ESPAÑA REDUJO A 2,3% SU PREVISIÓN DE CRECIMIENTO PARA 2018 POR LA SITUACIÓN EN CATALUÑA

España redujo en tres décimas hasta 2,3% el avance de la actividad para 2018 a partir de la incertidumbre por la situación en Cataluña, la moderación del ciclo económico y la ausencia de presupuestos generales del Estado, según el plan presupuestario remitido a Bruselas por el gobierno ibérico.
El Gobierno español bajó de 2,6% a 2,3%, el crecimiento del PBI para 2018 por la incertidumbre de la situación en Cataluña, la moderación del ciclo económico y la ausencia de presupuestos generales del Estado, según el plan presupuestario enviado ayer a Bruselas al que accedió la agencia EFE.
El plan presupuestario 2018 de España se elaboró basándose en un escenario económico sin cambio de políticas públicas, realizado en un escenario macroeconómico y fiscal para 2017 y 2018 sin incorporar nuevas medidas de política económica.
El plan presenta novedades con respecto a la estrategia fiscal comunicada en abril de este año en el Programa de Estabilidad.
De acuerdo con los últimos datos de recaudación y de ejecución presupuestaria disponibles, España tiene garantizado el cumplimiento, si cabe con menor riesgo, del objetivo de déficit público de 2017, fijado en 3,1% del PBI.
No obstante, la proyección bajo la hipótesis de “política constante”, junto con la ralentización del crecimiento económico real previsto para 2018, sitúa la estimación del déficit para 2018 en 2,3%.
Las proyecciones son “prudentes” e incorporan la ligera desaceleración económica, en línea con lo que anticipan los principales organismos nacionales e internacionales, pero que también tienen en cuenta una ligera contención de la demanda interna, resultado del impacto negativo asociado a la actual situación política en Cataluña, subrayó el documento.
El crecimiento de la economía española previsto para 2018 “sigue siendo sólido”, superior a la media prevista para la zona euro y mucho más sostenible y equilibrado que en épocas anteriores, gracias a las reformas estructurales acometidas, según el Gobierno.
Además, consideró que sigue siendo un crecimiento económico intensivo que favorece la creación de empleo y permitirá reducir la tasa de paro hasta el 15,5 por ciento en media anual en 2018 y pronosticó que la demanda nacional se mantendrá en 2018 como el principal motor del crecimiento.
En tanto, los datos de consumo privado indican que en 2018 se mantendrá un sólido ritmo de crecimiento, de 1,8%, en un contexto de favorables condiciones de financiación.
Las ganancias de competitividad y la favorable evolución de los mercados de exportación se traducirán en un avance de las exportaciones, que crecerían 6,2% en 2017 y 5,1% en 2018.
Por su parte, las importaciones de bienes y servicios se aceleran hasta 4,4% en 2017 y moderan ligeramente el ritmo de crecimiento en 2018 hasta 4,1%, en línea con el comportamiento de la demanda final.
La evolución prevista para las exportaciones y las importaciones permitirá mantener un elevado superávit comercial de bienes y servicios en los próximos años, que compensará el déficit de rentas primarias y secundarias, pronostica el documento enviado a Bruselas.