EN LA CUENTA REGRESIVA HACIA VOTACIÓN CRUCIAL, EL GOBIERNO ES OPTIMISTA Y ESPERA QUE LOS DIPUTADOS MANTENGAN A TEMER EN EL PODER

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La cuenta regresiva para la votación del próximo miércoles 2 de agosto sobre la denuncia contra el presidente Michel Temer encuentra al gobierno más optimista, con la posibilidad de que la Cámara de Diputados rechace la acusación por corrupción pasiva y evite suspender por seis meses del cargo al jefe del Estado de Brasil.
“El ambiente está muy favorable, hemos vencido en comisión y seguramente el gobierno tendrá mayoría y rechazará una denuncia sin pruebas”, dijo a Télam el jefe del bloque de diputados del gobernante Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), Luiz Baleia Rossi.
El Palacio del Planalto, con el propio Temer a la cabeza, se encargó de negociar voto a voto la sesión clave en la Cámara de Diputados que tratará sobre la denuncia penal por corrupción pasiva hecha contra el jefe del Estado por el fiscal general, Rodrigo Janot.
Janot sostiene que Temer avaló sobornos al ser grabado por el empresario y delator premiado Joesley Batista, del frigorífico JBS, ante quien supuestamente designó a su ex asesor Rodrigo Rocha Loures como ‘mula’ de una serie de pagos de sobornos, entre ellos uno que fue filmado por la policía, con una valija conteniendo 500.000 reales (unos 150.000 dólares).
El frente económico, que presenta dificultades para cumplir la meta de déficit fiscal para este año -de 44.000 millones de dólares-, encendió un alerta en el gobierno de Temer, cuyos aliados confían en que la votación será vencida.
Para que Temer sea suspendido del cargo -y procesado-, debe ser aceptada la denuncia por dos tercios de los legisladores, es decir, 342 sufragios. El gobierno necesita de, al menos, 172 votos para rechazarla.
“Estimo que tendremos 257 votos”, dijo a esta agencia el jefe del bloque del PMDB, uno de los incondicionales de Temer.
La previsión se fundamenta en que la denuncia fue rechazada en la comisión de Justicia y Ciudadanía el pasado 13 de julio, dando un fuerte mensaje a la oposición y a los indecisos.
Además, el gobierno, según la prensa local y la oposición, gastó unos 5.000 millones de dólares en las llamadas enmiendas parlamentarias (partidas presupuestarias extras) para más de una docena de diputados.
Esta maniobra -garantizada por la ley- le valió un pedido de investigación hecho por los partidos de oposición por supuesta compra de votos ante la Procuración General de la República.
El gobierno ha decidido enfrentar directamente a Janot, el jefe de los fiscales que termina su mandato el 13 de setiembre, al que Temer acusa de intencionalidad política y “atentar contra el país” con su denuncia.
Janot prepara una segunda denuncia por los delitos de asociación ilícita y lavado de dinero contra Temer, antes de dejar el cargo, que será ocupado por Raquel Dodge, una fiscal elegida por el mandatario que fue la segunda más votada para el cargo por los propios miembros del Ministerio Público.
“Tenemos certeza de que la denuncia será rechazada”, dijo el ministro jefe de la Casa Civil (jefatura de Gabinete), Eliseu Padilha, quien afirmó que, aprobada la reforma laboral hace dos semanas, el principal objetivo actual es darle curso a la reforma del sistema de jubilaciones, la cual es considerada crítica para evitar el derrumbe de la meta del déficit fiscal.
La oposición está dividida ya que algunos diputados defienden no dar quorum, en una sesión que necesita 342 presentes.
“Queremos que la denuncia sea investigada, pero no daremos quorum para que la base del gobierno, comprada con aportes extras, termine con el proceso”, dijo Chico Alencar, del izquierdista Partido Socialismo y Libertad (PSOL).
Otra parte de la oposición apuesta a que la baja popularidad de Temer (2% según el monitor mensual de la empresa francesa IPSOS, que detectó que el 95% de la población considera errado el rumbo del gobierno) pueda influir en los diputados que buscan su reelección el próximo año.
“Queremos que los diputados oficialistas se presenten, hablen ante el micrófono y manifiesten públicamente su opinión. Creemos que quedarán expuestos y por eso muchos van a elegir votar por la aceptación de la denuncia”, dijo Carlos Zarattini, jefe del bloque de diputados del Partido de los Trabajadores de los ex presidentes Luiz Inácio Lula da SIlva y Dilma Rousseff.
El Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, fuerza también involucrada en el caso de corrupción con JBS, ya mostró fisuras, y pese a ser el sostén principal de Temer, votará dividido sobre la denuncia.
Incluso Cardoso, al estallar en mayo el escándalo, le pidió a Temer dar un paso al costado, en medio de teorías conspirativas que indican que el jefe de Diputados y número dos del país, Rodrigo Maia, trabajaba para acatar la denuncia y asumir el poder.
Maia, quien será presidente en caso de que la denuncia sea aceptada, ha garantizado fidelidad al presidente Temer.
El jefe de Diputados pertenece al derechista partido Demócratas, que integra el gobierno de Temer, y si asume ahora puede quedar inhabilitado para las elecciones del próximo año, a las cuales se perfila como candidato de su agrupación.
Maia es uno de los que sostiene que Temer tiene votos para permanecer en el cargo.
Sin embargo, el plano económico se erosionó a la par del político con el escándalo de corrupción por la delación premiada de JBS.
El gobierno puso a prueba su capital político frente al poder económico la semana pasada, al determinar el aumento del 16% en los impuestos para combustibles, lo cual eleva en 40 centavos de real (unos 2 pesos) el precio de la nafta y el etanol.
La medida del ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, fue rechazada por las patronales industriales como la FIESP, y quedó en suspenso momentáneamente por una cautelar de la justicia de Brasilia.
Meirelles enfrenta una “dramática situación fiscal”, tituló el diario O Globo, principal defensor del ministro, al que incluso propuso como posible presidente en caso de salida de Temer.
Los números no ayudan: según informó hoy el Tesoro Nacional, el déficit primario de junio fue de 19.700 millones de reales (6.300 millones de dólares), el peor resultado en 20 años. El rojo fiscal acumula 18.000 millones de dólares en el semestre, otro récord.
En el acumulado de 12 meses, el déficit supera en 30% lo proyectado para 2017.