EL TEATRO NACIONAL CERVANTES VOLVERÁ A LUCIR COMO EN 1921

La Ciudad de Buenos Aires guarda tesoros arquitectónicos y culturales que van recuperando su fisonomía original y que son un atractivo para los turistas que buscan encontrar ese pasado europeo de la Belle Epoque, que caracterizó a la urbe a principios de siglo XX, como es el caso del Teatro Nacional Cervantes, cuya puesta en valor tiene como objetivo a que luzca como en 1921, año de su inauguración.
Este monumental edificio ubicado en la ochava de Libertad y Córdoba, en pleno barrio de San Nicolás, construido por el impulso e inversión de la actriz española María Guerrero y su esposo, Fernando Díaz de Mendoza, está hoy recubierto de andamios en su ingreso por la calle Libertad que cubren parte de su fachada de estilo barroco español.
El director General y Artístico del teatro, Alejandro Tantanian, dijo a Télam que a pesar de los trabajos de puesta en valor, “no está alterada la programación ni las visitas guiadas que se realizan para los turistas y locales, en grupos de 45 personas por contingente” al que destacó como “el único teatro nacional del país”.
Las obras “que comenzaron luego de 12 años” y se circunscriben en las fachadas “sin alterar el interior del teatro”, son realizadas por la Dirección Nacional de Planeamiento del Ministerio del Interior y se extenderán por un lapso de 16 meses.
“De esos, siete se usarán para arreglar “la fachada de la calle Libertad, lo que terminará en febrero”, luego de lo cual se ocuparán de la ochava y el frente que da a la avenida Córdoba “por otros nueve meses”, detalló.
Los trabajos también abarcarán las terrazas por mantenimiento pero “no afectan al funcionamiento del teatro”, remarcó Tantanian, quien subrayó que el edificio levantado en 1921 fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1995, y su frente es una réplica del Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares, una construcción del siglo XV.
El teatro, que fue adquirido por el Estado nacional, sufrió un incendio el 10 de agosto de 1961 que destruyó gran parte de sus instalaciones y lo mantuvo cerrado hasta su reapertura en 1968, con la incorporación de un nuevo anexo.
El funcionario agregó que en el teatro y su moderno edificio anexo “trabajan cerca de 400 personas entre administrativos y técnicos” en tanto que “los elencos artísticos son contratados por no ser estables, pero el vestuario, las escenografías y la utilería, las hacemos acá”.
La sala mayor del teatro, que lleva el nombre de su creadora, María Guerrero, cuya acústica perfecta no requiere amplificación electrónica, cuenta con más de 860 localidades, mientras que las otras dos tienen 140 y 70, por lo que la menor se usa para recepciones, conciertos de cámara y protocolo.
El escenario del teatro mide 16 x 28,5 metros, y dispone de un disco giratorio central de 12 metros de diámetro, cuyo piso está formado por tableros de madera de 1 metro cuadrado que permiten la formación de desniveles.
Delante del proscenio se encuentra instalado un escenario levadizo de 12 x 2,7 metros, que permite tanto la prolongación del escenario principal, la conformación del foso de la orquesta o la extensión de la platea.
Las visitas guiadas “actuadas”, se realizan los miércoles, para niños -a pedido y en grupo-, en tanto que los sábados a las 11 son “para todo público”, a 80 pesos por persona, y tiene la particularidad que los guías, que son actores y hacen el recorrido como una representación “cuentan el lado B del lugar, como la relación de María Guerrero y su familia”.
Como un adelanto de esa “tormentosa” relación, contó a Télam que el actor español, Fernando Fernán Gómez, era nieto de la famosa actriz, pero Guerrero lo negó siempre por tratarse de una relación extramatrimonial de su hijo, a quien prohibió que lo reconociera hasta después de su muerte.
Pero el entrevero familiar no finalizó en ese episodio ya que su otro hijo se casó con su prima, también llamada María Guerrero, por lo que esa familia tuvo dos mujeres con el mismo nombre y apellido, algo que sonaba casi como incestuoso a principios del siglo pasado.
Fuera de este “cotilleo”, como se dice en España, pero que le da salero a la visita, el teatro Cervantes, al ser el único de categoría nacional, ofrece entradas accesibles a un costo de 120 pesos, que podría subir a 200 pesos a fin de año, un precio que Tantanian calificó como “bastante económico”.
En cuanto a los trabajos, demandarán una inversión calculada en principio de 35.764.856 pesos, según la licitación ganada por el estudio Ingeniero Villa S.R.L. que le encargó la obra al arquitecto Francisco de la Ezcurra.
El espacio cuenta con un público que lo sigue de manera particular, por años, como quienes todavía recuerdan la escenografía de “Sueño de una noche de verano” que al comenzar el segundo acto el público aplaudía aún antes de que saliera a escena algún actor, por la representación que hicieron del amanecer.