EL PROYECTO PERLAN II REALIZÓ PRUEBAS EN EL CALAFATE DESTINADAS A INVESTIGACIONES AEROESPACIALES Y ATMOSFÉRICAS

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La Misión II del proyecto Perlan, un planeador diseñado para volar sobre las corrientes de viento a 27.400 metros de altura, en plena estratósfera, realizó hoy en la localidad santacruceña de El Calafate una nueva prueba de investigación de vuelos a gran altitud, cambio climático y sobre la ciencia de la aviación relacionada con los viajes en Marte.
“El ambiente en la estratósfera es muy similar al que existe en Marte, por lo que todas las comprobaciones que se puedan realizar a ese nivel serán vitales para diseñar y organizar una misión a Marte”, dijo a Télam Morgan Sandercock, piloto y diseñador del Proyecto Perlan.
Sandercock estuvo hoy a cargo del vuelo del planeador, que si bien no alcanzó la altura deseada porque los vientos no fueron favorables, continuó recabando y aportando datos que luego se utilizarán en sucesivas pruebas.
El equipo de trabajo está desde julio en El Calafate llevando adelante pruebas y “hasta el momento hemos logrado cuatro vuelos muy buenos, aunque aún no pudimos superar nuestro propio récord de 15 mil metros”, explicó a Télam Sandra Bazgan, licenciada en Análisis de Sistemas de la Universidad del Instituto Técnico Buenos Aires (ITBA) y esposa de Sandercock.
El piloto detalló que “el planeador Perlan 2 es esencialmente una nave espacial con una envergadura de 84 pies”, y que “el objetivo fundamental es elevarse a 90.000 pies (27.400 metros)”.
La elección de El Calafate para concretar su segundo período de pruebas en Argentina obedece a que “la región patagónica es uno de los pocos lugares en la tierra donde una combinación de vientos de montaña y el vórtice polar crean las más altas ondas de montaña estratosféricas del mundo, corrientes de aire ascendentes que nos pueden llevar al límite del espacio”.
Principal diseñador de los elementos técnicos del aeroplano, Sandercock explicó que los primeros ensayos del Proyecto Perlan “comenzaron el 23 de septiembre de 2015 en el aeropuerto de Redmond, Oregon, Estados Unidos, cuando el planeador completó con éxito su primer vuelo de prueba”.
“El principal problema que encontramos es que a 90.000 pies (27.400 metros) la densidad del aire es un 3 por ciento menos que la normal y la temperatura es de -70° C, por lo que todo lo que está en la aeronave se congela. Este problema ya se experimenta a los 15 mil metros, lo que nos ha llevado a realizar modificaciones al equipo para solucionarlo”.
El piloto señaló que “la duración de los vuelos ronda las seis horas, debido a que como el aeroplano no cuenta con motor que genere energía, debemos recurrir a baterías con esa duración máxima”.
“Durante ese lapso nos desplazamos en un radio no mayor a los mil kilómetros, que es el mayor recorrido que puede realizar el Perlan, buscando saltar de una corriente a otra para procurar altura”, proceso que aprovecha las “ondas ascendentes y descendentes” de viento que existen en el aire. Para subir el planeador “se monta” en una onda que sube, hasta que encuentra otra más alta y así hasta llegar a la altura máxima pretendida, indicó.
“Contamos en el planeador con un instrumental muy preciso que nos va indicando las características de las corrientes de aire que tenemos por delante. Esa tarea está a cargo del copiloto, pero además tenemos un tercer piloto en tierra siguiendo por computadora todo el proceso y donde también está monitoreando las corrientes y nos da las indicaciones correspondientes”, remarcó Morgan.
La tarea de este “tercer piloto en tierra”, es precisamente uno de los puntos centrales con los que cuenta el proyecto para evitar accidentes o situaciones riesgosas, ya que está permanentemente evaluando las condiciones con las que se va a encontrar el aeroplano en su periplo y advierte a la tripulación sobre los cambios necesarios.
“La misión recoge datos invaluables para científicos de todo el mundo para ayudar a actualizar y mejorar los modelos climáticos existentes”, puntualizó Bazgan, pero “un aspecto aún más importante es inspirar a los jóvenes a involucrarse en estos temas porque ven que pueden hacer cosas interesantes con él”.
El Airbus Perlan 2 es un planeador presurizado diseñado para volar en el borde del espacio donde la densidad del aire es menos del 2% de lo que es al nivel del mar, está tripulado por dos personas que respiran oxígeno puro proporcionado por un sistema de rebreather, y lleva los instrumentos científicos necesarios para explorar las olas montañosas estratosféricas.
La aeronave tiene un peso bruto de 1.800 libras y un ala de 84 pies; su velocidad verdadera del vuelo en 90.000 es de 350 nudos (403 mph) y la cabina estará presurizada a 8.5 psi (14.500 pies).
En 2014 Airbus Group, buque insignia de la industria europea que une las capacidades de tres líderes del mercado (Airbus, Airbus Defense y Space, y Airbus Helicopters) se unió al proyecto como socio y principal fuente de financiamiento.