ESPIONAJE BRITÁNICO REVELA UN GRAN CIBERATAQUE

El Reino Unido condujo una “gran cibercampaña ofensiva” contra el Estado Islámico, reveló hoy el jefe del servicio británico de espionaje informático (GCHQ) Jeremy Fleming, quien afirmó que la operación obstaculizó la capacidad del grupo radical de coordinar ataques y limitó su propaganda.
Se trata de la primera vez que el Reino Unido logra sistemáticamente degradar los esfuerzos online de un enemigo en una campaña militar, aseguró Fleming en su primer discurso público al frente del GCHQ, informó la cadena BBC.
“Los resultados de estas operaciones son muy variados”, sostuvo al precisar que en 2017 “hubo momentos en que Daesh, como también se llama al Estado Islámico, encontró casi imposible difundir su odio online, utilizar sus canales normales para difundir su retórica o confiar en sus publicaciones”.
Hasta ahora esta cibercampaña no había tomado estado público porque era “demasiado sensible” como para hablar de ella, pero había logrado interrumpir actividades del grupo extremista e incluso había destruido equipos y redes, dijo Fleming.
“Esta campaña muestra cuán enfocado y efectivo puede ser la ciber-ofensa”, destacó.
Por otra parte, Fleming cuestionó a Rusia por practicar un “ciberactivismo inaceptable”, que es una “amenaza creciente” para el Reino Unido y sus aliados, y en este sentido recordó el ciberataque con el ransomware NotPetya contra Ucrania, en junio del año pasado, que se extendió por todo el mundo.
“No están jugando con las mismas reglas”, dijo el director de la agencia británica de espionaje informático, para quien “están borrando los límites entre la actividad criminal y estatal”.
El ciberataque con el gusano llamado NotPetya, que afectó a cientos de empresas en 65 países pero perjudicó principalmente a Ucrania, no fue una acción regular con fines comerciales sino la puesta en acción de un arma de la ciberguerra, coincidieron especialistas en aquel momento.
En concreto, alrededor de 2.000 computadoras de cientos de empresas en varios países amanecieron infectadas por lo que parecía un ransomware -un tipo de malware que encripta equipos o archivos y exige un pago para liberarlos-, que pedía un rescate de 300 dólares.
Sin embargo, NotPetya no solo cifraba archivos sino que corrompía parte del sistema de arranque de las máquinas infectadas y dañaba el disco rígido, un poder de destrucción para el cual no hay una “cura” y que dejó miles de computadoras inutilizadas.