EL SELLO DE LA TRADICIÓN VITIVINÍCOLA DE BERISSO SE DESTACA EN LA FIESTA DEL VINO DE LA COSTA

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Con una nutrida y variada agenda de actividades musicales y culturales, la localidad bonaerense de Berisso difunde este fin de semana su trabajo y producción en la Fiesta del Vino de la Costa, en la que los visitantes pueden degustar la tradición vitivinícola que nació junto a la llegada de inmigrantes a fines del siglo XIX a la ribera del Río de la Plata.
Sobre la playa de estacionamiento de la Terminal Portuaria de Tec-Plata, en la calle Nueva York y 172 de Berisso, se realiza la muestra en la que participan productores locales, artesanos, artistas e instituciones de la localidad del Gran La Plata denominada la Capital del Inmigrante.
El presidente de la Cooperativa que reúne a los productores de vino de la costa, Martín Casali, señaló a Télam que “Berisso es un distrito con un sector rural de identidad muy arraigada en 100 años de trabajo” y dijo que este producto tiene características particulares en su sabor “porque los descendientes de los pioneros cultivan verduras, hortalizas y frutas, lo que le brinda condiciones especiales a las uvas”.
El vino de la costa generó una fuerte controversia con los productores vitivinícolas de Mendoza y San Juan debido a que la uva de Berisso había sido desestimada como variedad en 1992.
Sin embargo, en el 2013 y mediante la Resolución 23/13, el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) reconoció al Vino de la Costa de Berisso como “un producto regional típico, con identidad propia y que representa una alternativa de desarrollo para la población local al generar fuentes de trabajo”.
Una imponente carpa de 70 por 40 metros aloja más de 100 stands de productores locales en el que el aroma frutado y sabor característico del Vino de la Costa es lo que más atrae a los visitantes.
Hector Daraya, un productor de uvas y ciruelas que continuó la producción que iniciaron sus suegros en 1950, cuando compraron un terreno en la denominada Playa “La Bagliardi”, puntualizó que “tenemos una producción familiar con uva de monte, que en su variedad blanca es muy dulce”.
Renzo Ruscitti es un productor que vino de Italia hace más de 60 años con sus padres y cinco hermanos, y luego de trabajar como medianeros en una quinta cultivando hortalizas, se instalaron en la Isla Paulino a cultivar uvas y producir vino “porque siempre he trabajado con gusto en el viñedo”.
La mayoría de los viñateros, en 2003, se agruparon en la Cooperativa de la Costa y comenzaron a trabajar en forma coordinada con la Facultad de Agronomía de la Universidad platense con el objetivo de potenciar la producción pero sin perder el concepto artesanal.
Eduardo Gonzalo, un productor de licores artesanales que, junto a su esposa, comenzó con el emprendimiento cuando lo afectó la crisis económica del 2001, participa desde la segunda edición de la Fiesta con sus licores “Esperanza”, que, sostuvo, “logramos consolidar porque utilizamos productos nobles y recetas antiguas”, explicó el productor.
“El éxito de esta feria es que revalorizó el trabajo de la gente del lugar y aunque luego se sumaron más emprendimientos que acompañan hay una conciencia popular y ya está instalada”, resaltó Gonzalo.
Mientras recorre los stands, Karina, una vecina de Berisso, muestra su orgullo por la muestra ” fundamentalmente porque es nuestra y porque esta producción local del vino hace crecer a nuestra ciudad”.
La feria cuenta con diferentes números musicales de tango, folklore, rock y música de las diferentes colectividades y también con un paseo de artesanos, un patio de comidas y visitas guiadas a las pequeñas bodegas que fabrican vino de la costa.
Además, tiene un espacio destinado a la degustación de cervezas artesanales de los productores de Berisso, que fabrican marcas como Idalina, Krebs, DK, Siete Tres, Walrus, 1871, Del Monte, Kungra y Reymon, entre otras.