EL PRIMER MINISTRO FAVORITO DE DONALD TRUMP ASPIRA A LA REELECCIÓN EN MALASIA

El primer ministro de Malasia, Najib Razak, aspirará mañana a renovar su mandato en unas elecciones que se le presentan complicadas pese a haber contado con el respaldo del partido en el poder hace 50 años y también con otro aún más resonante, como el del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“Es mi primer ministro favorito”, fue la insospechada confesión que Trump hizo al recibir a Najib después de asumir la presidencia y que el líder malasio aprovechó en los meses previos a una cita electoral que afronta en su momento más aciago.
Además de afición al golf, deporte que han practicado juntos, Trump y Najib comparten inclinación por la polémica; la confesión del mandatario norteamericano se produjo cuando el malasio estaba inmerso en un escándalo financiero de dimensiones mayúsculas.
El escándalo estalló en 2015, año en que medios de prensa denunciaron el desvío de 681 millones de dólares del fondo estatal 1Malaysia Development Berhanrd (1MDB) a cuentas privadas de Najib.
El primer ministro favorito de Trump negó la acusación, dijo que el dinero respondía a un donativo real saudí y la justicia local no lo procesó, pero la sombra de la sospecha planea sobre unos comicios en los que por primera vez arriesga seriamente el puesto, reseñó la agencia de noticias EFE.
La denuncia se sumó al desgaste de su Organización Nacional para la Unidad Malaya (UMNO), tras más de medio siglo de ocupar ininterrumpidamente el poder, y reforzó a la oposición, que se presenta con más opciones que nunca para desalojarlo del Gobierno.
Vertebrada por el partido de Najib, la coalición gubernamental Barisan Nasional o Frente Nacional se enfrenta en las urnas a otra plataforma electoral, Pakatan Harapan o Pacto por la Esperanza, liderada por el ex primer ministro y ahora opositor Mahathir Mohamed.
El prestigio que Mahathir acumuló entre 1981 y 2003, cuando era jefe de Gobierno y el país despegó económicamente, amenaza la continuidad de Najib y su antiguo partido.
Entre las leyes que aprobó este mismo año el actual Parlamento, en manos de la coalición gobernante, figura una que castiga con hasta seis años de cárcel a quien divulgue noticias falsas; no es necesario generarlas, basta con hacerse eco de ellas en internet.
Uno de los primeros investigados fue el propio Mahathir, por denunciar que un avión en el que viajaba había sufrido un boicot.
La coalición gubernamental también rediseñó el mapa de los distritos electorales, una decisión que multiplica matemáticamente la representación en las zonas rurales, su bastión tradicional, y reduce la de las áreas urbanas, actual feudo de la oposición.
Najib tildó de “coalición de enemigos” a la plataforma opositora -en referencia a que está compuesta por antiguos rivales-, y de Mahathir dijo que “un ladrón piensa que todos roban”, en alusión a que el ex primer ministro recuerda de forma insistente el escándalo del 1MDB.
En el debate tampoco faltó China, gigante continental al que Mahathir acusó de apoyar como Trump a Najib, en su caso a cambio de contratos millonarios en uno de los países con el mayor crecimiento económico sostenido del sureste asiático.
Malasia es una monarquía constitucional desde la independencia del Reino Unido, el 31 de agosto de 1957.
Con algo más de 32 millones de habitantes, es el segundo país con más musulmanes del sureste asiático, detrás de Indonesia.