EMPIEZA LA CUMBRE DE LA UE CON PEDIDOS DE “UNIDAD” ENTRE LOS ESTADOS MIEMBRO

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El presidente de Consejo Europeo, Donald Tusk, pidió hoy “unidad” entre los países de la Unión Europea (UE) al llegar a la última cumbre del bloque de este año, en Bruselas, cuya agenda estará marcada por el divorcio con el Reino Unido, la crisis migratoria y la reforma del euro.
Al llegar a la cumbre de los jefes de Estado y gobierno de la UE, que tendrá lugar entre hoy y mañana, Tusk dijo que la “auténtica prueba de unidad” de los Veintisiete quedará demostrada en la próxima fase de negociaciones del Brexit.
“Esta cumbre es una ilustración clara del hecho de que solo cuando estamos unidos podemos abordar con éxito las cuestiones y tareas más difíciles, como la Europa de la defensa o el Brexit”, declaró el presidente del Consejo Europeo, órgano que representa a los países de la UE.
Sobre el Brexit, Tusk explicó que mañana finalizará formalmente la primera etapa de la negociación para el divorcio, que fue pactada tras 17 meses de intensas discusiones en las que se llegó a un acuerdo en tres cuestiones: los derechos de los ciudadanos, el futuro estatus de la frontera con Irlanda y el monto de la factura que deberán pagar para irse.
Además, reveló que hoy será el lanzamiento de Pesco, un acuerdo de cooperación militar entre los miembros del bloque, que fue firmado por 23 Estados el 13 de noviembre pasado.
“Ambos son logros que exigían valentía, realismo y sobre todo nuestra unidad”, dijo Tusk, antes de hacer referencia a la “visible falta de unidad” que hay entre el norte y el sur en materia económica, y entre el este y el oeste en materia migratoria.
“En la Unión Económica y Monetaria la división, perdonen la simplificación geográfica, está entre el norte y el sur y cuando se trata de migración es entre el este y el oeste”, señaló.
Mientras los países acreedores como Alemania, Holanda, Finlandia y Austria reclaman menos solidaridad y más responsabilidad de parte de los deudores, estos últimos, reclaman más solidaridad tras una larga etapa de ajuste por la crisis económica.
Sin embargo, la ecuación se invierte en materia migratoria.
Con Alemania a la cabeza, los países del oeste de la UE pugnan por mantener el reparto solidario de refugiados entre los Estados miembro, mientras el llamado grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia) apoya la nueva propuesta de Tusk de buscar nuevas vías de financiamiento y de prevenir los flujos.
De hecho, los líderes de esos cuatro países se reunieron con Tusk antes de la cumbre y se comprometieron a desembolsar 35 millones de euros para la causa.
A su llegada a la cumbre, la canciller alemana, Angela Merkel, defendió la solidaridad por encima del “ordenamiento y la gestión” como única respuesta a la crisis migratoria.
“No puede ser que no haya solidaridad interna”, se quejó Merkel, quien recordó que los países fronterizos soportan mucha presión migratoria.
En la misma línea, aunque menos diplomático, el canciller de Austria, Christian Kern, rechazó “categóricamente” el planteamiento de Tusk, que envió una carta a los líderes europeos, en la que llama a concluir que el sistema de cuotas obligatorias es ineficaz y divide a los Veintiocho, informó la agencia de noticias EFE.
Por su parte, Merkel, consideró positivo el avance de las negociaciones y expresó su esperanza de pasar pronto a la segunda etapa, centrada en las futuras relaciones comerciales y el período de transición hasta el divorcio.
Merkel se mostró más ambigua con respecto a las reformas de la eurozona, aunque subrayó que considera importante “reforzar la unión económica y monetaria”.
La primera ministra británica, Theresa May, no participará de la reunión en la que, mañana, los Veintisiete confirmarán el paso a la segunda fase, aunque si participará del encuentro de hoy.
Al llegar a la cumbre, May dijo estar “decepcionada” por la derrota que sufrió ayer en el Parlamento británico, cuando un grupo de diputados conservadores se sumaron a la oposición laborista para imponer una enmienda que les asegure tener la última palabra en las negociaciones para el divorcio final con la UE.
“Estoy decepcionada” pero “estamos en el buen camino para cumplir con nuestras promesas sobre el Brexit”, declaró May a su llegada a Bruselas.