieras, operacionales y comerciales, así como las opciones tecnológicas.
“Esto no significa un compromiso vinculante de inversión, sino mostrar que se hizo el análisis y se priorizaron los usos significativos sobre los que hay que centrar la gestión”, dijo la subsecretaria Heins.
La funcionaria explicó que “se trata de detectar oportunidades de mejora, modos de operar un equipo, establecer un procedimiento para controlar de manera sistemática alguna variable, reenfocar recursos de mantenimiento o priorizar reparaciones, siempre que no afecten la rentabilidad”.
En otras ocasiones se requerirán mayores inversiones o cambios tecnológicos, pero hay ejemplos de progreso sin necesidad de destinar recursos elevados, “como hizo la láctea Mastellone, que redujo sus consumos en 4%”, puso como ejemplo la subsecretaria.
Otros casos exhibidos son el de la fábrica de nutrientes Profertil, que logró una rebaja de 10% en el consumo de gas por tonelada de urea en 2013-15; y las terminales portuarias, que consiguieron bajar en 6,5% en sus usos energéticos al racionalizar la operación de grúas pórtico, iluminación, contenedores refrigerados y utilización de vehículos internos.
Por último, Heins exhibió el caso de la central termoeléctrica bonaerense Genelba, que redujo su consumo en 7.635 MWh por cambio de la lógica de control en ventiladores (refrigeración) y por campañas de concientización en el uso racional de la energía, lo que reportó beneficios por $ 270 millones en 2013-14.